Las ideas no tienen derechos de autor

Por Leonel Puente Colin - 30 de Mayo, 2014, 10:53, Categoría: NO SON CUENTOS

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SI DURARAMOS PARA SIEMPRE

TODO SE TRANSFORMARÍA

PERO COMO SOMOS FINITOS

QUEDA MUCHO COMO ERA.

BERTOLT BRECTH

Uno de mis maestros más estimados, a menudo me decía cuando la vanidad me cegaba: -"Las ideas no tienen derecho de autor". Eso me hacía rabiar, especialmente cuando me había esforzado mucho en algún trabajo o en algún proyecto; pero con el tiempo me fui dando cuenta de que tenía razón y que no me decía aquello sólo por molestarme.

De hecho, ahora yo también me rio con los aspavientos de los individuos con personalidad de YO-YO. "YO hice esto por primera vez", "YO inventé aquello", "YO traje esto o aquello antes que nadie", "YO lo pensé, YO lo ví o YO lo escuché primero".

También los fans o acólitos de ciertos personajes, quizá sin maldad, pero con exagerado afán, se empeñan en encontrar a los Padres de ciertas áreas del conocimiento: "Padre de la filosofía", "Padre del psicoanálisis" , "Padre de la ciencia moderna", "Padre de la evolución" etcétera. Y si bien es cierto que existen seres humanos excepcionales donde se conjuga, se sintetiza o se realza el bagaje cultural, existe toda una comunidad de personas que contribuyen a todos y cada uno de los logros del acervo de la humanidad. La humanidad misma es la dueña de todos los derechos de autor.

Ahora bien, me pregunto: ¿Debe existir legislación para los derechos de autor? Algún lejano ancestro inventó la rueda y nadie la paga regalías a sus descendientes. Otro de esos ingeniosos ancestros inventaría u observaría el proceso de fermentación de la cerveza, pero nadie sabe su nombre para poder construirle un monumento por su valiosísima y exquisita aportación.

En el momento en que alguien, en los oscuros y lejanos tiempos prediluvianos, pinto una raya, delimito un terreno, y proclamó: "Esto es mío", comenzó una terrible y rapaz historia de apropiamiento privado.

Ayer, sin ir más lejos, fui a una de las sucursales del Fondo de Cultura Económica a comprar un libro que quería regalarle a una bella muchacha de la República Checa que anda en estos días en México trabajando en la V Feria de las Culturas Amigas. Unos días antes habíamos platicado animosamente sobre Milan Kundera, especialmente sobre el libro La lentitud, un poco sobre Kafka y sobre cómo se pronuncia el apellido del compositor Dvorák (pero por más que me dijo cómo, sigo sin poder pronunciarlo correctamente). Y pues bien, como no quería que se regresara a su país sin algunas palabras de algún escritor mexicano, fui a la librería Rosario Castellanos de la colonia Condesa y elegí un libro de Octavio Paz. Como era todavía muy temprano para que abrieran la Feria en el Zócalo, me quedé ahí un rato a leer en la sala de lectura.

Me aburrió Gilles Deleuze o, más sinceramente, no le entendí un carajo. Fui a buscar otra cosa y me topé con una edición excelente de poemas de Bertolt Brecht titulado Poemas del lugar y la circunstancia. Leí el prólogo (cuyo autor no recuerdo) en donde se justificaba el criterio de elección de los trabajos de esta antología y donde se calculaban en más de 2 mil los poemas de este autor; también se hablaba sobre la vulnerabilidad de la belleza y la necesidad de protegerla de la corrupción. Leí luego el índice y fui leyendo los poemas cuyo título me llamaron más la atención. Especialmente me gustaron dos, uno pequeño sin título, otro llamado Antígona.

El libro de Brecht del que hablo no tenía precio marcado y fui a preguntar a un cajero. Me dijo que era el último ejemplar y que costaba $500 menos el 25%, es decir $375. Traía el dinero para comprarlo, pero la verdad se me hizo algo caro con todo y el descuento, no estaba tan "económico". Regresé a la sala de lectura y comencé a copiar en una libreta el poema Antígona...

"SAL DE LA PENUMBRA Y LLEGA/ HASTA NOSOTROS UN MOMENTO/ CON LA PISADA LIGERA..."

Después continuaba algo así como: "La manera en cómo volteas la cabeza/ me hace recordar en cómo temes a la muerte/ pero mucho más temes vivir sin dignidad"

Pero entonces, una empleada me dijo con tono autoritario.

- Señor, no sé permite sacar notas de los libros. Todos están a la venta. No funcionamos como biblioteca.

No le contesté nada, sólo me detuve y me le quedé mirando a los ojos. Cuando se fue, tuve ganas de continuar con la transcripción, pero uno de los guardias de seguridad estaba cerca observándome. ¿Cometí un delito? ¿Cuánto es la multa por sacar información escrita de una librería?

Continué leyendo un rato y pensé en comprar el libro de Brecht porque de verdad valían mucho la pena sus poemas y la selección era muy buena, pero en estos frenéticos tiempos posmodernos que corren hay demasiadas cuentas pendientes que saldar y no siempre puede uno gastar en traducciones de calidad. Por otra parte, leer a autores extranjeros mal traducidos muchas veces es peor que no leerlos, porque la mayoría de las ediciones baratas deforman sus obras hasta grados penosos. Ahí, precisamente es dónde deberían incidir las instituciones como el Fondo de Cultura para brindar buenas ediciones a precios accesibles. Tampoco quiero que me regalen nada, porque como dice el dicho: "lo que no cuesta no se valora".

En fin. Pagué el libro de Octavio Paz, ¿Águila o sol?  y salí rumbo al Zócalo montado en una democrática Ecobici. Desgraciadamente ya no vive ese querido maestro del que hablaba al principio de este texto, porque me hubiera encantado ir a platicarle esta experiencia para conocer su punto de vista. 

*

Foto de Jean Yean. Terezie Cvernová. República Checa.

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UN CUENTO

Por Juan Cervera Sanchís Jiménez y Rueda - 31 de Marzo, 2014, 13:07, Categoría: CUENTOS Y MICROCUENTOS

Decepcionante, querido nieto. Fue decepcionante. Sí, al llegar  a aquel planeta, que visto desde fuera y desde lejos nos pareció tan atractivo, lo primero que advertimos fue que la especie, supuestamente más evolucionada allí, poseía un enorme estómago y un cerebro pequeñísimo, aunque no eran conscientes de ello.

Dada estas características de su naturaleza el peso de la materia en sus organismos era enorme, así como la presencia del espíritu era mínima.

Lo instintivo dominaba, en un noventa y nueve por ciento, la mayoría de los actos y acciones de aquella especie por sobre la racionalidad y la espiritualidad.

Usaban, no obstante, el vocablo amor, pero carecían por completo del  conocimiento y la experiencia del amor.

Nosotros, al  posar sobre la superficie de aquel planeta, querido nieto, tomamos la  forma física de aquella especie por unas horas, no muchas, pues tal como la íbamos conociendo nos íbamos horrorizando, por lo que, casi de inmediato, decidimos abandonarlo, dado que nos sentimos como sumergidos en una infesta cloaca, y retornar a  este nuestro bello y armonioso planeta donde la espiritualidad, el amor y la poesía florecen por todas partes.

-Abuelo –le preguntó el nieto- ¿Dónde se encuentra ese planeta y cómo se llama?

El abuelo, tras dibujar en una pizarra el lugar del espacio donde se encontraba aquel planeta, le respondió:

-Querido nieto, sus involucionados habitantes lo llaman Tierra.

*

JUAN CERVERA SANCHIS JIMENEZ Y RUEDA. 2014.

GANDHI VIOLENTO

EFÍMERA

Por Jesús Leonel Puente Colin de Anda y Álvarez - 13 de Febrero, 2014, 4:29, Categoría: General

PARA QUIÉN SEPA VER, CADA OBSERVACIÓN, POR MÁS PEQUEÑA QUE SEA, ES UN BOLETO GRATIS PARA EL GRAN TEATRO DEL MUNDO.

Master Class El teatro gestual. Prof. Michael Keller, Director del Departamento de Actuación de la Ernst Busch de Berlín. CCU. UNAM. 7-Feb-2014.

*

Este artículo tiene la finalidad de informar al público en general, y muy en especial a los chobojos colaboradores, acerca de la apertura de una nueva sección en El Cículo Azul a la cual se le ha asignado el nombre de EFÍMERA (y este nombre no es porque el teatro sea, de ninguna manera, intrascendente, pero cada representación es única, incluso a veces muchos meses de trabajo sólo se traducen en una función y no más... nunca más).

Dicha sección no tiene, al menos por el momento, vanas pretenciones de ser una plataforma de crítica teatral: nadie como el Master Alonso Marroquín Ibarra (QERE) para poder realizar con acierto y autoridad una tarea de esta naturaleza; pero no hay todavía como comunicarnos con él desde el más acá de una manera sistemática y confiable. Así pues, me limitare a rescatar algunas imágenes, algunos cuadros, algunas frases, algunos conceptos, algunas escenografías, algunas propuestas... También, obviamente, algunas actuaciones destacadas.

Más que una sección para el análisis complejo y erudito, será un espacio para el estudio personal y para la difusión o divulgación de las artes escénicas. Desde ya se aceptan todo tipo de aportaciones y de opiniones serias con respecto a cualquier puesta en escena, ya sea profesional o amateur. De hecho, estoy más que ávido de cualquier tipo de orientación o apoyo técnico para realizar mi cometido.

Llevo años aplazando el inicio de esta labor, pero en la última versión del Festival Nacional e Internacional de Teatro Universitario, allá en el Centro Cultural de la UNAM, me quedo más claro que nunca que el teatro puede ser --de hecho ya lo es-- un motor imprescindible para elevar el nivel cultural de nuestro país.

La televisión cultural y el cine con transfondo también son puntos estratégicos, pero las estadísticas en esos rubros son más que abrumadoras: la gente que acude a las salas a ver cine extranjero o que acostumbra ver televisión comercial son miillones y millones. Para las propuestas alternativas apenas existimos un puñado de legiones y algunas de estas legiones no están bien preparadas o bien disciplinadas.

Así pues, pienso que colaborando de alguna manera con las artes escénica (aunque no fuese más que difundiéndolas) podría o podríamos hacer algo más real y tangible por nuestra raquítica capacidad de apreciación artística que en general tenemos en nuestra sociedad mexicana.

Sea pues, ya están avisados, la suerte está echada...

ALIA IACTA EST

*

ACUARELA: jUAN cOLÍN áLVAREZ

LIBERTADOR

Por Alonso Marroquín Ibarra (Q.E.R.E.) - 17 de Enero, 2014, 2:13, Categoría: Cintura de madera

Por toditas las ciudades

hay carteles que lo anuncian

como un bandido sin alma,

por defender la justicia.

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Genaro Vázquez se llama,

y con mucha gente va,

cruzando montes y valles,

creyendo en la libertad.

*

Pero su querido pueblo

jamás lo denunciará,

porque lucha por los pobres,

porque busca la igualdad.

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Genaro Vázquez se llama...

*

No quiere clases sociales,

ni dinero, ni poder,

lo único que él anhela

es que el pueblo viva bien.

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Genaro Vázquez se llama...

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Profecías del Polvo. Juan Cervera Sanchís (comentarios).

Por Jesús Leonel Puente Colin de Anda y Álvarez - 11 de Noviembre, 2013, 11:58, Categoría: LIBROS

PROFECÍAS DEL POLVO (comentarios).

JUAN CERVERA SANCHÍS (Axati, [hoy Lora del Río, Sevilla, España] 1933).

 

“¡Oh el orgasmo, el orgasmo! Efímera manzana, dientes de soledad, huida y busca. Un hombre, una mujer... Todas las trampas de Dios.”

 

Ácidas, corrosivas, densamente dolorosas son las Profecías del Polvo y, no obstante, conmovedoras también:

“¡Oh tiempo de dos caras y ninguna!”.

“Te confieso que traigo en mi brazo izquierdo los signos del dolor; la frustración del árbol del deseo; la impotencia del ave alicortada; la anónima agonía de los muchachos pobres; porque yo, y te lo digo con tristeza milenaria en la voz, he vivido bajo la muda yerba pisoteada y he comulgado, con el lodo a diario”.

Desde el inicio de esta obra (e incluso antes, desde el epígrafe que Cervera eligió de manera sumamente acertada [ver notas finales]) Juanito, perdón, Don Juan nos involucra y nos envuelve en su prosa, poética sin duda, pero dura y despiadada cual sólo se podría hallar en autores como el rumano E. M. Cioran. Los vicios y las pasiones más recónditas y nefastas de la especie humana se dan cita en éstas páginas y sofocan los heroicos esfuerzos de algunos pocos seres que aún se atreven a soñar y apostar por la bondad, la amistad o el amor, aún a sabiendas de que serán derrotados finalmente por la maldad, la indiferencia y el odio.

Estas Profecías del Polvo pueden ser leídas por cualquiera, sin embargo no están escritas para ser comprendidas por quién sea: erradicados desde las primeras estrofas están todos los pequeñoburgueses autocomplacientes y todos los revolucionarios de pacotilla; tampoco los ojos de los pseudopoetas y de los ególatras pueden penetrar en los mensajes cifrados que contienen sus numerosas, agudas e irrebatibles sentencias. Yo mismo, que he leído este texto en tres ocasiones y que he tenido la fortuna de conocer en boca del propio autor algunas de las claves herméticas de su contenido, no alcanzo todavía a captar en su totalidad su mensaje último, su encriptada enseñanza.

Nadie vuelve de sus abismos. La vuelta no es posible. El tiempo ido es irremediablemente ido”.

Apocalípticas; terriblemente apocalípticas (valga la redundancia) son estas Profecías y, aunque es corta su extensión (o precisamente por eso), atrapan la atención y provocan una sacudida de la conciencia. No tiene desperdicio este texto, no hay en él lugar para dejar pasar alguna frase de relleno, no da la mínima concesión al puro malabarismo de las palabras, o a esa “bisutería verbal” tan común, socorrida y aplaudida en nuestros días entre los gremios literarios que pululan en las cafeterías de la ciudad. 

Una tras otra, estas Profecías van dando testimonio del proceso de decadencia extrema del ser humano; testimonio sensible, fidedigno y lúcido que mueve a imaginar lo que hubiese podido ser esta vida y este planeta si en algún punto hubiésemos podido detener la aceleración de nuestra autodestrucción.

Cervera conoció muy de cerca los horrores de la guerra y la amargura del exilio en los tiempos de la España franquista; a México llegó tan sólo con una pluma y una libreta de notas y aquí, gracias a que conoció a Axaí**, quien fuese su compañera durante más de 40 años, le resurgieron sus alas de gorrión; ha de ser cierto aquello de que “vale más una gota de amor que millones de galaxias”. Algunas personas, quizá muchas, creen que ya está muerto o totalmente jubilado; no falta quién dice: “-¡Oh sí, Cervera...! Me suena, me suena ese apellido”. Pero lo que no saben es que está a punto de cumplir ochenta años y su pluma no cesa de parir poesía. Y, si cómo el mismo indica: “Yo no miento ni invento: mi poesía es mi biografía”, estas Profecías del Polvo son muy representativas e ilustrativas del proceso de duelo y resurrección de un gran ser humano: él mismo, ejemplo preclaro de que aún sin esperanza, el homo sapiens conserva un salvaje instinto de sobrevivencia indestructible.

Dejo aquí estas notas invitándolos a que accedan, si es que pueden, a este peculiar texto, que no excede las 20 cuartillas, pero que en su brevedad contiene un enorme tesoro de experiencia. Por mi parte, esperaré a que algún día mis neuronas se interconecten solidariamente y que comprendan a otro nivel cada una de las letras que conforman esta pequeña obra de arte. Hasta entonces. Tengan la bondad de ser felices mientras tanto.

    

“Sí, mi Niña Nube Negra, puedo hablar y hablaré. Mi voz no ha sido aún comprada por el turbio mercader y aunque he sido mil veces maniatado, mi pulgar y mi índice siguen siendo tan libres como el aire.”

&&&&&&&&

Notas:

* “Sin ayer, sin hoy y sin mañana, todos terminamos desvividos en la nada. Sólo los tontos, y el planeta Tierra está poblado de innumerables tontos, se hacen ilusión de vida eterna. Intenta vivir, si puedes, tu fugaz y estúpido minuto.” Girondio Palermo. Filósofo y mendigo ilustre (1828-1900).

** El nombre real es Carmen, Axaí deriva del antiguo nombre de su pueblo de origen.

&

Leonel Puente

Mundo Cultural Chobojos.

Jueves 8 de Agosto de 2013

En un punto intermedio entre Tacubaya y el Pueblo de Santa Fé.

05:50 AM. Amanece...

Tomando café

Por Alonso Marroquìn Ibarra (QERE) - 5 de Noviembre, 2013, 11:16, Categoría: Cintura de madera

Tomando café

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Detrás de una mesa tomando café

tú cambias el mundo una y otra vez,

hablas de los pobres, hablas del poder,

hablas del injusto y hablas de la fe.

^^^^

Con unas palabras, tú, todo lo cambias,

y tu mano apoya todo lo que hablas,

te exaltas, te ríes, te enojas y gritas,

afirmas y niegas, te callas y riñes.

^^^^

Así, el tiempo pasa, los temas varían,

se mezclan con humo, con irrealidad,

y cuando se encuentra la taza vacía,

pides la notita y vas a pagar.

^^^^

Detrás de ti quedan la mesa y el ocio,

y miras de nuevo las cosas igual;

se quedan los neones, se queda el murmullo

y otras bocas llegan para platicar.

^^^^

A la calle sales, a tu casa vas

a hacer los deberes del buen familiar;

olvidaste todo, todo como es,

pero mañana vendrás, otra vez, a tomar café.

^^^^

Otra vez, otra vez, a tomar café.

Efraín Huerta. El gran cocodrilo.

Efraín Huerta nació en Silao, Guanajuato, el 18 de junio de 1914. Desde muy joven vive en la ciudad de México. Junto con Octavio Paz y otros poetas de su generación fundó la revista Taller. En 1945 el gobierno francés le otorgó las palmas académicas. Su primer libro apareció en 1935 y desde entonces no ha cesado de escribir. Sus poemas han sido traducidos a más de siete lenguas. Al decir de Rafael Solana: “Efraín Huerta es uno de los poetas más puros, más finos, más elevados, y de calidad más exquisita entre todos los mexicanos, y quedará clasificado como uno de los espíritus poéticos más delicados de nuestro tiempo”

Con Efraín Huerta, con este poeta que nos dice que “los hombres van cantando”, hemos platicado hoy interrumpiendo su soledad, esa soledad suya “que se queda solo con su poesía y que, levantada sobre el mundo, respirando un aire de intelectualidad refinada y de sentimientos más delicados y altos que los de la superficie de la tierra, adquiere una calidad más distinguida y más pura que la de los poetas que se dejan arrastrar por los torrentes sensoriales”.

– ¿Cómo se despertó su vocación poética?

–Yo tuve mucha suerte en mis tiempos de estudiante, pues el grupo que me tocó en la Preparatoria A-1, estaba integrado por muchachos con grandes inquietudes literarias. Ahí precisamente conocí a Rafael Solana, y bajo aquella misma atmósfera, también establecí contacto con Octavio Paz, Rafael López Malo, José Alvarado, Enrique Ramírez y Ramírez. Todos ellos, poco después de yo conocerlos, comenzaron a publicar la revista Barandal y, luego, Cuadernos del valle de México. Bajo aquel clima se despertó mi vocación. Recuerdo que Paz publicó su primer libro, Luna silvestre, en 1933, y Rafael Solana, al mismo tiempo, publicaba también su primer libro, titulado Ladera.

Y es curioso pues el último libro de Octavio Paz se titula Ladera este. Por aquel tiempo Solana fundó la revista Taller Poético, madre legítima de Taller, revista esta última que perteneció a la generación a que yo pertenezco. Los títulos de Taller  Poético y Taller fueron inspirados por Carmen Toscano, que un día llegó y nos dijo: “Acabo de ver una tienda que se llama Taller de Lunas”. Antes de todo esto, yo había empezado a publicar mis primeros poemas en periódicos de provincias. Mi primer libro, Absoluto amor, no apareció hasta 1935. Al año siguiente, publiqué Línea del alba. Ah, quiero decirle algo sobre mi primer libro. La edición la pude costear gracias a Carmen Toscano, quien disponía de un dinero, ciento cincuenta pesos, para comprarse unos zapatos y no sé qué más. Le había dado yo el libro a leer, y vino y me dijo: “Mejor nos gastamos el dinero que tengo en publicar tu libro”. Me pareció muy bien e hicimos una edición de ciento cincuenta ejemplares.

–Muy bien, y de entre todos sus libros ¿cuál aprecia más?

–El que más me gusta es Los hombres del alba.

Efraín Huerta fuma mucho, toma café y se levanta con frecuencia. Más tarde, sabremos por qué, nos ha dejado sólo un momento. De nuevo vuelve.

– ¿Cómo ve la joven poesía mexicana?

–Muy buena, extraordinariamente buena.

– ¿Qué jóvenes poetas destaca?

–Yo destacaría a Xorge del Campo. No sé dónde se ha metido este muchacho. ¿Usted lo conoce?

–Sí, lo veo con frecuencia.

–Pues dígale que me gustaría verlo.

–Se lo diré.

–Gracias. Bien. Íbamos a destacar a algunos jóvenes. Junto al ya nombrado, están también Raúl Garduño, Gerardo Ciper, Alejandro Aura, Dionisio Morales y David Huerta, mi hijo.

– ¿Qué línea siguen estos jóvenes poetas?

–Creo que hacen de todo. No se podrían clasificar en una línea determinada. Escriben tanto poesía social como amorosa, aunque con frecuencia demasiada objetiva. Pero todos ellos escriben muy bien, y yo creo que, dentro de diez años, más o menos, harán la mejor poesía de México.

– ¿Cree usted que superarán a los poetas de su generación?

–Ya los superaron en muchos aspectos.

–Háblenos de su generación un poco más.

–Nuestra generación nació al impacto de la Guerra Civil Española.

– ¿Qué significó para ustedes aquella guerra?

–Significó abrir los ojos a una realidad que se nos había cerrado en los castillitos universitarios.

– ¿En qué países de lengua española se está escribiendo hoy la mejor poesía?

–En México, en España, en Cuba, El Salvador, Colombia, Venezuela, Perú, Chile, Argentina y Puerto Rico se está escribiendo hoy muy bien, y en todos estos países hay estupendos poetas jóvenes.

– ¿Qué poetas jóvenes de los mentados países considera usted más importantes?

–A mí me gustan mucho Roque Dalton, de El Salvador, y Antonio Cisneros, del Perú. Estos dos jóvenes son dos grandes poetas ya.

–A su juicio, ¿cuál es la misión del poeta?

–Uno de mis grandes maestros, el argentino Raúl González Tuñón, dijo que la poesía era el perfecto equilibrio entre la armonía y el caos. Para hablar de este equilibrio, el poeta debe ser un testimonio vivo y activo de su tiempo.

– ¿Qué piensa de la poesía llamada de protesta?

–Yo no creo mucho en la poesía de protesta; yo creo en la poesía testimonial.

– ¿Cree usted que nuestro mundo tecnológico tiende a destruir la poesía?

–No, primero se destruirá a sí misma la tecnología. La poesía no podrá nunca ser destruida por nada ni por nadie.

– ¿A quiénes considera usted sus maestros?

¿?

–Hay una línea española que viene de Góngora a Bécquer, y hay un Vicente Aleixandre, un Rafael Alberti, un González Tuñón y un Carlos Pellicer. Recuerdo ahora que Octavio Paz hizo un estudio sobre mi poesía hace años, y dijo algo que no había dicho nadie antes, en donde se aclara lo dicho más arriba por mí.

– ¿Ser poeta qué implica para usted?

–Implica un compromiso permanente con la expresión lírica. Aunque ahora el compromiso es menor debido a la edad. Es decir, que escribo menos, pero con mayor fuerza. Ahora mi máximo placer es ver qué escriben los demás.

–Hemos hablado de la poesía social. Bien. ¿Qué opina de la poesía amorosa? ¿Cree usted que en nuestro tiempo es lícito seguir escribiendo ese tipo de poesía?

–Toda la vida, pues el poeta es amor, es lícito y legítimo y necesario escribir poesía amorosa. El más grande poeta de los últimos tiempos, Paúl Eluard, es esencialmente político.

– ¿Qué es la libertad del poeta?

–El poeta debe respirar vida; no creo en la libertad que tiene cara de perro. El poeta está siempre con los encendidos, con los dueños de la calle y los dueños del amor.

– ¿Qué papel cree usted que tiene la poesía en el presente y futuro del hombre?

–La poesía tiene una proyección que nada ni nadie podrá liquidar. Es el segundo esqueleto del ser humano y la víscera esencial del hombre.

– ¿Por qué razón cree usted que la mayoría de las gentes desdeña la lectura de los libros de poesía?

–Porque la poesía es Arte Mayor y a la mayoría de las gentes les resulta asustante leer versos y, sobre todo, versos modernos. Mire usted, el poeta que más se vende en México se llama Antonio Plaza y murió hace un siglo. Además, hay un culto a él en México. Bueno, yo creo que es el único poeta que tiene un culto aquí.

– ¿Qué piensa de nuestro mundo actual?

–Que es un mundo desquiciado, como todos sabemos. Aunque considero que Ho Chi Minh estará vivo todavía durante mucho tiempo.

– ¿Qué piensa de usted mismo como poeta?

–Qué soy el poeta más desordenado y más mal educado, retóricamente hablando  de todo México. Sin embargo, creo que hay algunos poemas míos, que medio se salvan. Por ejemplo, los titulados “Avenida Juárez”, “El Tajín”, “La raíz amarga” y “Los responsos”.

–De  no haber sido poeta ¿qué le hubiera gustado ser?

–Futbolista o editorialista político.

– ¿Qué prepara actualmente?

–Preparo una colección de poemas que se llamará Cuba revolución y otra colección que se titulará Poemínimos y también la edición privada de los Poemas prohibidos.

Efraín Huerta, que no deja de estar inquieto se levanta de nuevo y desaparece durante unos minutos. Vuelve y le preguntamos.

– ¿Qué piensa del amor?

–Le voy a decir un poemínino que se llama Tótem: “Siempre amé con la furia silenciosa de cocodrilo aletargado”.

– ¿Cómo nacen estos poemínimos?

–Nacen en cualquier parte; en un automóvil, en el baño… Si quiere copiar alguno aquí tiene los originales.

Efraín Huerta se va de nuevo, y al poco rato vuelve; su cara da muestras de preocupación. Nosotros, sin embargo, no queremos preguntarle nada, por no parecer indiscretos. Sí queremos preguntarle sobre lo que fue El Periquillo cuando estuvo en sus manos en estas mismas páginas.

– ¿Podría usted hablarnos de El Periquillo?

–Claro que sí -Efraín sonríe y cambia su aspecto -. El Periquillo en el Balcón, era una sección que hacíamos todo un equipo formado por Antonio Acevedo Escobedo, Raúl Ortiz Ávila, Juan Rejano, Héctor Pérez Martínez, Antonio Magaña Esquivel, Luis Cardoza y Aragón, Ricardo Cortés Tamayo y otros más. En su última época era una página satírica, aunque bien intencionada, que hacía vibrar a muchos escritores. Recuerdo que con mucha frecuencia nos llamaban voces desconocidas, o conocidas, por teléfono, para insultarnos. Esto era muy frecuente, y tal vez los autores de las llamadas tenían buenas intensiones, así como nosotros.

Efraín Huerta se levanta de nuevo, dizque va por unos libros para regalárnoslos. Tarda más de la cuenta esta vez. Retorna con los libros, pero en su cara se muestra disgustado. Y mientras nos dedica los libros, nos dice de pronto.

–No voy a poder seguir atendiéndolo. He estado, mientras usted ha estado aquí, pendiente de una llamada telefónica. Me acaba de llamar mi hermana y me ha dicho que mi madre se encuentra muy grave.

–No se preocupe por mí. Creemos que la entrevista ya está terminada.

Gracias. Bueno, voy a preparar las maletas. Ella está en provincia y… Es ya muy grande, pero…

–Lo entiendo.

–Tome, tome los libros. No se vaya sin ellos. Espero verlo de nuevo.

–Nos veremos.

*

Suplemento Dominical, El Nacional, Revista Mexicana de Cultura, VI época, número 39, 26 de octubre de 1981, página 3.

*

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