Enviado por Leonel Puente (Contacto, Página)
Fecha: 10 de Febrero, 2007, 16:56
Maestre Alonso:
Hace como un mes, por azares del inefable Destino, andaba en el Zòcalo y entrè a la Catedral Metropolitana. No soy muy devoto, pero tenìa siglos de no entrar en dicho recinto sagrado y tenìa ganas de echarme una rezadita a los pies del Señor del Veneno (que, por si usted no lo sabe es muy milagroso y socorredor en causas difìciles y,la mìa, raya en lo imposible) Tocòme la mala suerte de hallar abarrotado el altar de dicho ìcono (enèsima variante del sublime carpintero de Nazaret). No sè porque ese dìa tenìa màs chamba que en otros èste ìdolo popular, pero en resumen, no pude dirigirme a èl de cerquita y, la verdad, de lejitos como que no confìo que me haga mucho caso.
Me salí pa`fuera y que me encamìno pa´donde estaba un individuo con penacho y que me formo en la fila. La limpia fue terapeútica, aromática, ilustrativativa y, además, económica: cooperación voluntaria (dí 10 varitos) y piedra talismànica de regalo. Regresé feliz con mi pirita y lleno de poder.
~~~
Realiza un comentario
Regresar al artículo |
Inicio