PICOS Y QUIMERAS
Sección de fantasías irrealizables -¿o sí lo son?-, de monstruos fantásticos -!tal vez existen!- y de armas para combatirlos: picos, palabras, lanzas, imaginación... Palabras y sueños, verbo y osadía.

Interiores - Nuestra tela

Por Constantino Pol - 13 de Julio, 2008, 23:59, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Constantino Pol


Cada idea que rebulle en mi mente
me atormenta mientras no se acomoda.
A veces tarda demasiado.

(Iban y venían las líneas, con las palabras -y las letras mismas- impregnadas de emoción creciente. Ambos, desde muy dentro, platicaban sobre sus días y trascendían la distancia).

–Estar junto a ti en la hora del sueño es ansiar que la noche sea eterna; dejar que Morfeo nos lleve a las planicies espléndidas del amor y el deseo. Amanecer contigo, cuando el cielo cambia su ropaje oscuro por la luz galante, me deja una sensación de eternidad, de haber sido tuyo siempre.

–Detrás de mi rostro adusto, de la severidad de mi ceño, estoy observándote siempre

como observa un niño inquieto. Pienso en el equilibrio, luego voy y vengo y entre mis pensamientos me quedo y me entretengo.

–Un hilo con otro hace un cabo y los cabos hermanos, la cuerda; hora con hora, día con día, tejo una inmensa madeja, materia prima para nuestra tela. Y mis dedos temblorosos, a veces con pocas fuerzas, siguen su labor silenciosa sin que nada los detenga.


Interiores - Carta al viento

Por Constantino Pol - 27 de Junio, 2008, 10:30, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Constantino Pol

cartas iban y venían;
más, muchas más, quisiera escribirte,
acaso serían una promesa para alcanzarte... ¿las leerías?



Pintura de Diego Rivera

Las teclas de una computadora y los procesadores de palabras, hace muchos años, sustituyeron las líneas de mi caligrafía personal. Quién sabe qué tanto hubiera deducido un grafólogo acucioso, de esos que tienen la pasión por hurgar en la vida de los demás sin ver, nunca, sus propias letras, al recorrer mis garabatos, y con más razón aquellos de contenidos pasionales.

Pocas veces te he escrito de mi puño y letra, sin embargo, recuerdo con precisión una especie de primera plana de periódico, que llené con paciencia de Job, con ocurrencias que surgieron de algún rincón luminoso de mi mente, eso pienso yo. Juntos los detalles, uno tras otro, no con sarcasmo sino con humor, formaron un conjunto singular en aquel lienzo de papel. Fuera de eso, garrapateé en ¿servilletas?, ¿medias hojitas de papel carta?, una que otra cosa que, siempre para ti, se ha escapado de mi memoria.

Nuestra correspondencia, con nosotros muy integrados a la época, fue de teclas, electrónica, de esa que lleva el matasellos de entrega instantánea y que consume más tiempo para escribirla que el que se requiere para recibirla, leerla o eliminarla.

Aquellos tiempos de nuestra juventud donde se contaban los días para recibir una carta, están más que muertos para los internautas. No hay perfume en el papel, no hay colores en el sobre, no hay peso, no hay rasgos personales, no hay cartero a quien preguntarle, ni apartados postales para el secreto. Tampoco hay dilación; todo sucede de inmediato: te escribo, contestas, contesto, contestas otra vez. No hay tiempo para pensar bien y escribir un poema, tampoco hay tiempo para urdir trama alguna que contuviera engaños o historias armadas con truculencia o dolo. No. La personalidad brota desnuda, a veces irreverente, tal cual es; las cosas se dicen en un santiamén por el camino de la fibra óptica quedando uno al descubierto... desnudo.

Los tlac, tlac, tlac y un click, arman la magia de la comunicación, hacen las delicias de los adolescentes y también le permiten al sexo treparse en millones de conversaciones. ¡Cuantos diálogos, promesas atrevidas, fantasías y citas sexuales nacen a cada instante! Se reproducen como sábilas, que casi pueden prescindir del agua, en tierra plana.

Una vez más te escribo, amada mía, con el alto riesgo de no ser leído. Sé de tus dudas o certezas mortales, de la desesperanza que te ha carcomido durante tanto tiempo y que, como un porrazo, hoy rompe tu corazón. Sin embargo, quiero defenderme con toda la fuerza de mi brazo, porque, en justicia, mis años han sido por ti y para ti. Nada más.

¿Cómo abrir el camino de nueva cuenta? Parece un trabajo, como los de Hércules,  imposible. La distancia que hoy nos separa no se mide en metros. Ojalá así fuera, empezaría a caminar de inmediato. ¿Cómo alcanzarte, dime, si, día a día, las circunstancias se conjugan adversas, como si las estructurara una mano tramposa, invisible y sistemática, donde yo resulto siempre culpable.

Acaso esta carta digital sea como escribirle al viento, y él mismo, al moverse un poco, borre o distorsione mis palabras y, peor, desdibuje mis pretensiones.

Mi deseo único y final es que se integren las diagonales separadas de nuestra "y griega" y se junten con armonía en un árbol macizo que pudiera dar frutos preciosos.

Amada, siempre amada, fundido con la noche, con mil ideas de locura atormentándome, lleno de sueños imposibles y, a ratos, con una sonrisa estirándose en mis labios secos, te dejo, como en los tiempos anteriores, un beso suave y dulce, amoroso y eterno.

Permalink ~ Comentarios (1) ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Interiores - Un día de soledad

Por Constantino Pol - 17 de Junio, 2008, 16:00, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Constantino Pol

cada amanecer, al infinito,
me imagino, locamente,
armonizando contigo


Pintura de Salvador Dalí

Me desperté tarde, hubiera querido permanecer más tiempo fundido a la cama pero los rayos del sol, como en extraño conjuro, me acicatearon de manera inmisericorde y boté a un lado las cobijas. Sentí el cuerpo desfallecido, como si todavía no se conectaran las baterías que me dieran movimiento pleno.

Un torrente de imágenes oníricas se entremezcló con las de los muebles y los objetos de mi habitación. Vi a una mujer-difusa-jarra-de-agua que me sonreía, luego tomó tus rasgos, se puso seria, más allá de lo deseable, para desaparecer, sustituida por una guitarra-caderas-musicales que me invitaba a tocarla en todos los sentidos. ¡Qué cosa! Acaso esa imagen era el símbolo de mi libido contenida.

Me fui haciendo, rehaciendo, poco a poco, hasta que la sed me llevó a surtirme un inmenso vaso de agua. Remedé los estirones de los gatos y una tímida energía empezó a circular por mi organismo. Al menos Morfeo tendría que buscar en otra parte a quien cobijar con sus brazos.

El teléfono celular timbró: leí el mensaje, lo contesté y recordé que en este día se festejaba a los padres. ¡Malhaya!, exclamé en voz alta, y luego, en silencio, continué: como si con eso se retribuyera una vida, bien o mal aplicada a la conducción de los hijos. El asunto se reducía, para los que recibieran regalos, a una corbata, un perfume, un desayuno, un felicidades y el te quiero mucho, de suyo automático, al menos en esta fecha.

Uno, dos, tres... cuatro hijos, no más. Cada uno en una geografía diferente, como si fueran desterrados, o aventureros en busca de Barataria, El Dorado, y a su regreso, indefinido en tiempo, fueran a presentarse cargados de tesoros, incluida una moral a toda prueba y el temple necesario para acabarse la vida con plenitud y dignidad.

Es más fácil para mí festejar que ser festejado, aunque debo reconocer que hace mucho tiempo no participo en esos juegos, razón por la que se han escapado de mi panorama.

Pienso en ti, por ti, para ti, aunque es tu ausencia la que realimente me pesa. ¿Será posible que por no tenerte, mi necedad crezca más y más? Me veo como un reincidente de la autoflagelación. Debería entender, aceptar mejor dicho, que no estás, que estuviste; que no me besas, que me besaste; que ya no eres la guitarra-caderas-musicales donde armonizamos nuestros cuerpos como hombre y mujer, como macho y hembra; que alguna vez acariciamos sueños de futuro que se cumplieron, a pedazos quizá, o que se disolvieron irremediablemente... Si quedan, los sueños actuales están débiles, tal vez moribundos.

Acaricio mi soledad y me voy enamorando de ella. Es algo intangible, lo sé, pero estoy libre de reclamos, de altercados que atentan contra mis nervios. Nunca me gustó la sustitución de las caricias y los arrumacos por la retahíla interminable de suspicacias, inseguridades y desconfianzas. Me voy con las horas, a veces larguísimas, supliendo tu ausencia con la lectura, con el dibujo o atendiendo mis colecciones de tonterías...

- - -

El día finalmente murió, y yo un poco con él. Desatendí todo, huí de esa realidad tortuosa a la que casi siempre me integro. Desaparecer así nomás, siempre tiene consecuencias y, de seguro, no serán muy gratas. Veremos, veremos. Estoy cansado. Entro en la cama, cierro los ojos... Aquí estás. Me estoy quedando dormido, te escucho en la lejanía... te veo campiña-mujer-nube...

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Sobreviviendo

Por Alonso Marroquín Ibarra - 10 de Junio, 2008, 15:25, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Alonso Marroquín Ibarra

Cada día es una pequeña muerte;
mañana a mañana me transformo,
a golpes de entereza, para sobrevivir.

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Interiores - Presentimiento

Por Constantino Pol - 22 de Mayo, 2008, 19:00, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Constantino Pol

cambiaron tanto.las cosas...
no es que fuera sólo cosa mía,
sino que ella se mudó en otra persona.

Cuando me desperté, aquella madrugada, tuve un presentimiento de los que resquebrajan el espíritu.

Estaba helado, las cobijas eran un borujo en el extremo de la cama. Por mi mente seguían pasando imágenes confusas, como residuos del mal sueño. La sensación fue como un ferrocarril que se me viniera encima, y yo estuviera inmóvil, inerme siquiera para moverme, sin escapatoria posible a lo que, sin lugar a dudas, era mi desaparición inminente. El montón de hierro seguiría sin haberse dado cuenta de mi muerte.

¿Esperará ella que le dé el portazo a nuestra relación? La pregunta se me apreció de la nada, sorprendiéndome yo mismo, y la siguieron otras tantas: ¿por qué pensé eso? ¿qué estaba soñando?, ¿qué me despertó? ¿en verdad, me quiere?

Como sucede en estos casos, todas las interrogantes se quedaron sin respuesta, pero una espina, por más que hubiera querido que no fuese así, se me quedó encajada.

Con la luna como único foco de luz, iluminando mi cuarto a través de la gasa de la ventana, recorrí cada rincón para hacerme dos preguntas más, que me exigían una respuesta, como si de dos espadas en mi cuello se tratara y que, en caso de callar, harían, perforándome, que se me fuera la vida.

El ferrocarril, las espadas... dos potenciales desastres y dos preguntas que, como si fuera un eterno niño, empezaban también con por qué: ¿por qué, de ella, la evidente y palpable lejanía? y ¿por qué tan fría?

El asunto tal vez fuera el mismo, pero una cosa era cierta, dentro de mí bullía y bulle, sin extinguirse, una pasión; crecía y crece, conforme transcurre el tiempo sin verla; la desazón; me angustiaba y me angustio cuando las circunstancias se conjugan de manera caprichosa evitando nuestro encuentro... Ella permanece inalterable, como si se tratara de ir a comprar un artículo a la tienda que, de no hacerse hoy, puede comprarse otro día.

Siempre fue sería, sí; siempre muy formal, propia y medida en sus emociones, pero me dejaba ver sus sentimientos, reaccionaba a mis caricias, a mis modos rústicos. Me buscaba. Me hacía sentir querido y no sólo como una presencia material.

Podrías darme, al menos, una señal. Tal vez tengo puestas mis esperanzas en un sueño que, demasiado intenso en mí, ya se esfumó en ti.

¡Ah, ojalá pudiera comprender otros mundos!

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Sombra y ceniza

Por Jackeline Cendejas Wusterhaus - 7 de Mayo, 2008, 18:40, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Jackeline Cendejas Wusterhaus

Elena estaba sola, era una mujer joven, pero sabia que pronto seria vieja.
Le preocupaba crecer tanto como vivir; no por su aspecto, si no por que no quería cambiar.

Decidió dejar atrás todo su pasado, todo lo que ella había sido. Era suficiente con los recuerdos que guardaba en su mente y corazón.

Deseaba muchas cosas de la vida, pero su pasado la atormentaba día y noche, su felicidad y su desgracia... todo la torturaba. Estaba sola, no formaba parte de un presente ni de un pasado y no había creado un futuro.

Sólo era sombra, ceniza y abandono dentro de su inmensa oscuridad, hasta el día en que decidió asesinar su propio sufrimiento y morir durmiendo, para poder vivir de verdad.

21 de abril de 2008

Permalink ~ Comentarios (1) ~ Comentar | Referencias (1)
Etiquetas:

Melarchía (melancolía)

Por Alonso Marroquín Ibarra - 4 de Mayo, 2008, 3:17, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Alonso Marroquín Ibarra

las más de las veces,
se fugade mí la calma;
si tú supieras...

Una vez más me encuentro lleno de melarchía, esa especie de locura anímica.

¿Cómo se podría decir? ¿Estoy melárchico? Supongámoslo así. Aunque para esa palabreja podría haber un substituto cualquiera, que uno inventara, por ejemplo: ¿charlótico?; en algo evoca a Carlota, aquella emperatriz  loca de amor por el rubio de Absburgo.

Bueno, me encuentro medio cafindo de tantas evocaciones; la melatea no me deja del todo y tiendo a pravindear, eventualmente.

Quisiera singear y compartir las tonadas y la emoción; no estarme dando tantos pocotones por la mañana y menos antes de dormir.

¿Dónde quedó la transversal de la pasión? ¿Por qué se perdió el ísimo de la relación? Como no sé qué responder, me focoto y lanzo escabres y tomolones todo el tiempo. Alimento mi melarchía, pues.

"Vivir la vida a cuatro manos" Hermosísima frase de nuestro cuate Benedetti. Otra: "necesitar es estar vivo". Si las junto me darían algo como sentir y compartir la vida con el gozo y el esfuerzo sumado, un sumergimiento profundo en todo medio con mi compañera, algo únicamente posible con quien hace la música de nuestros pasos y que también siente, algunas veces, el hilillo del llanto.

¡Qué guarrima salió, muy guache! Casi para envanarse e irse corriendo muy lejos.
¿A qué suena melarchía? ¿Algo profundo acaso? ¿A una música lejana mal compuesta y peor tocada o a borrachera eterna de devaneos íntimos...?

Esta melarchía que no se aleja,
que me empantana,
que me hace gritar mis necesidades
y me impulsa a vivir a los cuatro vientos.

Ahí está la sariponda de todos los días,
que no me deja tocar la guitarra solo
y también el animalito que se aparece
para comerse mi felicidad
con tenaz voracidad.

Siendo jocundo, concupiscente, ansioso,
eternamente volcado a lo mismo,
deseo una respuesta gigante
para mis menores deseos.

¿Dónde quedó la bolita?

Si pago por haber roto un espejo,
mis años de penas ya se cumplieron.

No doy pie con bola.

Necesito... quiero... deseo
¡vivir a cuatro manos!

Permalink ~ Comentar | Referencias (1)
Etiquetas:

¿Amor eterno?

Por Jackeline Cendejas Wusterhaus - 21 de Abril, 2008, 1:52, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Jackeline Cendejas Wusterhaus


El beso
Klimt

Todos pueden jurar amor eterno.

Pocos podemos cumplir con la promesa

He llegado a amar con el alma y el corazón a una persona que ocupa el espacio más importante de mi vida. Y le ofrezco la vida misma,  amarle por siempre sin importar las circunstancias.

Cuando alguien se enamora, enfrenta todo junto al otro, y piensa que ese amor durará por siempre.

Los verdaderos  enamorados viven eternamente amándose, viviendo todo, juntos.

En su paradoja, el amor persiste hasta el día en que, simplemente  al despertar por la mañana la pareja se da  cuenta de que ya no puede amar.

Que después de tantos años ya no encuentra ese sentimiento, llegando el momento de ver a la persona que tanto se amó irse lentamente.

Dos pueden durar juntos por siempre; sin embargo, cada noche, al dormir, sin palabras, se darán cuenta que ya no hay nada, y al despertar, por la mañana, se mirarán y recordarán aquello que alguna vez existió entre los dos.

Al terminar todo, algunos dirán: Jamás olvides que te amé.

Otros, al contrario, dirán: Te odio.

Las preguntas son, en este caso:

¿Cuándo se acabó el amor? o ¿jamás existió?

13 de noviembre de 2007

Permalink ~ Comentarios (1) ~ Comentar | Referencias (1)
Etiquetas:

Hastiada - Filosofía personal de Juan Cervera

Por Juan Cervera Sanchís - 18 de Abril, 2008, 23:53, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Juan Cervera Sanchís
 
La Tierra está hastiada de eso que se auto nombra humanidad, y no puede explicarse cómo apareció en ella criatura tan voraz y a la vez tan amoral. Ella, la Tierra, programó a los insectos, a las aves, a las fieras, a los reptiles, a los mares, a los ríos, a las praderas, a los bosques y las selvas, pero la Tierra nunca pensó que engendraría eso que se auto nombra humanidad, por lo que no se explica su existencia destructora en su piel. Piensa la Tierra, piensa, porque la Tierra piensa, que eso que se auto nombra humanidad, es un virus maligno que un extraño enemigo sembró en ella con el único fin de destruirla, y lo está consiguiendo.
 
La Tierra, ¡ay!, lo siente, siente la Tierra, siente que eso que se auto nombra humanidad es un grave peligro y es por eso que ella, tan noble y generosa, anda ideando como acabar con tan destructor virus, al que ya no soporta, pues lo envenena todo.
 
La Tierra ya está hastiada hasta el extremo, de todos los extremos, de las imperdonables atrocidades que esa plaga que, tan pomposamente, se auto nombra humanidad, le infringe día con día. Hastiada, hastiada, hastiada, hastiada está la Tierra de tanta humillación y tanta barbarie como diariamente le causamos.
 
Se acerca pues la hora de que la Tierra haga en la Tierra limpieza y ponga fin al fin al destructor parásito que con sumo descaro se auto nombra, aunque suene increíble, humanidad, cuando esa humanidad, que así se nombra, todo aquello que toca lo corrompe, empezando por ella misma, y convirtiéndolo, con crueldad infinita, en antihumano.
 
México D. F. 22 febrero 2008

Permalink ~ Comentar | Referencias (1)
Etiquetas:

Interiores - Cuando escribo para ti.

Por Constantino Pol - 10 de Abril, 2008, 12:44, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Constantino Pol

Las calles empedradas de Vallarta
memorizaron nuestros pasos
y el sol presumió nuevos rojos,
que vino a robarse de tus labios.

Cuando escribo para ti, todo queda envuelto en un manto suave, no precisamente delicado, pero sí lleno de vida. Conforme aparecen las letras y se integran, como jugando, en palabras; en la medida en que se arman una a una las oraciones con verbos vivos, conjuntando las calificaciones de excelencia que mereces; así, se van creando y recreando las imágenes que tengo en la mente y se vuelcan en el papel. Vivo cada infinitivo, cada gerundio, cada palabra con sustancia, cada verbo reciproco. Vivo la naturaleza de cada palabra.

Entonces me meto en ese mundo que se va formando. No distingo la realidad de los recuerdos tan vívidos que tengo; no sé, bien a bien, si en ese momento estoy contigo o son mis necesidades, mezcladas con el espíritu del Chartresse verde, las que me lanzan a escenarios ilusorios, de amor amantísimo.

Escribir para ti es estar viviendo por segunda, por tercera, por enésima vez, esa pasión que me desbocó y que yo mismo nunca he podido explicar. Me siento anacrónico. Es como estar vestido con levitón y usar chistera, o un sombrero de hongo, mientras empuño un bastón con mango de marfil y paseo por una alameda esplendorosamente verde. ¿Acaso soy un poeta del siglo XIX? ¿Me han robado el espíritu? Lo que pongo en cada hoja es cierto, porque lo siento –a veces no sé  si sólo es mi fantasía -. Pero podría ser el sinónimo de la cursilería más rechazada a los ojos de estos hijos del siglo XXI. ¡No me importa! ¡Me importas tú!

Mis dedos continúan haciendo letras y tal pareciera que los mueve un motor fuera de mí. Escribo, escribo… Ahora mismo estás aquí con tu alta figura de digna señora, siempre digna. En la sobriedad de tu rostro, tus ojos eternamente luminosos, brillan una vez más y siento cómo me delínean. Me miras y me sumerjo en tu luz. Te abrazo y, en una sensación más allá de lo corpóreo, nos llenamos mutuamente de nuestra esencia. Te absorbo y me absorbes: somos una unidad amada y amante.

Una página, otra, muchas más, se van acumulando en las horas… El tiempo deja de existir y no se me escapa la diferencia entre  la tarde y la madrugada. Si trinan los pájaros o cantan los gallos me es indistinto, porque eventualmente los escucho. Sólo el frío de las noches largas me regresa y, siendo entonces consciente del cansancio, me abrigo y busco la cama.

Mañana tendré tu cuerpo, viajaré por tus paisajes selváticos y desiertos, te invitaré a recorrer todos los senderos del placer y, en libertad que nos brindamos, el éxtasis nos permitirá una pausa, para volver a comenzar.

Permalink ~ Comentarios (1) ~ Comentar | Referencias (1)
Etiquetas:

Interiores - ¡Cuánto vale un instante!

Por Constantino Pol - 6 de Abril, 2008, 1:52, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Constantino Pol

Todo es cuestión de un instante. Un trocito arrancado a la eternidad, para encontrarte o perderte. Con un pequeño desliz del tiempo no hubiera visto tu rostro, no te hubiera sonreído y no me habrías correspondido. Me habría perdido la cadencia de tus pasos, la luminosidad de tus ojos, esos reflejos aumentados de las aguas más hermosas. Hubiera seguido de largo y, lo más seguro, después de entrar a la librería, mis brazos se hubieran cargado con nuevos títulos.

Nuestro encuentro fue en el momento justo. ¡Aquello era un remolino de almas! Unos llenos de ansias imperiosas por ir al siguiente aparador para ver y comprar; otros, rostros sin gracia ni vida, en un cíclico ir y venir por los pasillos, como si no reconocieran la salida ni la meta de su día; aquellos, esperando la hora exacta para entrar al cine, sentarse en las butacas y escaparse también de la película, para estar solos entre tanta gente. ¡Una plaza comercial de torbellino, de locura sin freno, y un instante, en el que te vi!

Bien sabes que, al paso de los años, recordamos una y otra vez aquel encuentro. Finalmente aceptaste mi invitación para tomar café y charlamos muchas horas. ¡Quien lo hubiera dicho! Éramos dos espíritus curiosos que se engancharon con un click. Nunca abandoné el café y, hasta hoy, he conservado celosamente tu imagen. La tomé como mi pertenencia, aunque soy yo el que realmente te ha pertenecido.

Reímos como chiquillos, por cualquier tontera, por cualquier gesto, por el simple contagio de la risa del otro, que en su regreso contagiaba al primero hasta las lágrimas. Después, con los días y la confianza, llegaron los besos y las caricias; con la entrega incondicional, se fundieron nuestros cuerpos, y los planes, hermanados con los sueños, llenaron demasiados huecos de nuestro pasado.

Un instante para amarnos, un instante para recrear la dicha y, para acabarnos la vida, un instante.

Sé que estoy a un instante de ti, pero te amo una eternidad.

Permalink ~ Comentar | Referencias (1)
Etiquetas:

Interiores - Nuestras viejas cartas

Por Constantino Pol - 31 de Marzo, 2008, 1:21, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Constantino Pol

Para la mujer eterna,
que sin cerraduras
me entregó su alma

Iban y venían las líneas,
con las palabras -y las letras mismas-
impregnadas de emoción creciente.
 
Ambos lados,
desde muy dentro,
platicaban sobre sus días
y trascendían la distancia.
 
-Estar junto a ti en la hora del sueño
es ansiar que la noche sea eterna;
dejar que Morfeo nos lleve a las planicies
espléndidas del amor y el deseo.
Amanecer contigo, cuando el cielo
cambia su ropaje oscuro por la luz galante,
me deja una sensación de eternidad,
de haber sido tuyo siempre.
 
-Detrás de mi rostro adusto,
de la severidad de mi ceño,
estoy observándote siempre
como observa un niño inquieto.
Pienso en el equilibrio,
luego voy y vengo
y entre mis pensamientos
me quedo y me entretengo.
 
-Un hilo con otro hace un cabo
y los cabos hermanos hacen la cuerda;
hora con hora, día con día,
tejo una inmensa madeja,
que es materia prima para nuestra tela.
Y mis dedos temblorosos,
a veces con pocas fuerzas,
siguen su labor silenciosa
sin que nada los detenga.

Permalink ~ Comentar | Referencias (1)
Etiquetas:

Interiores - El camino de Constantino Pol

Por Constantino Pol - 9 de Marzo, 2008, 16:12, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Constantino Pol


Imagen tomada de La pluma de Maât

He intentado de mil maneras, ¡lo juro!, caminar contigo a la par. Pero ver tu sonrisa, es cada vez más eventual. Eso me mortifica, y me indica, precisamente por su ausencia, que mis pasos no concuerdan con los tuyos. Tal vez sea hora de recapitular y rendir la espada ante la fuerza mayor que impone la necesidad de vivir con armonía.

¿Cómo puedo desearte yo días de incertidumbre? No tengo derecho de estropear tus mañanas o tus tardes con mis inquietudes o, peor, mis omisiones. Me es imposible caminar a tientas, como un ciego solitario que tiene en su mente las imágenes idílicas de un destino deseable, demasiado lejano de la realidad.

Vivir es perder y ganar, soltar y atesorar, acumular para construir mejor, pero ya no es tiempo para seguir gastándonos en pequeños quebrantos que acumulados se truecan en torbellinos. Porque eso hay en la bolsa: tempestades contenidas, demasiadas nubes cargadas con la blancura perdida, que en cualquier momento pueden verterse sobre nuestras cabezas.

Las pequeñas desavenencias nunca limadas, los misterios no resueltos de tantas situaciones confusas, las respuestas del ánimo alterado que viaja de la tristeza a la exacerbación y la voluntad disminuida para alcanzar un sueño, nuestro sueño aquel, no son los mejores factores para obtener, con ninguna operación, un buen resultado.

He sido terco, obcecado -culpa probable de mi signo zodiacal- en continuar persiguiendo lo que día a día se afirma inalcanzable. No he pretendido ser el ganador de un sarcasmo, la burla, ni la piedad; jamás me pensé derrotado en esta lid amorosa, porque siempre pensé que los golpes que llegaran nos harían más fuertes; pensaba en los dos como vencedores, matemáticamente sumando, multiplicando, siendo exponenciales, nunca rumbo al cero, siempre al infinito… hasta donde fuera posible llegar, porque somos, en cuanto humanos, limitados. ¡Sueños de un mal durmiente! ¡Conjeturas destruidas por la confirmación contraria!

«Sólo los sueños pueden convertirse en realidad. Créelo, la fuerza de nuestros pensamientos hará que nuestras vidas hayan valido la pena. Tenemos derecho a la felicidad»

La fuerza de los últimos tiempos, ¿tiempos finales?, es manifiesta; nos reubica, nos zarandea como a bailarines involuntarios de una danza loca de carnaval. Los símbolos, todos, parecen contrarios a nuestros deseos. ¿A dónde debo mirar? ¿Adelante? No hay claridad. ¿Atrás? Todo se ha vuelto confuso… Con todo, continuamos en el camino. Y ahí está mi necio corazón palpitando al compás trastocado de mi angustia, volviéndose polución para tus sentidos… Transformado en humo está mi corazón.

Este día, como otros acumulados, ha sido agrio, porque en alguna parte estás pero no te tengo; porque amarte y soñar me hace pensar que vivo en el lado opuesto de la realidad. Busco en mis bolsillos y encuentro, junto con unas cuantas monedas, una semilla: «el corazón del mar». Me siento niño al recordar que le atribuí la magia para que tuviera efecto en nosotros: signo de nuestra armonía, del equilibrio necesario, hasta de aquellos arrumacos ya extraviados. Saco luego la cajetilla de cigarros y prendo uno; quemo de inmediato esa ilusoria sensación de placer, más mecánicamente que por deseo, una forma de ocultar mi vacío o acaso de suicidarme sin apenas sentirlo.

Susurro y me escucho. Hay palabras hermosas que surgen de improviso y me dejo llevar por ellas. Algunas veces las atesoro, para decírtelas; pero ese momento ya no llega, como si las horas mismas en colusión con sus sesenta minutos, me hicieran la jugarreta de gastarse a su antojo y no permitirme soltar nada de lo que quisiera. ¡Cuántos años de camino andado!

Nunca me han gustado los clichés, menos ser protagonista de una trama igualita a la vida de muchos. En ocasiones siento que encarno el personaje de esa película cuyo final no es necesario ver, porque sabemos cómo y en qué termina.  ¡Me resisto! No necesito gastar la vida para llegar a un punto vulgar y común. ¡No! Nuestros años debieran ser esenciales, por haberlos vivido juntos; intensos, por el torrente de amor vertido; prometedores siempre, no menguantes, para permitirnos la locura; atrevidos, por pretender todos los juegos; osados, en la medida de nuestras fuerzas acumuladas y restantes.

Qué vida más dispareja
mezcladas las noches negras
con las noches blancas;

qué inquieto este corazón
armado de días viejos y nuevos
esperando el compás del tuyo;

y estas manos inquietas
alcanzándote con su silencio
cuando me ha vencido el sueño;
y mis ojos casi ciegos
recreando tu silueta
con las sombras que entretejo;
y mi piel, ¡ay!, mi piel
surcada por los recuerdos
sublimes de nuestros cuerpos.

¡Qué camino tan largo!

Ya no sé si tengo tiempo,
-ni quiero saberlo-,
de llegar al claro bosque
donde nos recostaremos
para bebernos la luz.

¡Para vivir!
Vivir la realidad
que se originó en un sueño.

¡Qué camino tan largo!

Desde un punto del mundo
marzo de 2008

Permalink ~ Comentar | Referencias (1)
Etiquetas:

La piedra

Por Juan Cervera Sanchís - 27 de Febrero, 2008, 16:24, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Juan Cervera Sanchís

La piedra, al margen de cuanto sucede a su alrededor, permanece impasible.
La piedra, sí, la piedra, y yo, con la piedra en la mano, cual pastor enloquecido y desposeído de su honda, me enfrenté a la estupidez del rebaño, a sabiendas de que perdería la batalla, ya que por más que pudiera descalabrar al macho cabrío, mi acción en solitario redundaría para mí, inevitablemente, no en una victoria, sí en un total descalabro.

 Lo sabía. No obstante decidí arrojar aquella piedra, que en el hueco de mi mano era por completo ajena a la pasión que me impulsaba a usarla como arma, por demás inútil, contra el estúpido rebaño.

Aquella piedra que, para algunos, tenía aristas de piedra de escándalo y, para otros, ángulos de piedra filosofal, sin que faltaran los que, al entreverla en el hueco de mi mano, creyeran que era piedra de moler, así como no faltaron los que llegaron a sospechar que bien podría ser una piedra preciosa y a su vez una piedra infernal.

Lo cierto fue que, tras arrojarla, con toda la fuerza de mi brazo, al despreciable rebaño, sin saber tan siquiera si había alcanzado algún blanco, éste, furioso, me respondió con una lluvia de piedras meteóricas, que me obligaron a correr despavorido, pues si bien las piedras son del todo inocentes, como las espadas y las pistolas, quienes me las arrojaban, desde el enfurecido rebaño, eran verdaderos demonios.

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

El pozo

Por Juan Cervera Sanchís - 27 de Febrero, 2008, 16:12, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Juan Cervera Sanchís

¿Quién tapó el pozo? ¡Ay!, el pozo aquel donde nunca se ahogó ningún niño y embellecía el patio de mi casa. Aquel pozo donde mi madre refrigeraba las sandías, introduciéndolas en un canasto de caña, y sumergiéndolas en sus aguas salobres, durante las tórridas noches del verano.

¿Quién tapó aquel pozo, ahogando en él tantos y tantos recuerdos míos y de nadie más?

El pozo, sí, aquel pozo donde las tortugas conversaban con las avispas y mi alma de niño con las golondrinas.

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

El tiempo

Por Juan Cervera Sanchís - 27 de Febrero, 2008, 16:03, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Juan Cervera Sanchís

Aquella mañana se dio cuenta de que le sobraba el tiempo y, con varias horas de más y sin saber qué hacer con ellas, vagó y vagó al azar por su propio laberinto.
 
Fue entonces que descubrió lo desesperante que es estar sobrado de tiempo, no saber qué hacer con él y comenzar a girar en el desolador vacío.
 
La idea de Dios se le vino a la cabeza y llegó a la conclusión que el gran drama de Dios no debe ser otro que el de ser dueño absoluto del tiempo y no saber muy bien que hacer con él, sí construir o destruir, una vez y otra vez, su propia obra y, así, poder sobrellevar la locura que implica disponer a su antojo de la inmensidad del tiempo

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

El silencio

Por Juan Cervera Sanchís - 27 de Febrero, 2008, 16:00, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Juan Cervera Sanchís

Ante el cúmulo de frases hechas que oía por todas partes decidió taparse los oídos y rendir culto a la sordez.

Estaba más que hastiado de oír expresiones como "de alguna manera", "la voluntad popular", "a ciencia cierta", "cabe destacar" o "científicamente hablando".

Frente aquella fraseología hueca optó por la sordera y la mudez , descubriendo la riqueza incuestionable del silencio.

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Hastiada

Por Juan Cervera Sanchís - 26 de Febrero, 2008, 0:08, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Juan Cervera Sanchís

La Tierra está hastiada de eso que se auto nombra humanidad, y no puede explicarse cómo apareció en ella criatura tan voraz y a la vez tan amoral. Ella, la Tierra, programó a los insectos, a las aves, a las fieras, a los reptiles, a los mares, a los ríos, a las praderas, a los bosques y las selvas, pero la Tierra nunca pensó que engendraría eso que se auto nombra humanidad, por lo que no se explica su existencia destructora en su piel. Piensa la Tierra, piensa, porque la Tierra piensa, que eso que se auto nombra humanidad, es un virus maligno que un extraño enemigo sembró en ella con el único fin de destruirla, y lo está consiguiendo.

La Tierra, ¡ay!, lo siente, siente la Tierra, siente que eso que se auto nombra humanidad es un grave peligro y es por eso que ella, tan noble y generosa, anda ideando como acabar con tan destructor virus, al que ya no soporta, pues lo envenena todo.

La Tierra ya está hastiada hasta el extremo, de todos los extremos, de las imperdonables atrocidades que esa plaga que, tan pomposamente, se auto nombra humanidad, le infringe día con día.

Hastiada, hastiada, hastiada, hastiada está la Tierra de tanta humillación y tanta barbarie como diariamente le causamos.

Se acerca pues la hora de que la Tierra haga en la Tierra limpieza y ponga fin al fin al destructor parásito que con sumo descaro se auto nombra, aunque suene increíble, humanidad, cuando esa humanidad, que así se nombra, todo aquello que toca lo corrompe, empezando por ella misma, y convirtiéndolo, con crueldad infinita, en antihumano.

México D. F. 22 febrero 2008

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Pretensión imposible

Por Alonso Marroquín Ibarra - 21 de Febrero, 2008, 21:10, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Alonso Marroquin Ibarra

año 2008 y corriendo

Cuando me desperté, todavía con jirones de la noche pegados al cuerpo, la vi. ¡Cuánto esplendor había en ella! Dudé de mi visión, y apoyé los pies con firmeza en el suelo. Era ella, sin duda. La mujer anhelada. Me levanté, el júbilo llenándome el espíritu, y las ansías brotando por cada uno de mis poros.  Extendí mis brazos para tomarla…

-¡Aldonza Lorenzo, mi alma!

Se fue diluyendo lentamente en el espacio, de manera irremediable.

Ya no quiero saber nada del Toboso, ¡nunca más!, ni quiero acordarme de ningún lugar de La Mancha.

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Eya 55

Por Leonel Puente Colín - 21 de Febrero, 2008, 21:03, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Por Leonel Puente Colín

Eya. era mi patología hecha realidad: una adolescente loca con voz de niña; de pechos grandes, de caderas finas; zurda, es decir siniestra; a la vez alumna, a la vez maestra; tonta, muy tonta para algunas cosas; astuta, muy astuta para las faenas glamorosas; con un lunar preciso en el lugar soñado y, además, otro, todavía más hermoso, en un sitio sagrado; y esos ojos, ojazos brillantes y veleidosos;  y ese cabello dorado y traicionero, sedoso y casi siempre alborotado; y ese andar de hembra en celo; y esos delgados labios y esa tibia boca, que lo mismo develaban cielos que desataban infiernos, que lo mismo se transformaban en suaves flagelos que en despiadadas rocas; y esos modos tan arrebatados; sentíase nula cosa, soñábase diosa; sabíase frágil, mostrábase mártir (para embaucar y luego destrozar a quién se tragara el cuento); humor de veleta, a capricho del viento; un estuchito de monerías para encerrar, a medias domado, un corazón retorcido y endemoniado...Y si es que no coinciden los versos, o abusé de las "y" griegas conjuntivas, eso no importa para nada: esto no es exactamente un poema, ni siquiera es poética prosa: es una confesión descarada y descarnada de quién tanto, tanto adorara, a esa mariposa descarriada. 

Permalink ~ Comentarios (2) ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

Artículos anteriores en PICOS Y QUIMERAS

Calendario

<<   Julio 2008    
LMMiJVSD
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31    
chistes x Kilos

Baja la versión digital de:

Baja la versión digital de Toma Todo

Suscríbete a CHOBOJOS


Suscribir con Bloglines