EL INFLUJO DE EROS
Sección dedicada a la prosa y la poesía erótica

Explosión

Por Fausto - 19 de Septiembre, 2010, 13:08, Categoría: EL INFLUJO DE EROS

Por Fausto

Al pan yo no le pido que me enseñe
sino que no me falte
durante cada día de la vida.
Yo no sé nada de la luz, de dónde
viene ni dónde va,
yo sólo quiero que la luz alumbre,

yo no pido a la noche

explicaciones,

yo la espero y me envuelve,

y así tú, pan y luz

y sombra eres.


Pablo Neruda

Comenzó todo con un ligero palpitar. Tibio resonar de agua que recorrió el cuerpo de un río dividido en mil estuarios repartidos por el mapa que cubre todo eso que se llama cuerpo. Uno a uno los poros sucumbieron al cambio repentino: "aumentando la marea, aumenta la vida" se dijeron unos a otros los vellos.

Protestaron las mejillas y fueron los labios los primeros en sucumbir al encanto de tan inesperado delirio líquido. Se entregaron a él, se dejaron ir con la promesa de un regreso dulce como savia de abedul. Una ligera mordida confirmó la entrega total de una boca ansiosa. La ternura había arribado disfrazada de pasión.

Dolieron los brazos y las piernas. El espectro de lo inesperado los descubrió paseando por el limbo de la comodidad. Tras entender que nada sería igual, se convirtieron en las ramas y raíces de un nuevo árbol de amor. Poblarán para siempre este bosque de lo suyo, de lo que es únicamente suyo.

Una tormenta de respiros despertó a las entrañas. A tal ventisca pulmonar siguió un diapasónico canto óseo-muscular. Todos se hicieron uno de nuevo, como en el principio, justo como en el segundo que siguió al designio divino que desata la vida.

Crecieron los ojos absorbiendo para sí todos los colores vistos y los invisibles. Los que saben a algo y los que tienen olor. Se quedaron con ellos para pintar la última de las imágenes en la mente de su dueño.

El grito adágico que avisó tal cambio retumbó en los oídos de los seres que le rodeaban entonces. Ahí, sentado sobre la silla, el hombre se despedía de este mundo para comenzar uno nuevo. Tras todo el dolor, explotó su corazón encendiendo la constelación a la que hoy llama sueño.

Para unos fue un sol dorado, para otros marino azul o verde turquesa. Otros vieron sólo una sonrisa y muchos otros cerraron los ojos tras sospechar eso a lo que llaman sufrimiento. Algunos le llamaron infarto. Algunos otros renacer.

 

Visita

Venta de Almas


Gata

Por Alonso Marroquín Ibarra - 12 de Febrero, 2010, 3:30, Categoría: EL INFLUJO DE EROS

Por Alonso Marroquín Ibarra

¡Ah, mi media hora de descanso! La sala en silencio se traga la luz que entra por los ventanales regalándome la suavidad de la penumbra mientras un jazz lento se desliza en cada rincón penetrando todos mis poros. Absorbo cada una de las notas, me las quedo dentro, las convierto en rítmicos movimientos musculares. Siento que me convierto en música e imagino que aquel jazz se nutre de mí convirtiéndose en otro ser vivo.

A ojos cerrados viajo descartando las imágenes que van apareciendo en mi mente y en el largo recorrido escojo y regreso a las más amables, a las más codiciadas también: una rubia exuberante, una trigueña cadenciosa, tú, un carnaval semejante al de Río… no sé si es Veracruz o Nueva Orleáns…

Un ruido inusitado me hace voltear al balcón. Se ha caído la maceta de los malvones rojos. El barro, la tierra y las flores han quedado casi en una pieza; cayeron firmes, de un solo palmo. Junto está una gata negra, altiva, mirándome con una fijeza perturbadora. Maúlla, como disculpándose. ¡Diantres! No puede ser. Sin apenas permitirme reaccionar la gata entra y alcanza en un sorprendente salto el sofá cama acondicionado desde hace rato para dormir.

Vuelve a maullar y el tono ahora parece invitarme a ir con ella. Se estira, va de un lado a otro como si estuviera en una pasarela, se recuesta sensual... Veo el brillo verde intenso de sus ojos que captura mis sentidos; es un verde becqueriano -de un color imposible-, me hipnotiza, ronronea, me invita, me reta. Sí, me reta. ¿Está sonriéndome? Sí, lo hace. Me sonríe. El jazz se multiplica en mis oídos, tal vez es Piazzola con su bandoneón y violines, o no, pero hay violines que armonizan con los movimientos de la gata.

Gata, gata negra, sensualidad pura de azabache, me pierden tus movimientos de gata-mujer, me domina tu mirada enigmática de esmeraldas y me vences con tu sonrisa y el arco de tu espalda. Gata, negra gata, felina inmisericorde, dominante, señora-gata sabes que me atrapas y no cesas tus movimientos y tus ronroneos-susurros, que son sin rodeos invitaciones para acabarnos la noche y, de ser necesario, morir en ella. Gata-mujer, mujer-gata, negra gata de mortal flexibilidad, de feroz ansiedad animal.

-Ven-, me llamas.

-Voy-, ronroneo.

Me transformo en gato macho y tú en inmensa hembra y ambos en pasión de torrente transformamos el sofá en campo de batalla. A pesar de la lucha sé que ninguno saldrá vencido. Todo será victoria. Me convierto en garras, tú en suavidad; evolucionas en posturas imposibles, yo las conquisto; propones y acepto; te impongo y te sometes. Todo es una locura. Tengo que detenerme y mirarte, mirarte bien, con detenimiento. Esto no puede ser real. Me aparto y para mi gran sorpresa estás ahí convertida toda, gata negra, en curvas de mujer. Tu pelo vuela con sus ondas conforme te mueves, tu cintura se abrevia y tus caderas crecen en la proporción con que te ondulas. Vienes a mí y te espero, abiertos los brazos, con mi ansiedad enhiesta. Mis deseos se multiplican al encontrarnos y fundirnos. Nos dedicamos a la lucha y pedimos tregua con simultaneidad inusitada, sincronizando nuestros ritmos hasta alcanzar la perfección. ¿La perfección? Sí, la perfección. Todo sucede para ambos en su junto momento.

-Más-, dice alguno de los dos.

-Más-, coincide el otro.

Siento mis ojos verdes; veo los tuyos, imposibles, mientras surge de algún lado un olor a menta y a hierbas.

Mi pelo negro se eriza y maúllo de placer; me arqueo, siento tu espalda satinada y el movimiento de nuestros cuerpos crece y crece y crece. Gimes, gritas, mujer-gata y abres tu par de esmeraldas, mientras dices:

-Tienes los ojos de un color imposible, gato negro, hombre gato.

-Miauuuu…

Los combates que libramos resultan homéricos y casi nos alcanza el amanecer, cuando la pasión amaina. Te quedas dormida, musitando con suspiros palabras ininteligibles. Me hago ovillo en tu seno y luego, cerrando los ojos, ronroneo.

- - -

Despierto, salto del sofá y salgo al balcón. Veo la maceta rota, la tierra y los malvones rojos.

La mujer se enojará, pienso, mientras salto a la baranda y trepo a la azotea. Esperaré  la noche para buscarte, mujer.

 

Para no ahogarme en sus muslos...

Por Tonra - 3 de Enero, 2010, 20:37, Categoría: EL INFLUJO DE EROS

Por Tonra

 

…Para no ahogarme en sus muslos

en la saliva de sus besos

en la sangre de sus labios

en la noche de sus finos cabellos.

Para no vivir muriendo, o tal vez,

Para no morir sin haber aprendido a Amar.

 

Quiero beberme tu aliento

En la eternidad de un beso,

Detenerte entre mis manos

Y hacer con ellas un cerco.


Convertir tus negros ojos

En mi más obscuro cielo

Y la pasión de tus labios

Transformarla en un infierno.


Donde calcine mis noches

Que por ti pasé en desvelo

Donde ardan mis pasiones

Donde quemes tú mi cuerpo

Donde se extinga esta sed

Que por ti yo siempre siento.


Y cuando despierte el alba

En nuestros desnudos cuerpos

Haré de tu cabellera

Mi lecho de amor terreno.


De tus brazos mi cobijo

Y de tu cuerpo mi templo

De mis caricias palomas

Que crucen tu firmamento.


Y de mis ojos dos dagas

Del más penetrante acero

Para guardarlas con calma

En tu corazón de hielo.


Milagro

Por Alonso Marroquín Ibarra - 10 de Noviembre, 2009, 7:54, Categoría: EL INFLUJO DE EROS

Maja desnuda de Francisco José de Goya y Lucientes


El contacto con tu piel fue una extensión de la fantasía; estar en ti, una complacencia extrema, y tocar tu alma, un milagro. Aquel día, ese momento, ese punto de la tierra, quedaron indelebles en mi memoria.


El influjo de Eros

Por Alonso Marroquín Ibarra - 11 de Agosto, 2009, 4:48, Categoría: EL INFLUJO DE EROS

Imagen tomada de www.mundofotos.net/usuario/mio_amore

Llegué a mi apartamento y, al recostarme en el pequeño diván de la sala, el cansancio me lanzó, imperativo, a un sueño profundo. El frío me despertó; pasaban las tres de la mañana. El aire circulaba con desparpajo a través de la ventana y las cortinas danzaban acompañándolo en sincronía perfecta. Todavía amodorrado, me levanté. Mi sistema automático me llevó a la cocina y puse una jarra de café. A poco, la bebida me reconfortaba y, con las baterías cargadas, me encontré, en armónica vigilia, dentro de la profundidad de la noche. Te recordé una vez más. ¡Cuántas añoranzas!  
 
Es irremediable, no puedo evitar, orgánicamente, recordar tu cuerpo. Tengo registrada tu textura, tus formas, tu cadencia. Cada uno de tus movimientos está anotado en mis ojos; tu temperatura se quedó guardada en mis manos y el éxtasis de nuestras íntimas comuniones, donde nos compartimos integralmente, está sumado en mis células. Es el influjo de Eros.
 
Bendigo y me asombro con la memoria orgánica que, más allá del pensamiento y la razón, lleva cuenta precisa de nuestros momentos más intensos y la plenitud de haberlos vivido. Son muchas las imágenes de todo tipo, olfatorias, visuales, auditivas, táctiles, que se asocian con la maravilla de haber recorrido tu piel, ese campo sinuoso que semeja al infinito, donde cada centímetro multiplica el placer y provoca seguir viajando, casi, para siempre.


Estás bañada de luna o de sol. Tus perfiles, cambiantes, me provocan, y te alcanzo junto al ventanal. Tus brazos me enredan. Me he dejado atrapar para atraparte yo también y, ahora, son mis brazos los que te enredan. Te has dejado atrapar para atraparme tú también. Nuestras evoluciones, siempre complementarias y perfectas, desembocan en una fusión extraordinaria. La experiencia siempre es diferente y –¡oh, mujer!– superlativamente sorprendente. Podría decir, en estos momentos, que soy adicto a ti, sin remedio y manifiesto que no quisiera rehabilitarme -¡nunca!- de esta dependencia. Al volvernos uno, en el paroxismo, por unos instantes, todo se detiene y, a sabiendas que el final se acerca, gozo. Luego sufro porque "siempre" es sólo una palabra y no puedo alargarla en ti, contigo, con los dos...


Es precioso el influjo de Eros, en las noches más frías, en los días de calor aplastante, en las tardes lluviosas con vestido de nostalgia, en las tristezas largas del invierno y en todo momento en que te evoco. Como si fuésemos piezas de relojería, nuestros engranajes son perfectos.
 
Ciudad de México
Año 2009 y corriendo

Mujerón

Por Alonso Marroquín Ibarra - 23 de Febrero, 2009, 16:36, Categoría: EL INFLUJO DE EROS



Fotografía:      Alonso Marroquín Ibarra

Texto:              Fernando Emilio Saavedra Palma
 
Altura de hembra
espantado hombrecito
 
Ella de espaldas en color
pliegues al detalle de sus carnes
 
El comensal de fantasía sensual
Ella como todas las benditas hembras
 
Son olores de atracción a los dolores masculinos
de pasión reprimida, en esos pequeños instantes al verlas.

 


Con mis cinco sentidos

Por Alonso Marroquín Ibarra - 12 de Febrero, 2009, 0:40, Categoría: EL INFLUJO DE EROS



Por Alonso Marroquín Ibarra

 

En las flores hay colores,

cromatografía imposible, es así;

aromas de los vivos y los muertos,

esos que nos cuelgan la mirada

obligándonos a detenernos

para ver dentro de nosotros mismos.

 

Mientras camino con mis pensamientos

no abandonan mis ojos tu figura

que, robándolos, nuevamente me ocupa...

¡Ah, esa sensación nocturna de tu celo!,

y esa conciencia de amarte en estos tiempos

y el tiempo que ponemos,

en los eternos juegos amatorios

donde queremos ser uno

integrando los dos cuerpos.

 

Me ocupo demasiado de los sueños

y tiemblo cuando acaricio tus senos.

¿Acaso temor?

¿Inquietudes grandes por el pecho materno?

Jugueteo y me sumerjo incierto;

luego, me enciendo y quiero ser en ti

la tormenta inmisericorde,

la calma desesperante,

el deseo de más deseo;

me transformo sin importarme,

después me pierdo.

 

La música, el inmenso privilegio

de ser homos, con sus timbales,

aquellos que casi nunca oímos

pero que son la percusión del ritmo eterno

como los pobres de nuestro pueblo.

Ahí están, insistentes, guerreros,

con la fuerza de su imperio:

se escuchan a lo lejos, sordos, graves,

llenos de coraje, de ansias de trueno.

Y tú, me regalas tu mirada

te me das con el silencio;

la tesitura que posees, más que oírla, la veo,

eres un son, una cadencia

que me llena de movimiento.

Acurrucado, me haces vibrar;

es tu timbre, tu acento,

tu tocar a veces suave, a veces tan intenso...

Somos dos perfectos instrumentos sonoros.

Me desintegro en notas

para rearmarme en sinfonía,

para ti, de nuevo.

 

Somos un infinito tumtum,

dos corazones latiendo parejo

al compás de la crueldad o lo tierno

en gran algarabía o muy quedo.

Luego nos robamos el alma del verano,

caliente, de bochorno, de humedad, de poco a poco...

Quiero y no quiero, estar en el fuego,

me llega la mañana y al fin me duermo.

 

El aroma de la flor de manzanilla

me hace un efecto extraño,

envuelve mi cerebro, atrapándolo,

para llevarme al verde de los prados y los bosques,

sacándome un suspiro profundo de necesitarte,

susurrándome un ruego para no extraviarme

para pertenecerte en días de lluvia,

en paisajes con sol de mediodía,

en locos ensueños de adolescente,

tomando café alguna tarde,

desvelándonos con anécdotas curiosas,

con regalos sonrisas frescas, casi inocentes.

 

Al abrazarte, tu piel huele un poco a mí

trato de llenarte de amor, de impregnarte

con esas minúsculas partículas que se me desprenden

Es una manera de ponerte un sello,

de poseerte, de marcarte.

 

Aunque te encuentres distante

cuando cierro los ojos, te advierto,

como advierto tu pensamiento,

y casi escucho tus pasos.

Luego te veo, te formo, te siento,

escucho tus palabras, te palpo, te huelo.

Está mi lengua recorriendo tu cuello

tomando tu sabor, viajando por tu pelo

 

Todo, todo soy: suspiros, temblores,

felicidad, miedo, celebración.

Todo siento: movimiento, latidos,

respiración, deseo.

Todo tengo: mujer, pensamientos, tiempo.

 

Algo llega: una presencia inoportuna,

porque con todo, a pequeños momentos,

con tanta vida, siento que me muero.

 

Ciudad de México

año 2009 y corriendo

 

El Blog

Creative Commons License
Esta obra está bajo una
Licencia de Creative Commons.

Calendario

<<   Noviembre 2017    
LMMiJVSD
    1 2 3 4 5
6 7 8 9 10 11 12
13 14 15 16 17 18 19
20 21 22 23 24 25 26
27 28 29 30    
 
Proyecto Cultura Chobojos - Chobojos
 
 Proyecto Cultura Chobojos - Vida sin fin
 
Proyecto Cultura Chobojos – Fotografía 366
 
Proyecto Cultura Chobojos – El círculo azul
 
Proyecto Cultura Chobojos – La Jauría
 
Proyecto Cultura Chobojos – Toma Todo
 
Proyecto Cultura Chobojos - Chistes x Kilos
 
 

Baja gratis el PDF de:

Baja la versión digital de Toma Todo

Suscríbete a CHOBOJOS


Suscribir con Bloglines

Archivos

Sindicación RSS

Add to Technorati Favorites

BloGalaxia

Directorio de Weblogs

Culture Blogs - Blog Catalog Blog Directory

The House Of Blogs, directorio de blogs

blog search directory

Directory of General Blogs

Casinos

blog rating and reviews

BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - Agrega tu Blog

Blogarama - The Blog Directory

TopOfBlogs

terrenos

Blog Ping

Alojado en
ZoomBlog