Septiembre del 2013

Palomo Linares. Torero Andaluz

Por Juan Cervera - 24 de Septiembre, 2013, 19:23, Categoría: México Siglo XX: Mosaico de personalidades

Los poetas tenemos amistad con todo el mundo. Un mesero del Hotel Presidente que es amigo mío, me dijo:

–Palomo está en el hotel dónde yo trabajo. Luego me dio el número de su habitación (301) y el teléfono del hotel. Llamé a Palomo, hablamos por teléfono y quedamos en vernos a las siete de la tarde.

– ¿Quién es usted? -me preguntó.

– Soy el poeta Juan Cervera.

– Hombre, qué bien -me contestó-. Es la primera vez que me entrevista un poeta. Saldrá algo bueno de nuestro encuentro.

–Eso espero muchacho -le respondí.

Y a las siete de la tarde me presenté en el hotel, me recibió su apoderado, el ex matador de toros Pablo Lozano, de Toledo. Palomo dormía. Hablamos de Toledo, ciudad de la que tan bellos recuerdos guardo. Y oímos el rumor del Tajo desde el puente de Alcántara, y caminamos por la plaza de Zocodover, cruzamos el Arco de la Sangre y subimos a la torre de la Puerta del Sol a contemplar el castellano horizonte, hasta que al fin, un poco nostálgico por mor de las evocaciones, Pablo Lozano decidió despertar al joven diestro de Linares. Este se desperezó semidesnudo mientras me decía:

–Hola, paisano. En un momento lo atiendo.

–Tranquilo, no hay prisa.

Se puso una bata y despeinado con aspecto de sonámbulo comenzamos nuestra charla.

-¿Quieres algo? -me preguntó.

–Un café.

–Nos trajeron unos cafés y entre el humo del café, y con un Palomo Linares ya más despierto comencé a dispararle mis preguntas. Sebastián me autoriza generosamente a que le pregunte todo lo que me de la real gana.

–Pregunta tú lo que quieras. Me tienes a tus órdenes.

–Gracias. Vamos al toro.

– ¿Espero que no me cornee, poeta?

–Ni hablar, este toro es de otra casta. Bien, Palomo -ya nos hablamos de tú. ¿Cómo te encuentras en este altiplano de México?

 –Muy bien, pero que muy bien, mira, aquí me han tratado de maravilla, esta es una gran tierra.

– ¿Oye, que edad tiene actualmente Palomo Linares?

– Sebastián Palomo Linares nació el 15 de septiembre de 1948. Ya sabes bajo el signo de Virgo.

– ¿Y estás contento de haber nacido bajo ese signo zodiacal?

–Como no, según dicen los astrólogos los nacidos bajo este signo somos gentes de un carácter y mentalidad práctica y de ninguna manera influye en nosotros la suerte o la superficialidad. Tenemos un gran espíritu crítico y a su vez amamos lo débil y lo delicado. Quizás por eso yo sienta ante el toro una gran compasión. Pero así son las cosas: tengo el deber de matarlo.

–Oye, estás muy enterado de asuntos astrológicos.

–Bueno, es que últimamente he leído algunos libros sobre estas cuestiones.

– ¿Pero tienes tiempo de leer?

–Claro que si.

– ¿Y qué lees aparte de estas cosas?

–Novelas policíacas, me gustan mucho. Y aparte algunas biografías de toreros famosos y cosas relacionadas con el toro.

–Muy bien, me parece muy bien que leas. Y hablando del toro, ¿se ha acomodado Palomo Linares con  el toro mexicano, que yo creo que es diferente al peninsular?

–Si, hombre. Un torero que presume de serlo debe acomodarse con cualquier toro. Eso es además una cosa normal para un verdadero mataor de toros, porque yo creo que un mataor debe saber lidiar a cualquier clase de toro. Es su oficio ¿entiendes? Y para eso le pagan. Yo puedo decir que ya me he acomodado perfectamente con el toro mexicano que, al fin de cuentas, presenta las mismas dificultades que cualquier otro. Todos los toros son difíciles.

–Bien, Palomo, yo, como transmisor entre ti y nuestros lectores, ¿deseo saber ahora de quién y dónde recibiste los trastos de matar?

–Espera que me acuerde -Palomo entorna los ojos, levanta la cabeza hacia atrás y nos dice: Yo tomé la alternativa el 19 de mayo, si, si el 19 de mayo. Fue en Valladolid y de manos del diestro de Écija Jaime Ostos, actuó como testigo Juan García Mondeño y los toros eran de Galache.

– ¿Y cómo novillero cuántas novilladas toreaste?

–A ver… ¿Oye Pablo, cuántas novilladas fueron las que yo toreé?

–Ochenta, ni una más ni una menos -nos responde desde el otro extremo de la habitación su apoderado.

–Sí, ochenta, ya me acuerdo. -dice Palomo.

–Volviendo a México. ¿Has toreado aquí en el campo?

–Si, he toreado en varias ganaderías de amigos, de todos los buenos amigos que tengo aquí, como son los señores: Chafin y Reyes Huerta, excelentes ganaderos mexicanos.

–Y dime Sebastián ¿qué opinas tú sobre las tientas en jeep que se hacen en México? ¿Crees que el tentar así a los novillos puede ser perjudicial para el desarrollo posterior de la lidia?

–Oye, poeta, yo no he visto en mi vida tentar sobre ruedas. Yo siempre he visto esto a caballo, pero en jeep… Oye, oye explícame eso…

–Si, hombre, aquí hay varios ganaderos que tientan, en campo abierto se entiende, a los becerros de esa manera.

–Te juro que no sabía ni pío de todo esto. Pero tengo ahora interés en saber. Y en este momento, para mi suerte, se abrió la puerta de la habitación. Un cortejo de gentes alegres y casi vociferantes llega y nos hace compañía. Se forma la tremolina y todo el mundo habla a la vez y no hay Dios que se entienda. Las personas que acaban de llegar son: Manolo Casar, que me es presentado como compadre de Paco Camino y partidario de Palomo. La presentación la hace Bojilla que también acaba de aparecer. Bojilla nos recuerda El Romancero gitano de Federico García Lorca con su garboso porte de Camborio. El nació en la ciudad de La Alhambra, y nada menos que en el castizo Barrio de la Quinta. Es Bojilla todo un prototipo de gracia y señorío andaluz, y antes de abrir la boca ya nos conquista con ese su chispeante salero que él derrocha a espuerta. Es, por más señas, este Bojilla, donde se congregan el ángel y el duende, el banderillero de Palomo Linares. Con el grupo viene el picador Paco Atienza, un muchacho muy serio que nos dice que es salmantino, Antonio Escamilla, el cameraman de Palomo, un muchacho andaluz de aspecto tímido y buena persona y Pepe Garrido, un cordobés radicado aquí en México y dueño del famoso restorán El 77, donde sirven un gazpacho que quita el sentío. Pepe Garrido se presenta como el jefe de cocina de Palomo. El nos dice que a todos los artistas andaluces que pasan por México (así lo hizo con el cantante Raphael) les sirve comida española con su gazpachito andaluz. Poco a poco se hace la calma, no mucha. Unos se sientan en las camas y otros en los sillones. Algunos se quedan de pie. Palomo todavía está interesado en lo de la tienta en jeep.

–Bueno, explícame eso de tentar en jeep.

Y aquí interviene el compadre de Paco Camino, que aunque mexicano es hijo de padres españoles y como gran aficionado a la fiesta sabe un jartón de estas cosas.

–Si queréis os lo explico yo -nos dice-.

–Cómo no, amigo Casar. Desembuche lo que sepa. -Todos guardamos silencio y ponemos la máxima atención.

–Yo he visto muchas veces tentar a campo abierto con jeeps. Y además conozco lo que dice al respecto Luis R. Arguelles; que es más o menos esto: La tienta, a campo abierto por acoso y derribo, no con colleras, es decir, no con caballos, sino con jeeps, se hace así no por falta de voluntad o de afición, sino porque, por ejemplo, en ganaderías como en la de los señores Barroso, se tientan de sesenta a ochenta becerros, de manera que para realizar la tienta se necesitarían allí cuando menos veinte o treinta colleras, que no existen, tanto por lo que hace el caballo como por lo que hace el elemento humano que debe saber derribar, acosar y colocar. Todas esas cosas, como ustedes saben, sólo con el tiempo y la experiencia se van aprendiendo, por  eso las tientas se hacen, sobre todo en la mentada ganadería, con dos jeeps, soltador y derribador. Son dos jeeps que se emparejan a la carrera del becerro y le van acosando a una velocidad más o menos a sesenta kilómetros, según sea la fortaleza que tenga el animal. Ya sabemos que unos corren más que otros, pero a esa velocidad aproximada, y como a un kilómetro de haber corrido, se empieza a entregar el becerro, aminora su carrera y, entonces, en el momento que jeep de la izquierda “de la echada”, como se llama en el caló taurino, es decir, que yendo a la izquierda el jeep toca de lado izquierdo al toro para que dé un ligero derrotero a su carrera, o sea que doble un poco hacia su derecha…

Manolo Casar, cansado de tanto hablar, toma un vaso de agua y bebe, pero Palomo le dice:

–Sigue, hombre.

–Voy a seguir, pero es que se me había secado la garganta. Íbamos…

–Estábamos doblando el novillo a la derecha, -contesta Bojilla-.

–Eso era. Bien, o sea que se consigue que el novillo doble un poquito hacia su derecha con el objeto de que el jeep derribador pueda entrar y que el garrochista le apoye la puya en la penca de la cola, con el fin de que haga un impulso, tanto el garrochista como el conductor, y pueda ser derribado el novillo, que ya a esa velocidad, pues se ha aminorado en mucho la marcha, no hay peligro de que este pueda quebrase un cuerno o pata. Cuando el novillo se levanta empieza la pelea, es decir que entonces las colleras de a caballo que ya están colocadas allí, procuran colocarlo para que quede parado en el lugar propicio y pueda entrar el picador… En fin, eso es todo.

–Oye, pues está muy bien todo esto. Y me gustaría verlo.

–Si estás aquí en la época de tientas yo te llevo -le contesta Casar-.

–Hecho, afirma Palomo.

–Bueno, después de la lección, creo que es hora de seguir nuestra charla. ¿Vamos a ver, Palomo, piensas volver la próxima temporada grande a México?

          –Si, por qué no, siempre que me contraten estaré aquí, y cuando no me contraten, volveré a pasear, porque esta es una tierra extraordinaria y a mí me encanta de veras.

–Y dime ¿piensas ser el triunfador de esta temporada en México?

–Esa pregunta -dice Bojilla- era la que yo quería hacerte.

–Hombre -responde Palomo, mirando a Bojilla-. Si pienso ser el triunfador, pero si tú te tapas.

–Pues ya estoy “tapao” -casi grita Bojilla.

–Ea, digo yo, a triunfar, Sebastián.

–Dios lo haga, - me agradece Palomo-.

–Y bien, Palomo ¿cómo te encuentras más a gusto ante el toro, con la capa o la muleta?

–Yo me encuentro a gusto en todas las suertes cuando estoy frente al toro, porque para mí todas son muy bonitas, muy bellas…

–Bien, bien, pero a la hora de matar, Palomo, ¿qué sientes?

–Yo creo que la hora de matar, como dicen, es la hora de la verdad y para mí este momento es sin duda alguna el momento más emocionante de la lidia.

–Eso creo yo que debe ser. Pero dime ¿qué clase de toro es el que más le va a Palomo Linares?

–Mira, a mí me gustan todos. Siendo toro, qué más da. Aunque como es natural siempre gusta más el toro noble y bravo, pero salen tan pocos toros de verdadero trapío…

–Lástima ¿verdad? Y ahora veamos, Palomo, ¿de niño cuál era el torero que más admirabas tú?

–Hombre, ¿quién podría ser? ¡Qué sé yo! Mira, de niño yo admiraba con todo mi corazón a “Manolete”, y desgraciadamente estaba muerto.

Se hace un momento de silencio al nombrar al gran califa cordobés. Y seguimos:

–Oye, Palomo ¿te acuerdas de todos los apéndices que has cortado en tu vida hasta ahora?

“¡Ozú”!, menudo memorión haría falta para acordarse de eso. Pon que un carro.

–Y quizás sea poco -añade Bojilla-.

–Bueno, pondré mejor un barco.

–Eso, eso -dice Palomo-.

–Bien ahí queda eso. ¿Bueno, Palomo, supongo que recordarás las cornadas?

–Hombre eso nunca se orvía.

– ¿Cuántas han sido hasta la fecha?

–Siete.

– ¿Y cuál fue la más grave de todas ellas?

–Una que sufrí en Castellón en el año 1967 y esta de ahora en Valencia, Venezuela, que ha sido muy fuerte. Antonio trae esas fotos de Venezuela “pa” que mi paisano el poeta se haga cargo.

Y vimos la tremenda cornada sufrida en Valencia por el diestro de Linares. Casi se nos ponen las carnes de gallina al verla, y eso que era en fotografía, pues no quisimos ver la cicatriz en el cuerpo del torero.

–Y dime Palomo, después de estos percances ¿tú no tienes miedo?

–Mira, la verdad sea dicha: yo nunca he tenido miedo, sino mucha responsabilidad.

Y esto es verdad, nosotros lo hemos visto, cuando la otra tarde Palomo, realizó las faenas más temerarias que imaginarse puedan. En un alarde de valor supremo se ganó a la afición mexicana toreando como un maestro y llegando a meterse en la boca el cuerno de un toro peligrosísimo, y esto, cuando no hacía una hora que Joselito Huerta había traspasado los umbrales de la enfermería tras haber recibido un grave y espectacular cornalón. Yo vi gentes que sin haberlo visto había hablado mal del “Chaval de Linares” diciendo:

    –Si, señor, me voy corriendo al hotel a darle un abrazo. Estaba equivocado. Este muchacho es un torerazo.

Así fue, Palomo Linares, realizó faenas de verdadero maestro unidas a un valor catalogable de suicida.

–Palomo, ¿puedes decirme en qué ruedo de todos los que hasta ahora te vieron vestido de luces, consideras que el público es más entendido?

–Hoy hay una enorme afición a la fiesta en todas partes y en todas partes hay una gran mayoría de publico enterado de lo que son los toros y el arte de torear. La TV, ha ayudado mucho a esto. El público sabe lo que quiere perfectamente, cuando la cosa va bien te aplaude y cuando va mal, ya sabes… El que paga, paga, y tiene derecho a exigir y no nada más a pagar los platos rotos.

– ¿Qué diferencia ve Palomo Linares entre el toro mexicano y el peninsular?

–Siempre, el toro español, por haber allí más ganaderías, está más encastado que el mexicano, pero cuando este sale bueno, no tiene nada que envidiar al nuestro.

– ¿Y qué público crees tú que es más exigente el mexicano o el español?

–Todos los públicos son exigentes, por algo pagan: para exigirle al torero.

En México puedo decir que hay una gran afición que siente el toreo más, mucho más, de lo que yo creía y de lo que algunos creen.

– ¿Y qué tal te ha tratado a ti la afición mexicana?

–Conmigo se ha portado de maravilla. Yo no sé hacer otra cosa que sentir por esta afición un profundo agradecimiento y un respeto enorme.

– ¿Y cómo se siente Palomo Linares ante su próximo mano a mano con el ídolo de la afición mexicana, es decir Manolo Martínez?

–Con mucha tranquilidad y muy seguro de mí mismo.

– ¿Qué torero mexicano de cuántos hasta ahora has visto te ha gustado más?

–He visto a muchos toreros en México y cada uno tiene su categoría cuando está ocupando un lugar en la fiesta, pero en realidad ninguno de ellos me ha llegado a convencer mucho.

– ¿Y de Manolo Martínez que opinas?

–Ahí anda el hombre…

–Volvamos a España. ¿Qué cronista actual es a tu juicio el mejor cronista de toros que hay allá?

–Esto es igual que en los toreros, los hay más buenos y más malos. Y los hay también tremendistas y clásicos. El mejor Dios lo sabrá.

–Y ¿qué torero actual de España crees tú que es el más grande?

–Mi banderillero -contesta en son de guasa Palomo- que mide el tío cerca de dos metros.

Bojilla y todos nos echamos a reír. Y así dejamos las cosas. Palomo se quiere salir de nuestra pregunta de un modo airoso, y se sale…

– ¿Y qué opinas de nuestro paisano “El Cordobés”?

–Que tiene una forma de torear muy personal, que no le va mal con su espectáculo y que algo tiene que tener cuando las gentes van a verlo.

– ¿Qué torero español actual crees tú que es el peor de todos?

–Mira poeta, para mí, y esta es la verdad, todo aquel que se pone una taleguilla me merece un gran respeto. Yo no creo que ningún torero sea malo. El hombre que es capaz de jugarse la vida ante un toro tiene “pa mí” un gran valor. Yo no podría decir nunca que un torero es malo. Ante el torero, con más o menos arte, Palomo Linares siempre se descubre.

–De acuerdo. Y bien ¿Qué toro de los que hasta ahora has lidiado te ofreció mayores dificultades?

–Yo creo que una vez tuve un sueño -lo recuerdo muy bien- en el que me encontré con un toro que me tuvo toda la noche corriendo como si yo fuera galgo. Ese, ese toro ha sido el toro que me ofreció mayores dificultades en toda mi vida.

Y vuelven las risas a modo de surtidor a entrechocar por las paredes de la habitación y a escaparse hacia el cielo de México por los abiertos balcones. El clima aquí siempre es primaveral y las gentes que llegan de fuera -los mexicanos, sin embargo, son friolentos- duermen con los balcones de par en par…

–Oye ¿y qué tarde recuerdas con más emoción?

–Yo creo que aquella tarde en que en Vista Alegre recibí mi oportunidad.

– ¿Qué torero de todos los tiempos crees que ha sido el mejor?

–En todas las épocas ha habido grandes figuras, pero para mí, los dos colosos han sido Juan Belmonte y Manuel Rodríguez “Manolete”. Y a ninguno de los dos desgraciadamente los llegué a ver.

– ¿Puedes decirme qué es el temple?

–El temple es reducir la velocidad del toro a la velocidad que uno quiera llevarlo.

– ¿Hay algún secreto especial en el arte de torear?

–En el toreo todo es secreto y todo está a la luz del día, pues no es un arte que se realice debajo de la almohada. Siempre, veinte mil o más personas, están viéndonos al toro y al torero.

–Hablemos de otra cosa ¿te parece?

–Pregúntame todo lo que quieras.

–Gracias. ¿Tienes novia?

–Ni proyecto.

 – ¿Qué tipo de mujer prefieres?

–Todavía no he llegado a pensarlo.

– ¿Qué diferencia estableces entre la mexicana y la española?

–A mí me parecen todas encantadoras.

           –Palomo Linares es también actor ¿le gusta hacer cine?

           –Si, a Palomo Linares le gusta hacer cine aunque es muy “pesao”.

          –Es verdad lo que dicen los periódicos ¿Harás aquí una película para el productor Gonzalo Elvira?

            –Si, voy a filmar una película que se titula Palomo Linares en México.

           – ¿Qué tipo de cine te gustaría hacer a ti?

           –A mí me gustaría mucho hacer una película de gansters.

           –Como buen andaluz, supongo que te gustará el “cante jondo” ¿qué cantaor es el que más te gusta?

          –El “Caracol”, Antonio Mairena, Pepe Meneses…No es uno solo, hombre.

         – ¿Qué cantes prefieres?

         La seguiriya y el Fandango del Caracol, que es también cante grande.

        – ¿Y qué bailaores son los que más admiras?

        –Admiro, me gustan; Micaela Flores Maya “La Chunga” y Antonio Gades.

       – ¿Cuáles son tus aficiones favoritas?

       –Montar a caballo y la caza de la perdiz.

       – ¿Cuál es tu color predilecto?

       –El blanco.          

       – ¿Y tu flor?

       –La amapola… porque, como dice la copla, vive en el campo sola.

      – ¿Qué nombre femenino es el que más te agrada?         

         –Carmen, así se llama mi madre. En mi casa hay tres: mi madre, mi hermana y una sobrinilla que tengo.

           – ¿Sois muchos hermanos?

            –Un regimiento: ocho.

           –Dime ¿qué pájaro es el que te cae mejor?    

         –El gorrión, es el pájaro más gracioso del mundo.

         – ¿De no haber sido torero que te hubiera gustado ser?

         –Toro.

–Eh, que estas diciendo, clama Bojilla.

–Lo dicho, pero espera: a mí me gustaría ser toro… pero semental. Casar interviene coreando la broma.

–Y supongo que sabes las vacas que tienes a tu disposición.

–No exactamente.

–Un harén, Sebastián, de treinta a treinta y cinco.

–Vaya tela –contesta Palomo entre risas-.

–Bueno, Palomo, te voy hacer mi última pregunta. Pero esto muy en serio ¿eh?

 –Toito lo serio que tú quieras, poeta.

–Bien, ¿qué piensa Palomo Linares de sí mismo?, es decir, ¿cree Palomo Linares que puede todavía dar más de sí, de lo que ya dio como torero, o cree que por el contrario que ya dio cuánto tenía que dar?

–Mira, yo creo que Sebastian Palomo Linares de todo cuanto puede dar en el toreo solo ha dado hasta ahora un treinta, o como más un cuarenta por ciento.

–Pues adelante, a dar el cien por cien y a convertirte en figura máxima, que ya eres, y a pasar a la historia como uno de los grandes, como otro José Gómez Ortega llamado; “Joselito”, Juan Belmonte; “El pasmado de Triana” o Manuel R. S. tantas veces nombrado; “Manolete”.

–Eso quiero.

Y aquí pusimos punto final a nuestra entrevista con Sebastian Palomo Linares, un muchacho andaluz que parecía destinado a vivir su vida como un topo en el corazón de una mina de plomo, y que impulsado por su valor y su arte venció lo que parecía ser su destino para convertirse en un torero impar y, a la luz  del sol, entre la mágica catarata de los aplausos y el relámpago postinoso de los “oles”. Pero el precio de la gloria no es gratuito, ahí están si no esos costurones tremendos que cruzan la geografía de su piel. Más el toreo es también eso, no se crea que sólo es miel, cuesta lo suyo y lo suyo paga y está pagando, con viril aceptación, este gran muchacho de Linares que se llama Sebastián Palomo Linares. Dicen que el toreo es un sacerdocio y todo sacerdocio verdadero trae como consecuencia grandes sacrificios. No es fácil oficiar ante un toro.        

*

**Esta entrevista no fue publicada, solamente salió una reseña en el diario Ovaciones (falta fecha).

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