Julio del 2012

Luis Spota. Un honrado y auténtico novelista

Luis Spota es una mezcla de siciliano y andaluz pasado por el crisol de México. Su personalidad humana y literaria se forjó en la fragua del mundo. Juan José Arreola ha dicho de él: "Spota, frente a tantos otros que tratan burguesamente de ¨epatarnos¨, considero que es un honrado y auténtico novelista". Y así es: Luis Spota es uno de los novelistas mexicanos más auténticos con que cuenta México en la actualidad. Hombre de caminos, y no de gabinetes y lucubraciones abstractas fuera de tiempo y de lugar, ha dado siete veces la vuelta al mundo, y en "er mundo" como decimos los andaluces, y al igual que el pasodoble de las carpas, se van haciendo los hombres. Como diría Cervantes, otro gran trotamundos, Luis Spota, es de los que va y viene de "ceca en meca y de zoca en colodra". De ahí que su visión del mundo y de las cosas rebase el provincionalismo cazurro y abarque áreas universales. Los temas que elige para sus novelas son siempre actuales y su estilo es llano y directo. Sabe poner el dedo en la llaga, como debe ser. Ahí están esos libros suyos, traducidos ya a numerosos idiomas, como son Espaldas mojadas, donde se plantea el éxodo de los braceros mexicanos a las tierras del Tío Sam, entre otros, como su reciente Los de antes, que retrata el México de las colonias indigentes. No cabe duda que la presencia de Luis Spota en el ámbito novelístico de México marcó una pauta muy significativa, pues con el genial Juan Rulfo, y el siempre sorprendente Juan José Arreola forma la base de la pirámide donde se sostiene la novela mexicana. Otros dos grandes novelistas mexicanos de altura, y que sería injusto olvidar, son Carlos Fuentes y el enorme José Revueltas. Con estos cinco creadores, la novela mexicana toma carta de ciudadanía universal. Nosotros, en esta serie de entrevistas, que iniciamos hoy con Luis Spota, queremos interesar al lector español en la literatura que renace hoy en México.

– ¿Cómo ve Luis Spota el panorama literario mexicano actual?

–Muy bueno, muy promisorio. No solo por la realidad que son la muy importante promoción de novelistas nuevos: Gentes como Salvador Elizondo y Manuel Echeverría, dos autores jóvenes que le permiten a uno tener fe en las nuevas promociones de novelistas.

– ¿Hacia dónde cree usted que va  la nueva literatura mexicana?

–Yo creo que va hacia su propio encuentro, ya que nuestra literatura está empeñada en el hallazgo de sí misma. Curiosamente, México que ha dado al mundo una pintura importante, aún no ha aportado una literatura importante. No hablo de libros aislados. Ahora es de suponer que estamos en vísperas del advenimiento de esa literatura.

– ¿Qué novelista mexicano actual, a su juicio, tiene en verdad una categoría universal?

–Para mí el novelista de más valor que hay hoy día en México es José Revueltas.

–Pasando a la poesía, ¿cómo ve usted el mundo poético mexicano?

–Hay una buena poesía mexicana, y a base de gente mucho más joven, como Juan Bañuelos, Montes de Oca, Jaime Sabines y los jovencísimos, Garduño y Becerra.

– ¿Cree usted que el escritor mexicano ha logrado cimentarse a nivel internacional?

–Está lográndose, aunque somos pocos todavía los que hemos alcanzado reconocimiento internacional a través de nuestras producciones, Sin embargo, este problema no es únicamente de México: es un problema de todo escritor de habla española que vive de este lado del mundo.

–Y dígame, ¿goza el escritor mexicano de absoluta libertad de expresión?

–El escritor mexicano goza de la más increíble libertad de creación. Aquí no hay censuras previas de ningún orden, ni se ponen libros en el índice, ni se persigue a los autores. Las relaciones del Gobierno, en los últimos treinta años, con los intelectuales han sido inmejorables. Es más: el Gobierno sostiene una política de estímulo permanente hacia los creadores.

–Magnífico. Sigamos, ¿a que autor mexicano actual considera usted digno del Premio Nobel?

–A Octavio Paz.

– ¿Cuáles son sus autores preferidos?

–Son muchos mis autores preferidos: Pío Baroja es uno de ellos, y también Herman Melville, Joseph Conrad... Muchos.

– ¿Qué libro de la literatura Universal le hubiera gustado escribir a Luis Spota?

–Uno bueno, cualquiera de entre los verdaderamente grandes libros.

– ¿Qué libro de entre todos los suyos considera el mejor?

El tiempo de la ira.

– ¿Qué libro prepara usted actualmente?

–Acaba de aparecer, como usted sabe, Los de antes, y estoy trabajando en otra novela que ni yo mismo sé aún como se titulará.

– ¿De no haber sido escritor qué le hubiera gustado ser?

–Todavía sigo deseando ser escritor.

– ¿Y qué le aconsejarías a un muchacho que hace sus primeros pinitos literarios?

–Sentarse a escribir. Hablar menos y escribir más.

–Me parece muy bien. Bueno, usted ha viajado mucho y yo tengo curiosidad por saber ¿cuáles han sido de todos los lugares que visitó los que le gustaron más?

–Ya sabe usted que yo le he dado la vuelta al mundo. He hecho viajes muy interesantes, pero después de recorrer nuestro planeta de ceca a meca el lugar que más recuerdo es el Barrio de la Judería de Córdoba, en España. Hay dos lugares en el mundo donde a mí me encantaría vivir, son: el mentado barrio cordobés y una isla allá en Grecia que llaman Hydra.

– ¿Y qué es lo fundamental para usted en esta vida?

–Hombre, lo fundamental en la vida, en esta vida, para mí es justificar por qué vine a ella, dejando una obra de la cual, una pequeña parte, permanezca. O sea, no morir completamente. No, nada más, hay que aspirar a la vida del alma, a la vida eterna, sino que hay que aspirar a la supervivencia del hombre también. Y el hombre, si ha realizado una gran obra, pervive más allá de la noche de su epitafio.

–En fin, no quiero robarle su precioso tiempo, amigo Luis. Una última pregunta, ¿qué es el amor para Luis Spota?

–El amor es una razón de ser. Amor a ti mismo, amor a tu obra, a los demás. Amor, amor. Uno, ni nadie puede disfrutar de su vida si no ama profundamente algo.

Y aquí dimos por terminada nuestra entrevista con Luis Spota, un firme valor de las letras mexicanas de hoy con resonancia y, sobre todo, un hombre sincero y sin disfraces que dice sencillamente lo que siente y sabe, pues de lo que el corazón rebosa habla la boca. Nosotros lamentamos mucho que todavía, y por razones ajenas al autor, sus novelas no han llegado a España. Esperamos que un día esa prohibición que existe, y no sabemos por qué para los libros de Spota en nuestro país, se rompa y el lector español conozca a este magnífico novelista que es Luis Spota.     

*

 En México: Suplemento Cultural, El Nacional, Revista Mexicana de Cultura, (Valores Literarios del México Actual), V época, núm. 30, 20 oct. 1968, p. 1 (seudónimo: Juan de Sevilla).

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Publicada en Madrid

Por Juan Cervera Sanchís. Corresponsal en México, en la Revista: REVISTA CIENTÍFICO-LITERARIA, enviada el 13, dic. 1968.

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Foto tomada del sitio web: http://moneroraul.blogspot.mx/2011/08/luis-spota.html

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SOMOS

Por Jessica Adriana Gómez Rosas - 16 de Julio, 2012, 14:20, Categoría: VERSOS LIBRES

Somos una astilla de basura citadina en el dedo.

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Somos un día 28 de cada mes y un San Judas Tadeo.

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Somos los silencios del metro.

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Somos, aunque a veces se nos olvide, un somos entre el dinero.

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Somos anzuelos de la esencia y versos blancos que no hemos pronunciado.

Somos los últimos trenes antes de la media noche.

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Somos fábulas durmiendo en el asiento de nuestros coches.

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Somos procesiones hacia el derroche de la imagen más grande.

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Somos los versos que miden el filo de la hoja.

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Somos el espacio en blanco de cada segundo.

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Somos el vagabundo que Bruja se llama por el atuendo de basura del que emana.

Somos el peldaño mal fabricado.

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Somos la bolsa de plástico olvidada en el puente peatonal de los paraderos.

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Somos la búsqueda que encuentra nada.

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Somos la canción dolorida y el amor asfixiado.

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Somos el orden imperativo de la opción.

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Somos la calor inconforme de la micro.

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Somos el olor putrefacto de las calles

y la basura aventada desde la cima de las trampas.

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Somos la cara cansada que no cede al desconsuelo.

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Somos el poema más viejo.

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Somos otra mano izquierda en el tubo cansado del autobús.

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Somos la escultura de masa azul rellena de requesón.

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Somos el edificio relojero que cambia de tamaño conforme pasa el tiempo.

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Somos, somos y florecemos, aunque nos cueste reconocerlo.

La vida... Alicia Esperanza Olivera Sedano

Por Martin Bonfil Olivera - 13 de Julio, 2012, 16:36, Categoría: Obituario

Quería yo escribir del bosón de Higgs, pero los amables lectores disculparán: a veces la vida impone sus prioridades.

La muerte es eso que siempre sabemos que está, pero que nunca queremos ver. Ayer (escribo el martes) falleció mi señora madre, Alicia Esperanza Olivera Sedano. Puedo decir que vivió una vida plena, productiva, valiosa. Y vivió el tiempo suficiente –casi 82 años– para recoger ampliamente sus frutos.

Mi madre fue historiadora. Y de las buenas (quién sabe por qué yo salí químico). De joven practicó la danza folklórica, y bailó en el Ballet de Amalia Hernández. La recuerdo de niño todavía con el maquillaje y peinado que adquirió en ese entonces.

Hija de un médico militar –combatiente zapatista–, estudió historia en la Escuela Nacional de Antropología e Historia. Se interesó en los movimientos campesinos del siglo XX, y gracias a que Don Miguel Palomar y Vizcarra, guardián de los archivos cristeros, le abrió las puertas de los mismos, pudo publicar en 1966 uno de los primeros trabajos de investigación documental sobre ese todavía reciente movimiento.

Fue pionera de la historia oral en México y Latinoamérica; junto con Eugenia Meyer estableció en 1969 el Programa de Historia Oral en el Instituto Nacional de Antropología e Historia INAH, que recopiló grabaciones en vivo de supervivientes del movimiento zapatista. Tuve la suerte de acompañarla, todavía niño, en los setenta, en esos viajes a entrevistar viejitos cargando una pesada grabadora de carrete. Testimonios hoy invaluables que permitieron recuperar, como ella decía, "la historia de los de abajo". Luchó hasta formalizar y lograr el reconocimiento de esta metodología, en su momento descalificada por no basarse en documentos escritos.

En los ochenta ideó un concurso, "Mi pueblo durante la revolución", que invitó a quienes vivieron el movimiento a escribir o grabar sus recuerdos, y a enviar cartas, fotos y objetos para construir una memoria colectiva y popular. Los tres tomos del mismo nombre, recién reeditados, reúnen los mejores textos recibidos.

Tuvo una amplia producción académica, formó alumnos valiosos y exitosos, y tuvo la suerte de recibir en vida un amplio reconocimiento a su labor, que compartimos sus hijos y familia. En 2000 fue nombrada investigadora emérita del INAH.

Uno siempre debe lo que es, antes que nada, a sus padres. No podría yo haber tenido una madre mejor. Recordarla con orgullo y cariño es el mejor homenaje.

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Derechos Reservados © Martín Bonfil Olivera y Grupo Editorial Milenio 2003-2011

Héctor Suárez (I). Alquimista de la actuación

–Yo nací, nos confiesa Héctor Suárez, el 21 de octubre de 1938, en la calle de Argentina, exactamente donde está el Templo Mayor. Ahí había un hospital que ya no existe.

– ¿Y dónde te criaste?

–En la colonia Obrera me acunaron y ahí crecí... Hasta que conocí a Argentina a los veintiún años de edad. Por Argentina, por esa mujer salí de mi barrio.

–Era Argentina de origen argentino.

–No, no, era mexicana, pero ahora que me preguntas eso me recuerdas algo que no había pensado en relación con el nombre.

– ¿Qué te recuerdo?

–Me recuerda otro cambio rotundo en mi vida. Cuando dejé el alcohol. Tiene también que ver con el nombre de Argentina. Fue en Buenos Aires, Argentina, donde un día me dije: Se acabó. Y se acabó el alcohol para mí.

– ¿Cómo decides dedicarte a la actuación?

–Si quieres que te diga la verdad, mano, fue por accidente.

– ¿Cómo estuvo eso?

–Para empezar te diré que soy un hombre que cree profundamente en el destino. Tanto que creo que desde antes de nacer, inclusive, escogemos a nuestros padres y la manera como hemos de vivir.

– ¿Con qué fin?

–Para pagar las deudas de otras vidas.

– ¿Qué pruebas tienes de todo eso?

–La vida no es un caso policíaco. Estas pruebas son de otro orden. Te diré que soy un buscador. Creo en la reencarnación. Pero…

–Entiendo. Ahí lo dejamos. Hablemos de tu carrera teatral y artística.

–Sí, sí. ¡Ah!, te decía que fue por accidente. La culpa la tuvo una española llamada Rosa María Monserrat, quien era novia de Sergio mi hermano mayor. Eran los tiempos en que yo estudiaba arquitectura en la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura. Yo nunca viví con mis padres, vivía con mi abuela doña Josefina que era amiga de todos los compañeros. Recuerdo que hacía mis tareas cuando apareció Rosa María y me dijo: "¿Héctor no me ayudas a leer esta escena?" Ella estudiaba en la academia de don Andrés Soler, en la Asociación Nacional de Actores (ANDA). Para refrescar mi mente le ayudé. Desde entonces insistió en que estudiara actuación. La verdad es que al principio me reí y ni siquiera la tomé en cuenta.

– ¿Y…?

–Pues así como el que no quiere la cosa, y sin darme cuenta me cayó el centavo de tanto oír a Rosa María diciéndome que estudiara actuación, un día fui de oyente a las clases que daba don Carlos Ancira. Al terminar me levanté y le pedí al maestro que me pusiera algunos ejercicios. Me miró de arriba hacia abajo y tras preguntar a los demás: ¿Quién es éste?, y un poco con son de burla sometió a votación mi petición. Pensé que se iban a reír de mí, pero después que votaron don Carlos me puso ocho ejercicios. En lugar de reírse, me aplaudieron. Desde aquel momento hazte cuenta que me inyectaron algo extraño. Sentí que me volví loco y desde aquel momento no quise ser otra cosa que actor. Me faltaba un semestre para terminar la carrera de arquitecto. Fue un broncón enorme con mi familia. Lo menos que me tildaban era de loco de remate. Pero como yo cuando tomo una decisión soy el tío más bruto del planeta, nadie pudo doblegar mi determinación. Estaba enloquecido por ser actor y comenzó en aquel momento y desde aquel momento este camino por el que no he podido dejar de transitar. Recordé entonces que desde niño me gustaba la actuación, pues antes de estudiar arquitectura trabajé siendo un chiquillo con mi tío que era sastre, él me llevaba al cine, recuerdo muy bien que íbamos al Estrella y a otros, lo mismo a las "Carpas". Viendo aquellas películas y aquellos actores de carpa creció mi admiración por los grandes actores cómicos Charles Chaplin y Jesús Martínez "Palillo". Algo que me impresionó una barbaridad cuando yo apenas tenía ocho años fue, estando con mi tío en la Carpa, ver cómo bajaban a "Palillo" del escenario y se lo llevaban a la cárcel. Le pregunte a mi tío que por qué se lo llevaban y mí tío contestó: "Por decir la verdad". Todo aquello había marcado mi vida y al descubrir mi vocación frenética por ser actor, lo volví a recordar y a repensar.                

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* Exclusiva para NOTIMEX. Sin fecha y sin año.

* Foto tomada de: http://www.eluniversal.com.mx/espectaculos/111163.html 

Héctor Suárez (II). Confidencias

– ¿Cómo se inició Héctor Suárez en la actuación?

–Luego de estudiar ocho años con don Carlos Ancira hice teatro clásico y universitario. También realicé estudios bajo las enseñanzas de Alejandro Jodorovsky y Marcel Marceau. Me preparé lo mejor que pude. Amaba al teatro como enamorado primerizo.

– ¿Y ya no es así?

–Sí es así. Mi amor por el teatro sigue siendo inmenso, mi amor por la actuación, pues. Sin embargo, todo lo que está sucediendo en el mundo de la actuación no me gusta, por todas esas cosas que suceden a mí alrededor de repente pienso retirarme.

–Pero… ¡hombre, qué estás diciendo!

–Lo que digo. Yo siento y vivo la actuación como lo que es, una alquimia. Un actor es un mago, lamentablemente me doy cuenta que hoy no hay jerarquías, que a cualquiera se le da sin más categoría de actriz o de actor. Y si hay clases. Claro que hay clases y talento. Eso de hacer figuritas al vapor vía televisión es una falta de respeto con  el público

–Cierto. Retomando el hilo, ¿qué ocurrió después de aquellos ocho años de hacer teatro clásico?

–Yo vivía una gran lucha interna. Por un lado me vapuleaba mi realidad mexicana, por el otro el afán de hacer gran teatro. Me decidí por hacer teatro en base a una realidad mexicana. Nacía el Héctor Suárez que todos conocen.

– ¿Cómo llegas a la televisión? 

–Tras el drama clásico descubro la comedia y la televisión con Antonio Jalife. Inicié en Variedades del Mediodía. Hice una parodia de los Tres Mosqueteros al lado de Carmen Salinas y Héctor Lechuga. Era la primera vez que estaba frente a las cámaras. Nadie me conocía como actor cómico, ni yo mismo, aquel día fue decisivo. Recuerdo que don Luis de Llano Palmer y Antulio Jiménez Pons me felicitaron. A partir de entonces hice todos los villanos cómicos de televisión. Después hicimos Domingos Herdez, ahí trabaje de pareja de Fernando Luján.

– ¿Qué recuerdas de Fernando?

–Te hablaré con el corazón. Si con alguien me he entendido en la vida como actor ha sido con Fernando Luján. Nunca lo he dejado de extrañar. Ha sido el único actor con el que nos leíamos los ojos. Hacíamos un fantástico humor absurdo.

 – ¿A qué actor cómico has admirado más?

–Los admiré a todos, entre mis mayores predilecciones están Charles Chaplin, Mario Moreno "Cantinflas", Jesús Martínez "Palillo", don Andrés y don Fernando Soler, don Joaquín Pardavé, Oscar Pulido, el "Flaco" Iglesias, Óscar Pulido y "Procopio"… Son muchos más, muchos más los omitidos por mí.

– ¿Cuál es para Héctor Suárez la filosofía del humor?

–La filosofía del humor, es que la raíz de la comicidad radica en la pena ajena. La pena ajena siempre es risible mientras la desgracia no te ocurra a ti la puedes gozar y hacer con ella toda clase de chistes. Así somos los humanos.

– ¿Es ético o moral el humor?

–El humor no es moral ni amoral. El humor es una medicina para el alma.

– ¿A qué crees que obedezca que los hombres en ejercicio del poder sean tan serios y ajenos a la risa?

–A la falta de convicción. Cuando no está seguro ni cree a fondo lo que está diciendo trata de fingir toda la seriedad del mismo, pues piensa que a lo mejor así la gente acabará creyendo lo que dice.

– ¿Hay diferencia entre el humor en la televisión, el antiguo humor carpero, el humor en el teatro o centro nocturno y cabaret?

–No, el género es la comedia. No hay ninguna diferencia. Claro que la pantalla chica es limitada, o mejor dicho más limitada, máxime cuando te dan una lista de palabras que no puedes decir al aíre.

–Hablemos de la "Cosa" que ya está de nuevo al aíre, ¿por qué la "Otra cosa"?

–En realidad es la "Misma cosa". Le puse "La otra cosa" porque surgieron por ahí "algunas cositas" que, bueno, son "cositas" que pasan.

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* Exclusiva para NOTIMEX. Sin fecha y sin año.

** Foto tomada de: http://www.unaplauso.com.mx/hector-suarez_av35b764.html 

Hétor Suárez (III) ¿Actor tabú?

                    

"La otra cosa", de Héctor Suárez, según la crítica televisiva, es el mejor programa cómico de la televisora, según se puede ver por Multivisión. Héctor sin jactancia nos dice:

–Yo soy tabú. El niño feo.

– ¿Por qué?

–Es que yo sí me atrevo mientras que otros no se atreven a atreverse. Eso explica lo anterior.

–Ante esto se me ocurre preguntarte y espero que te atrevas a contestar con toda seriedad, ¿cuál piensas que sería tu elenco ideal para ser dirigido por ti, el mejor programa cómico de México?

– Uufff, me pones a pensar. Espera. Espera. Bueno. Te diré. Si se disciplinaran y me dejaran dirigir creo que podríamos hacer un programa cómico realmente histórico y sin precedentes con actores profesionales y celebridades que, sin ser actores, yo siento que tienen una "bis" cómica muy particular.

– ¿Nombres, nombres?

–Pienso en Carlos Fuentes, Ricardo Rocha, Carlos Monsiváis, José Luis Cuevas, Pedro Aspe, Germán Dehesa, "El Caballo" Rojas, Héctor Bonilla y Rafael Inclán.

–Puros hombres, ¿y mujeres?

–Pues vamos a ver. Veo en Cristina Saralegui una muy buena cómica. Por supuesto que contaría con Carmen Salinas y Anabel Ferreira, pero pienso también en Gloria Trevi, Lucero, Thalía, e incluiría a María de los Ángeles Moreno. Voto a Dios que con este elenco los "llenos" serían extraordinarios.

–No lo dudamos. ¿De qué se arrepiente Héctor Suárez?

–De nada. Bueno, no, no es cierto. Sí, sí me arrepiento. Siempre me arrepiento al darme cuenta que he ofendido a otro ser humano y cuando descubro que pude hacer las cosas mejor y no las hice.

– ¿Qué no te hace reír jamás?

–Mis actitudes negativas para conmigo mismo, la vida y mis semejantes.

– ¿Qué hace llorar a Héctor Suárez?

– "La otra cosa", es decir, mi programa de televisión.

– ¿La palabra muerte se te hace chistosa?

–Se dice que el mexicano no le teme a la muerte, que se hace amigo de ella porque no le teme, pero… eso de que el mar le parece chico y se lo puede echar de un trago es pura palabrería. En lo personal la palabra muerte para mí, no es ningún chiste. Sí es la liberación, la paz, la gloria, la luz, la realidad, la comunión con Dios.

–Aterricemos. ¿Ves los programas, las películas, los espectáculos cómicos ajenos?

–Por disciplina lo veo y lo escucho todo. Veo televisión, voy al teatro, a los centros nocturnos. Estoy al "centavo" de cuánto hacen los demás. Para saber cómo ando, necesito estar al tanto de cuanto hacen los ojos y ser crítico y autocrítico. Nadie es una isla. Nadie puede darse el lujo que se dio Buda y girar en torno a su propio ombligo. Cerrar los ojos como el avestruz es suicida y muy negativo para el crecimiento que un actor debe exigirse a sí mismo.

– ¿Quién cree Héctor Suárez que es él cuando se queda a solas consigo mismo?

–Yo soy eso.

– ¿Qué no espera a estas alturas de la vida Héctor Suárez?

–Yo ya no espero nada de nada. La espera ya no tiene que ver con mi ser interior. Aprendí a valerme por mí mismo.

–Hay quienes afirman que Héctor Suárez es un actor genial. ¿Los desmientes?

–En absoluto. Estoy de acuerdo con todas esas personas tan inteligentes.

– ¿Qué es lo que más desprecia?

–La traición.

– ¿A qué le tienes miedo?

–A mí.

–En qué o quienes confías.

–En mí.

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* Exclusiva para NOTIMEX. Sin fecha y sin año.

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* Foto tomada de: http://quoruminformativo.blogspot.mx/2011/11/hector-suarez-denuncia-censura-de.html

Paisaje terrenal

Por Juan Colín Álvarez - 2 de Julio, 2012, 13:25, Categoría: BUENAS Y MALAS ARTES

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Paisaje terrenal. Juan Colín Álvarez.

Técnica: Tinta sobre cartoncito resucitado del bote de los papeles.

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