Rufino Tamayo. El de los colores rosa sandía y azul ultramar

                                                             

Para conversar con Tamayo tuvimos que irnos al Hotel Camino Real. El hotel es tan enorme, que se nos hizo un verdadero laberinto dar con el gran pintor. Al fin, nos orientaron y subimos al club de Industriales, donde el maestro, en el salón que se llamará Tamayo, trabaja en un mural que ha de titularse Energía. Trata el maestro de representar en su mural la energía, la energía a través del fuego. Cuando nosotros llegamos, Tamayo estaba entregado a su obra, de espaldas a la puerta, y nos dio la impresión de que aquel hombre flotaba en mitad de un emporio de lenguas llameantes. Nos impresionó vivamente, pero venciendo nuestra primera impresión caminamos hacía él y nos presentamos. El maestro abandonó sus pinceles y nos ofreció generosamente su tiempo. Tamayo da la impresión de ser un hombre muy calmado, muy seguro de sí mismo. Nos sentamos, le ofrecí un cigarrillo, no lo aceptó, pues al parecer no fuma, prendí yo el mío, y dimos comienzo a nuestra plática.

–¿Cómo ve usted el panorama pictórico en los últimos años en México? –fue nuestra primera pregunta; pregunta manida, pero necesaria.

–Considero que la generación última de pintores en nuestro país es la más dotada. Creo que muchos de estos jóvenes que hoy pintan tienen mucho que hacer a favor de la pintura. Se les critica que imitan, sobre todo, a las dos o tres escuelas que hay en los Estados Unidos, el expresionismo abstracto, el pop… Yo pienso que estas críticas tienen cierta razón, no obstante y de todas maneras apoyo a estos jóvenes, porque siendo jóvenes es natural que sigan determinados caminos y estén influenciados, pero yo estoy seguro de que dejarán estas influencias al madurar y harán cosas importantes. Debo hacer especial mención de que hay un pintor joven, Francisco Toledo, a quien no se le puede acusar de ninguna de estas cosas, no sólo en México, sino en el mundo.

–¿Hacia dónde cree usted que va la nueva pintura mexicana?

–Desde luego se ve con claridad que, desde hace ya mucho tiempo, se abandonó la famosa tendencia de la pintura mexicana cuyos móviles intrínsecos eran políticos. Debo decirle que yo fui el iniciador de este movimiento que abandonó los mentados motivos. Ahora todos los pintores jóvenes se valen de sus propios valores, lo que quiere decir que nuestro movimiento se basa simplemente en los valores plásticos. Yo fui, como acabo de decirle, el primero en romper con esa clase de pintura; por eso tuve bastantes dificultades, y ello fue la razón de que saliera muy joven del país, pues la pintura de contenido político contaba entonces con todo el apoyo oficial.

– ¿Cree usted que la expresión pictórica contiene en sí todas las motivaciones humanas?

–Yo creo que la pintura es una expresión del hombre, como lo pueda ser la música o la poesía. Y diría que la pintura, con su lenguaje, el que le es propio, sí expresa todas las motivaciones humanas, pero sólamente, quede esto bien claro, con el lenguaje pictórico.

– ¿Cuál es su técnica al pintar? ¿Sigue usted a los antiguos maestros o, por el contrario, ha creado innovaciones dentro de su técnica personal?

–Yo creo que el pintor, el artista en general, refleja las inquietudes de la vida en el momento en que está viviendo y, en consecuencia, requiere utilizar las técnicas más de acuerdo con ese momento. No tendría, por tanto, caso en este momento estar pintando a la manera de los pintores del siglo XVI. Yo pinto con técnica de nuestro tiempo y tengo mi técnica, como todos, personal, y naturalmente surgen innovaciones dentro de esa técnica, pues la pintura, como el hombre y el universo, es evolutiva.

–¿Qué es más fácil, pintar o restaurar, copiar con exactitud o crear?

–En eso yo no podría responder con la propiedad requerida, ya que jamás he copiado.

– ¿Qué maestros de la pintura cree usted que han influido más en su obra?

–Mas que maestros de la pintura, yo diría que las influencias que he recibido son de escuelas, y las influencias más profundas que encuentro en mi obra proceden directamente de nuestra gran tradición, me refiero al arte precolombino, a las artes populares. En fin, todo aquello que tiene una profunda raíz mexicana. Ahora bien, cuando yo decía escuelas, hay un punto importante que deseo aclarar, pues considero que la pintura, como todas las artes, es un lenguaje universal, con lo que quiero decir que ese lenguaje tiene que ser inteligible para todas  las gentes del mundo. Aunque a ese lenguaje, como es natural y lógico, le demos el acento propio de nuestra particular idiosincrasia, pero deseo hacer especial énfasis en que, el lenguaje es el mismo, no obstante los diversos y naturales acentos, y, en este caso, no creo que haya pintura mexicana o china, sino que hay pintura. Tanto usted como yo hablamos español, aunque su acento sea andaluz y el mío mexicano. ¿De acuerdo?

–Sí, señor. Bien. ¿A qué pintores contemporáneos admira usted más?

–Más que admirar a pintores en lo personal, lo que yo admiro son los movimientos. Por ejemplo, admiro mucho la serie de movimientos, porque no es uno solo, que ha realizado Pablo Picasso, su paisano. A mí me parecen muy interesantes. Y creo también que en los últimos tiempos los movimientos llamados de la Escuela de Nueva York han sido muy importantes, dadas sus aportaciones, para la Historia del Arte.

– ¿Qué color prefiere usted?

–Hay varios colores que, no solamente aquí en México, sino en el extranjero, llaman colores "Tamayo", como son el rosa sandia, el azul ultramar y, últimamente, como he estado usando mucho el violeta, también dicen que hay un "violeta Tamayo".

– ¿Cree usted que los pintores modernos han superado a los antiguos?

–Yo creo que la pintura contemporánea está totalmente liberada, y ya sabemos que en el arte la libertad es lo más importante.

– ¿El uso de los colores, tanto en la antigüedad como hoy en día, han variado o son permanentes?

–Hay materiales nuevos, con  los cuales se han experimentado, como sustitutos químicos, de luz…, y se ha demostrado que son buenos. Además de tener ventajas sobre los materiales que se usaron en la antigüedad.

– ¿Es usted partidario de seguir una técnica hasta superarla o de probar varias?

–Es una inquietud constante en mí esto. Se ha dado el caso de que yo he logrado cierta forma de expresión y la gente se sorprende de que cambie de repente. Yo insisto en que la pintura es una especie de laboratorio y, en consecuencia, se presta a que estemos de continuo experimentando.

– ¿En qué material le gusta a usted pintar y, a su entender, cuál es el de más calidad?

–Bueno, esto depende de lo que uno esté haciendo. Según el caso empleo lo mismo materiales antiguos que modernos, pues unos son válidos para determinadas cosas y otros para otras.

–¿En qué forma, pictóricamente hablando, representaría usted el amor?

–Para mí, los temas no son importantes, y si puedo reflejar el amor o cualquier otra cosa, eso no sería nunca en una forma directa sino que siempre estaría detrás de la pintura. Es decir nunca sería obvio. Usted sabrá que los nombres de mis cuadros son simples: Hombre, Pareja, etc. Yo no quiero que mi pintura esté ilustrando ninguna idea ajena a la pintura.

– ¿Qué piensa usted de sí mismo como pintor?

–No obstante haber logrado una situación que muchos envidian, a tal grado de que ha sido motivo de tremendas enemistades, yo, en lo particular, me sigo sintiendo un estudiante de la pintura.

–De no ser pintor, ¿qué le hubiera gustado a usted ser?

–Quizás médico cirujano, porque creo que la cirugía es también un arte.

– ¿A qué aspira usted en la vida?

–La tranquilidad es una cosa que me interesa muchísimo. Por otra parte, creo que es muy difícil de lograr. Esto es en parte una aspiración mía (la tranquilidad), porque con la tranquilidad estoy en posibilidad de realizar cosas que deseo hacer todavía.

– ¿A qué tiene usted miedo en la vida?

–Yo no tengo miedo, estoy satisfecho, pues después de una lucha intensísima el éxito me ha llegado plenamente.

–Aparte de su pintura, ¿qué es lo que realmente le interesa a usted?

–Me importa mi familia, que consiste en mi mujer únicamente y que es, no solamente parte integral de mi vida, sino que como artista ha sido parte muy importante en mi carrera. Ella y yo somos una sola cosa.

– ¿Hasta dónde le han ayudado en la creación de su obra sus enemigos?

–Indudablemente, nuestros enemigos nos ayudan de forma positiva de tal suerte que si ellos supieran que en vez de hacerle a uno daño lo que le hacen es un bien, creo que, por egoísmo, dejarían de serlo.

– ¿Cuál de entre todos sus enemigos le ha ayudado a usted más?

–Ninguno en especial y todos en general, pues todos son muy generosos para conmigo. Tan es así, que les estoy muy agradecido a todos ellos, pues tal vez sin su fervorosa colaboración, yo no sería quien soy.

– ¿Qué piensa usted del llamado arte efímero?

–Opino que es inexistente, porque a mí juicio lo importante en el arte es su permanencia.

– ¿Cree usted en la inmortalidad por las veredas del arte?

–Yo no creo que lo importante sea hacer la obra de arte. Eso de la inmortalidad es una cosa que, incluso, no nos incumbe a los artistas.

– ¿Qué obra de entre todas las suyas prefiere?

–A pesar de que tengo algunos cuadros que desearía haber conservado por considerar que tengo algunos logros en ellos, yo diría que el cuadro que más me interesa es el próximo.

– ¿Es cierto que cuando usted expuso en Venecia, así lo hemos oído por ahí, protestaron algunos grupos con pancartas que decían: "Tamayo vete a tu casa"?

–Jamás sucedió semejante cosa en Venecia, y me sorprende usted con su pregunta. Ignoraba incluso, que tal cosa haya circulado por ahí. Que tal cosa no sucedió le consta al director del Instituto de Bellas Artes, al jefe del Departamento de Extensión Cultural de la Secretaría de Relaciones, como consta al representante de mis tres salones, señor Gamboa, y al público en general de Venecia y de toda Italia. Por lo demás, todo el mundo sabe allá, como aquí, que la crítica italiana me elogió grandemente con motivo de aquella Bienal. Y todo esto se puede comprobar con las reseñas críticas que aparecieron en la prensa italiana.

–Muchas gracias.         

Nos despedimos de Tamayo, y éste volvió a su mural serenamente. Antes de desaparecer, ya en la puerta, volvimos el rostro para contemplar su obra y de nuevo creímos que aquel hombre de aspecto pacífico flotaba, aunque indemne, en un emporio de lenguas llameantes.           

***********************  

    Suplemento Dominical, El Nacional, Revista Mexicana de Cultura, V1 época, núm. 21, 22, jun. 1969, pp. 1-2

*********************************

Foto tomada de: tvnoticias.wordpress.com

**********************************************

Visita:  Proyecto Cultura Chobojos - Vida sin fin

 

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

El Blog

Creative Commons License
Esta obra está bajo una
Licencia de Creative Commons.

Calendario

<<   Junio 2012  >>
LMMiJVSD
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30  
 
Proyecto Cultura Chobojos - Chobojos
 
 Proyecto Cultura Chobojos - Vida sin fin
 
Proyecto Cultura Chobojos – Fotografía 366
 
Proyecto Cultura Chobojos – El círculo azul
 
Proyecto Cultura Chobojos – La Jauría
 
Proyecto Cultura Chobojos – Toma Todo
 
Proyecto Cultura Chobojos - Chistes x Kilos
 
 

Baja gratis el PDF de:

Baja la versión digital de Toma Todo

Suscríbete a CHOBOJOS


Suscribir con Bloglines

Archivos

Sindicación RSS

Add to Technorati Favorites

BloGalaxia

Directorio de Weblogs

Culture Blogs - Blog Catalog Blog Directory

The House Of Blogs, directorio de blogs

blog search directory

Directory of General Blogs

Casinos

blog rating and reviews

BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - Agrega tu Blog

Blogarama - The Blog Directory

TopOfBlogs

terrenos

Blog Ping

Alojado en
ZoomBlog