Febrero del 2012

Amanecer

Por Ruyamp - 25 de Febrero, 2012, 9:41, Categoría: LETRAS Y GARABATOS

El sol está saliendo. Me da los buenos días con una sonrisa dibujada en su cara.

Despierto sólo para volver a vivir en un mundo lleno de asesinos, violadores, políticos ladrones, cinismo, envidia, muerte, resignación, alienación. ¿Por qué despierto todos los días en un mundo, que a mis 21 años, no ofrece nada? ¿Por qué antes si uno se esforzaba lo suficiente garantizaba su lugar en el mundo y ahora no?

Qué clase de mundo han hecho para las futuras generaciones. ¿Es realmente esta vida un terreno de juegos donde puedan reír y crecer seguros? ¿Por qué nos esforzamos en defender lo que nos está destruyendo?

Poco a poco, pierdo las ganas de pararme. Ya no quiero ir a trabajar, ya no quiero vivir otro día más en un lugar así, pero algo me vuelve a levantar y me dirige hacia mi trabajo, y hoy vuelvo a esforzarme más allá de lo que me piden, porque mi trabajo empieza con las labores por las que me mal pagan, pero ese es sólo el principio.

Todos tenemos un segundo empleo, que de hecho, es el primero que aceptamos en nuestras vidas, es el más importante y el que realmente satisface, somos seres humanos.

Este trabajo es de tiempo completo y la retribución, a pesar de no ser monetaria es más grande que cualquier otra, pues, esta paga no hay forma de gastarla sin compartirla, no se despilfarra en rebajas, ni se puede disponer de ella con planes de crédito y no importa si tienes mucho o poco, lo importante es que todos tenemos algo que ofrecerle al que está enfrente.

Mientras sigo pensando en este amanecer, la sonrisa me vuelve al rostro, y me acuerdo de mis 15 años, cuando defendía el mundo con mi vida, simplemente porque es lo correcto, pero, aun así esa alegría es acompañada por un ligero llanto, porque el recuerdo viene acompañado por la desesperación, que la gente adulta generó sobre mí, sus eternos ataques para que cambiara: porque ese camino nunca me iba a llevar a nada, porque el mundo no va a cambiar, porque la vida siempre ha sido igual y siempre lo será, porque casi me arrebatan mis ganas de luchar, porque casi convierten a un ser humano de 15 años en un zombi que se arrastraría por el mundo obedeciendo, ganando, comprando, follando, drogándose con televisión, ¡pero no!

Esta frase me acompañara toda mi vida y en ella he basado mis esfuerzos: "Podemos seguir en este camino o podemos pensar en un cambio". Es una de las más importantes de mi vida, porque cuando todo parece ser una gran red de mentiras imposible de romper, en vez de seguir por ese camino, recorro el sendero del cambio, empezando con no colaborar para que esa red continúe, de esta manera aunque no se debilita ya no se fortalece, y en la medida de lo posible la intento debilitar cuando menos deshilachando un pequeño hilo de ese gran telar.

Gracias sol por recordarme quien soy y de que soy capaz, gracias por este nuevo amanecer.

Todos caminamos

Por Ruyamp - 23 de Febrero, 2012, 20:37, Categoría: General

En alguna ocasión alcé la cabeza para tratar de encontrar en el cielo la paz y la tranquila felicidad, que siempre le ha hecho falta a mi vida, pero una graciosa ave me orinó en la cara.

En otra desesperada ocasión, desde una gran altura agaché la cabeza, y cavé en el suelo con la mirada, esperando encontrar una salida o por lo menos el eterno descanso y sólo pude ver mi triste reflejo en un mugroso charco.

Mucho de mi tiempo lo dediqué a las mujeres, soñando que un día encontraría algo, lo que fuera, pero que fuera mejor que estar sin ellas, sólo conseguí dolores más fuertes que los que ya tenía y nuevas heridas para mi colección.

A pesar de que suelo olvidar temporalmente mis dolores perdiendo la conciencia con algún agente externo a mi persona, siempre me golpea la realidad que sin importarle con cuánto esfuerzo me levanto en cada ocasión, me tira una y otra vez de forma iracunda y con más fuerza, fomentando mis deseos de desertar y nunca volver a pararme.

Así empezó la plática, acompañado de una extraña persona, en medio de la calle llena de lodo fresco, y en el hermoso cielo rayos y nubes negras que adornaban la noche. La persona más singular con la que he conversado en mi vida, digna de recuerdo y de admiración, su mirada me perdía, tenía todas las respuestas y a pesar de que era un defecto caminante, posiblemente haya sido de las pocas personas que con facilidad impresionan.

Sin darnos cuenta nuestros pasos nos llevaron al entronque en donde teníamos que separarnos, quise regresar y acompañarlo en su camino, pero no lo hice así. Puede ser que nuestros caminos fueran distintos, puede ser que nos dirigiéramos a lugares distintos, o incluso no lo acompañé por egoísta, pero lo que es seguro es que nunca volveremos a caminar juntos.

Lo más curioso de todo es que los recuerdos de ese ser, que se sentían como cicatrices en mi memoria, se disipan de una forma discreta pero constante. Supongo que es causa del alcohol, o porque ya no quiero recordar. Para fines prácticos es lo mismo.

Conforme pasó el tiempo mi vida se pudrió, estando dentro de un ataúd justo antes de ser lanzado a las frías llamas incineradoras de un horno crematorio, alguien se acercó y me dijo – Siempre supiste con quien caminaste aquel día, nunca olvidaste al individuo peculiar y a pesar de todo lo que aquello te produjo, gracias por haber caminado conmigo.

Adiós amigo-.

Biblio

Por Ruyamp - 23 de Febrero, 2012, 0:01, Categoría: LETRAS Y GARABATOS

Cuéntame todo lo que sabes, dime con letras todo lo que has pasado para llegar a mis manos. ¿Cómo te sientes a lado de tus hermanos, complementándose constantemente en mi mente, formando así un gran rompecabezas de ideas, teorías, cuestionamientos, y sentimientos a lo largo de la historia?

Platícame como has sido perseguido por los que no quieren que nos relacionemos, no escatimes en detalles y relátame la gran persecución que has sufrido desde tiempos ancestrales por ser peligroso para un gremio poderoso.

Hermano, llora con tinta negra; dime como dolió ser parido por la pluma de tu padre, cómo a golpes de imprenta has crecido y como te reprodujiste en las mentes de los que te hemos escuchado hablar dentro de nuestra cabeza.

Canta con alegría, que a pesar de todo, sigues luchando por cultivar en cada persona la semilla del progreso, la diversidad cultural, un buen criterio, la necesidad de avanzar justamente…

Y, por último, denuncia a todos los que después de conocer tu poder lo han malempleado para tener resultados contrarios a tus intenciones; aquellos que con tu gran acervo sólo se han cultivado con la intención de desinformar y destruir.

Sin ti compañero la luz se extinguirá.

Estadísticas 2011

Por María Cristina Posada Vargas - 18 de Febrero, 2012, 13:38, Categoría: General

Continuando con la tradición de hacer partícipes a nuestros lectores de los logros alcanzados por el Mundo Cultural Chobojos, les damos a conocer las "aburridas y tortuosas estadísticas". Nuevamente hemos convertido los números que arroja el registro electrónico de páginas vistas de nuestro proveedor zoomblog.com en gráficas.

La primera gráfica nos muestra, mes a mes del 2011, el conjunto total de los Blogs, donde cada sección de color en las barras compuestas representa cada uno de los sitios y su proporción con el total; la segunda, la gráfica de pay o queso muestra la composición, con las cifras anuales de las páginas vistas, y el porcentaje de aportación de cada Blog; la tercera y última sólo representa los Blogs asociados con sus cifras anualizadas.


No nos queda más que agradecerles por seguirnos y por hacernos más fuertes; como dijo el Chobojo Master y dijo bien: "para todos nosotros, es un aliciente formidable saber que la cultura, esas ideas sin fronteras, son semillas que engendran más semillas y que todas dan fruto".


Seguiremos cometiendo poesía, crítica, cuento, tradiciones, música, dibujo, pintura, haciendo a un lado las edades, los credos y la censura… Seguiremos atreviéndonos, siendo medio locos o locos completos, irreverentes, tradicionales, extravagantes o vanguardistas.


Chobojos sean.




Manifiesto por la filosofía

Por José Ricardo Bernal Lugo - 13 de Febrero, 2012, 20:28, Categoría: DIVULGACION. Trabajos y aportaciones

Un fantasma recorre el mundo entero, es el fantasma del consumismo. Tal vez su paso apresurado y el poder omnímodo que ha alcanzado en los últimos años pueden darnos la clave para comprender el repentino descrédito en que ha caído una disciplina con más de 2000 años de historia. Hasta hace al menos un siglo la filosofía ocupaba un lugar preponderante en el proceso de formación académica. Desde la creación de las primeras universidades en los siglos XI y XII  hasta los años en que pensadores de la talla de Kant o Hegel impartieron clases en Alemania, el papel de las facultades de filosofía en la evolución del saber fue privilegiado. Sus representantes lograron gran respetabilidad y sus contenidos alcanzaron una difusión importante. Su influencia, sin embargo, no se limitaba al espacio cerrado de las aulas; contrariamente a la percepción prejuiciada de gran número de personas, la filosofía siempre ha tenido una cara eminentemente práctica. Basta con recordar que reflexiones filosóficas de personajes como Rousseau, Voltaire, Locke, Montesquieu o Smith, guiaron y fundamentaron dos de los acontecimientos políticos que más han influido en la constitución de nuestro presente: la revolución francesa y la independencia norteamericana. En México, por ejemplo, el movimiento independentista se forjó al amparo de la reflexión filosófica ilustrada y el movimiento revolucionario supuso una serie de ideas fraguadas largamente por intelectuales de alto prestigio. De hecho, nuestra concepción de persona y la reciente lucha en favor de los derechos humanos dependen, en buena medida, de reflexiones llevadas a cabo por filósofos y pensadores humanistas. Ya sea que el origen de los derechos humanos sea localizado en el S.XVI con las ideas de los representantes de la Escuela de Salamanca, ya sea que se remita al derecho natural, al contra-actualismo liberal de Locke, a la concepción de persona de Kant y Hegel o a la Declaración de independencia norteamericana escrita por Thomas Jefferson, en todos los casos nos reenvía a un trabajo intelectual de corte filosófico.     


Algo extraño, sin embargo, ha sucedido en los últimos años. Repentinamente la filosofía no sólo se ha vuelto objeto de desprecio para gente desinformada respecto a su sentido y su función social, sino que, también ha sido desdeñada por altos funcionarios educativos, por responsables de ciertas instituciones de educación media superior y superior y por algunos "intelectuales" que aparecen recurrentemente en los medios de comunicación. No exageramos, en México este creciente rechazo ha rebasado todo límite, hasta llegar al punto de borrar las materias filosóficas de los programas educativos del bachillerato. Además, de forma cada vez más acelerada, quienes diariamente intentamos mostrar en las aulas que la filosofía posee un papel privilegiado para favorecer el desarrollo de un ambiente social capaz de impulsar la existencia de un sistema verdaderamente democrático, hemos constatado la proliferación de una actitud de desprecio, incomprensión y desinterés hacia ella. Tristemente su voz, otrora fundamental, se ha vuelto irrelevante. De la nada una pléyade de funcionarios educativos y una serie de "diseñadores de programas" han intentado sustituir la filosofía con materias que, si bien cumplen con objetivos de innegable interés para lo sociedad, no favorecen el espíritu crítico enraizado en una rigurosa argumentación racional que la filosofía ha posibilitado e impulsado desde hace más de dos milenios. Es así que, con base en una serie de prejuicios y amparados en una deficiente comprensión del papel de la educación en el proceso de formación social, las materias filosóficas se han intentado sustituir por asignaturas que, supuestamente, cumplen su mismo papel. Subrepticiamente materias como "Formación de emprendedores", "Desarrollo humano", "Autorrealización", "Taller de vida", "Taller de ambiente y desarrollo", "Aprender a aprender" etc., han desbancado la función de la "Lógica", la "Ética" y la "Historia de la filosofía". Esta sustitución, aparentemente inocua, se sostiene en un razonamiento que sin duda resulta falaz; a saber: "en un mundo híper-tecnológico y globalizado, dominado por la lógica del mercado, se requiere fomentar actividades productivas y una actitud emprendedora, por lo que no se necesitan disciplinas abstractas incapaces de generar frutos tangibles y remunerables". En general, quienes defienden esta postura parten de una concepción errónea de la filosofía, ésta se les presenta, esencialmente, de dos maneras: o como un compendio de consejos edificantes para la vida o como un conjunto de reflexiones abstractas sin relación con la realidad. Siguiendo estos razonamientos los filósofos estaríamos fatalmente destinados a cumplir dos papeles en la sociedad: ya sea el de una especie de consejeros espirituales –fácilmente sustituibles por los escritores de libros de superación personal- o el de unos seres inútiles preocupados por cosas irreales y dedicados a la lectura de libros que no se traducen en nada productivo. Ambas visiones, notablemente deformadas,  justifican las dos posiciones dominantes respecto al papel de la filosofía en la academia: 1) si se ve a la filosofía como un conjunto de consejos edificantes se opta por "hacerle un favor" al  sustituirla  por otras materias ( "Desarrollo humano", "Autorrealización", "Taller de vida", etc.), las cuales, según esta visión, cumplen su misma función de una manera más "práctica" y sin ser tan "abstractas"; 2) si se le considera como un conjunto de reflexiones inútiles, se opta por su eliminación. Así, desde esta perspectiva, al quitar el lastre que ellas representan se tiene mayor espacio en la currícula para insertar materias mucho más "productivas", asignaturas que permiten generar "fuerza de trabajo mejor calificada" apta para competir en el "mercado laboral". Gracias a este "magistral" golpe de timón se deja de sostener una disciplina ociosa y quejumbrosa y se apoya la formación de jóvenes "emprendedores" e "innovadores" con una "actitud positiva" frente a la realidad. Esto último es importante, el corolario de este razonamiento es el siguiente: el problema de México es, ante todo, un problema de "actitud", luego, si formamos futuros trabajadores con una "actitud positiva", estaremos dando un gran paso para sacar a México del atolladero. En el peor de los casos esta retahíla de razones mal hilvanadas termina en una estigmatización de los filósofos, se les considera un grupo de seres quejumbrosos y ociosos, una secta marginal de sujetos que todo lo critican sin aportar ninguna solución. Al unísono se oyen las voces condenatorias de los amantes de la "productividad", "el mercado", "la competitividad", etc. diciéndonos:  ¡Ustedes, filósofos, dejen de quejarse y hagan algo!     


Ante esta ideología que, sin lugar a dudas, avanza con celeridad en México, los filósofos debemos responder tajantemente lo siguiente: ¡La filosofía no sólo resulta sustancial para nuestra época, sino que es una disciplina imprescindible para la formación de ciudadanos capaces de consolidar un orden social justo y democrático! Expliquemos porqué. A diferencia de todas las configuraciones sociales precedentes, el sistema democrático es el único que, formalmente, toma en cuenta la capacidad  participativa de quienes lo componen; esta participación, sin embargo, requiere varios elementos para volverse significativa y "válida". Un orden democrático justo parte de un supuesto "contra-fáctico" [1] esencial: "la ciudadanía es ciudadanía porque posee una capacidad de elección racionalmente fundada". Decir que la ciudadanía posee una capacidad de elección racionalmente fundada equivale a decir que es competente para comprender situaciones, evaluar contextos, valorar, comparar y ponderar argumentos con el fin de emitir juicios calificados y tomar decisiones justificables. Además de la distribución de poderes y la posibilidad de generar mecanismos de representación una democracia verdadera requiere crear una serie de instrumentos destinados a la formación de una ciudadanía bien informada capaz de esgrimir argumentos racionalmente aceptables y justificables frente a los otros. Este último punto resulta esencial, contrariamente a lo que ocurría en regímenes absolutistas la veracidad de un argumento o la viabilidad de una decisión no puede legitimarse apelando al "supuesto" vínculo con la divinidad de personas privilegiadas; por el contrario, en un sistema democrático los criterios que permiten evaluar la viabilidad y la veracidad de las elecciones deben estar a la mano de una ciudadanía capaz de hacerlos suyos. Por ello, para que un sistema democrático se legitime como tal, debe garantizar los instrumentos que facilitan que los ciudadanos conviertan sus opiniones en razones justificables ante los otros. .  


La enseñanza de la filosofía en el proceso escolar puede ser una herramienta indispensable si queremos dirigir nuestros esfuerzos en esta dirección. Basta con apegarnos a la definición clásica de la misma como: "la ciencia de las últimas causas y los primeros principios a la luz de la razón" para justificar esta afirmación. En efecto, su especificidad sobre las  demás disciplinas consiste en la vinculación de su  instrumento de análisis (la razón) con su objeto de estudio (las últimas causas y los primeros principios). La filosofía no sólo tiene  un importante potencial racional [2], su verdadera especificidad consiste en que, con base en argumentos estrictamente lógicos, intenta superar toda comprensión parcial del mundo con la intención de penetrar en la totalidad de relaciones de significado que explican la realidad humana. En una civilización que tiende hacia la híper-especialización resulta necesaria una visión de conjunto capaz de incluir todas la perspectivas racionalmente justificables si es que deseamos comprender adecuadamente la complejidad de los problemas que nos aquejan, máxime en naciones, como la nuestra, repletas de desigualdad, anegadas por olas de injusticia social, sofocadas por inmensos resabios culturales y cada vez más indiferente ante el sufrimiento de los menos favorecidos. La filosofía no es una panacea frente a estos problemas, pero puede sembrar las bases para llevar a cabo una valoración profunda y reflexiva, multidisciplinaria y, sobre todo, crítica. Cabe hacer una aclaración, por pensamiento crítico no entendemos un pensamiento  "quejumbroso" y negativo, sino la capacidad racional de valorar los límites y los alcances de propuestas, argumentos y decisiones para poder denunciar y rechazar posiciones lógicamente débiles, falaces o plenamente injustificables.


Toda sociedad que aspire a consolidarse como una democracia verdadera –esto es, una democracia fundada sobre la única base que la haría legítima; a saber, la de una ciudadanía habilitada para una participación racionalmente justificable- requiere, en mayor o menor medida, promover una corriente de pensamiento crítico y reflexivo. En los niveles de formación educativa la filosofía puede servir como una herramienta privilegiada para este objetivo, pero, para ello, debe saber reinventarse y adaptarse a las necesidades de su tiempo,  debe dejar atrás discusiones que, en nuestros días, resultan  irrelevantes y volverse, como  lo quería Michel Foucault, una "analítica del presente".  Hoy,  la filosofía debe ser  el contrapeso -que  no la negación- del enfoque productivo-empresarial que amenaza con colonizar la educación. Con ello no queremos decir que este enfoque  resulte inútil, condenable o negativo, acentuar la necesidad de generar una juventud calificada, productiva y competitiva es imprescindible en una sociedad como la nuestra; sin embargo, erigir esta necesidad como la única existente no sólo evidencia una ignorancia capital respecto a la  compleja trama de relaciones que han delineado la imagen de nuestra realidad, sino que redunda en la promoción de una juventud a-crítica, masificada, monotemática, en el mejor de los casos preocupada por los problemas que aquejan a nuestra sociedad pero incapaz de llevar a cabo un diagnóstico racionalmente válido sobre sus causas y, en el peor, profundamente insensible ante esos problemas. Esto es así porque, en buena medida, este enfoque se limita a incentivar lo que algunos filósofos han llamado "razón instrumental"; es decir, promueve un conocimiento de los medios intelectuales y técnicos para lograr un fin con éxito, pero deja de lado aspectos esenciales del proceso de socialización humana. Algunas de las limitaciones de un enfoque educativo exclusivamente fundado en procedimientos de razón instrumental son las siguientes: esta perspectiva no  valora la repercusión del éxito de las acciones  en contextos más amplios; carece de los medios para promover una estimación significativa de los productos culturales más elevados como la literatura, la poesía, la pintura o la música; además, olvida la compleja trama de determinaciones que median las relaciones humanas y diferencian las culturas, por lo que  tiende a igualar al hombre conceptuándolo  como "capital", "recurso", "instrumento", "cliente", etc.; por otro lado, amparándose en la mal llamada "ética empresarial", evade toda valoración racionalmente seria de problemas verdaderamente éticos y, generalmente, tiende a promover visiones sociopolíticas altamente parcializadas, pues ilegítimamente se sostiene que es posible trasladar el modelo- empresa,  irremediablemente destinado a la ganancia y el beneficio comercial, a todos los ámbitos de la sociedad. 


Los medios que nos otorga el enfoque productivo empresarial  no son suficientes para comprender las causas de los problemas que aquejan a nuestra sociedad y para ubicar las piedras que obstaculizan su trayecto hacia una democratización plena [3]. Sin duda su promoción es altamente relevante pero, a la par, se requiere incentivar un pensamiento  no parcializado, seriamente informado, no sólo interesado en las dimensiones más redituables económicamente, sino en todos los factores de los procesos de socialización, un pensamiento acostumbrado a la participación en procesos de argumentación racional, capaz de valorar los fundamentos de nuestra situación presente. Por ello toda institución educativa que autoproclama su compromiso social debe promover seriamente este tipo de pensamiento, seriamente, porque el humanismo light del optimismo, la superación personal y la actitud emprendedora, no es equivalente al humanismo crítico de la filosofía (aunque desgraciadamente tienda a reemplazarlo); se requiere, también, que las instituciones comprometidas con la educación no sólo hablen de  ser multidisciplinarias, sino que sean en la práctica valorando seriamente lo que la filosofía y las humanidades tienen que decir. Hasta ahora no se ha reparado seriamente en las consecuencias que tiene la decisión de eliminar la filosofía, sin exagerar debemos levantar la voz señalando claramente que es tragedia nacional. Ya que no sólo se coartan las ya de por sí limitadas posibilidades que tiene nuestra juventud para informarse y forjarse criterios propios, sino que se la deja al amparo de la desinformación mediática. Una sociedad incapaz de pensar por sí misma con argumentos sólidos, es presa fácil de la manipulación, la desigualdad, la inequidad, el consumismo deshumanizante, la indiferencia  y el egoísmo, todos ellos males que actualmente vivimos y que, lamentablemente, no parecemos querer erradicar.  
 


P.D. Firma en la siguiente página para defender la enseñanza de la filosofía en México:
http://ofmx.com.mx/firmas.html




[1] Es decir, un ideal raciona que no necesariamente se cumple en los hechos ( de facto) pero que requeriría cumplirse si se aspira a que las cosas ocurran lo mejor posible.


[2] El hecho de que la filosofía sea, desde sus inicios,  una disciplina eminentemente racional la distingue tanto del arte, como de la religión y, por último, de la demagogia, ya que éstas son formas culturales que, para generar la aceptación de quienes se enfrentan a ellas, apelan a factores que no son estrictamente racionales. Ya sea por medio del llamado a las emociones, ya sea vinculándonos a una creencia por la vía de la fe, ya sea remitiéndonos a la impresión sensible o el arrobamiento estético, todas ellas apuntan a factores que, en lo esencial, no     son guiados "únicamente" por criterios racionales. La filosofía también se distingue de la demagogia porque ésta última tiene por finalidad convencer a las personas a cualquier costo para dirigirlas hacia el objetivo que se desee, para ello se valen  de inflexiones de voz, afecciones corporales, pantomimas y , en la mayoría de los casos, la apelación a nuestra sensibilidad antes que a argumentos coherentemente elaborados. Esto explica porque la filosofía no debe ser identificada ni confundida con los discursos de motivación personal, con el ya famoso "coaching", con la oratoria, la retórica o con otras variantes discursivas que apelan más al sentimiento o al impacto emocional, que a su razonabilidad.


[3]Es decir,  para comprender racionalmente las causas últimas  que hacen que nuestra realidad sea lo que es (esa y no otra es la definición de la filosofía). 



Un beso

Por Alonso Marroquín Ibarra - 8 de Febrero, 2012, 17:16, Categoría: VERSOS LIBRES

Cuando  otra vez nos acerquemos
¿Tendremos los mismos derroteros?
quisiera saber desde hoy
a dónde mirarán tus ojos
que podré usar para medir tus sentimientos.

Por lo pronto se me va un suspiro
lo atrapa el aire y viajará
hasta volverse aliento con tu aliento
y me queden en los labios
las ganas de darte un beso
que haga eco en tus labios.

Mañana, en un día tal vez,
habrá una prueba de ausencia
y ya sabré si te quiero
aunque no sepa si tendré
de vuelta un beso.

                                Agosto/1997

Adolescente

Por Alonso Marroquín Posada - 5 de Febrero, 2012, 20:14, Categoría: VERSOS LIBRES


Tenía los sentimientos
demasiado apretados al corazón
y las palabras, fáciles, demasiado sueltas.
Voces de filigrana sonora
o como hierros de marcar ganado.
Pero sus ojos brindaban
eventuales mensajes de su alma
y desviaba la mirada.
Cuando se podía leer en ellos
todo era transparencia.
Ahí el deseo de un viaje desenfrenado
en el cuerpo de un amante,
la envidia de una noche de serenata y alcohol,
para ella sola, sólo para ella,
la plegaria de hallar el amor
y con él su eternidad.

Los párpados bajan muy lento
las pestañas defienden…
un suspiro,
un recorrer al horizonte,
las manos están inciertas.
Adentro todo bulle…
Más deseos.

¿Te gusto?
¿Me quieres?
Te extraño.
Te necesito.
No te vayas.
Te amo.

28/11/1994

La filosofía en medio de la violencia

Por Adán Ramirez Merlos - 1 de Febrero, 2012, 23:44, Categoría: DIVULGACION. Trabajos y aportaciones

    Una revisión del contexto actual en perspectiva de la fraternidad en la Revolución Francesa

   Todos vivimos preocupados por la tormentosa realidad social en la que vivimos los mexicanos. La violencia de la que somos víctimas parece ser irracional, aparentan ser únicamente ajustes de cuentas por costo político que como consecuencia tienen un efecto general que arriesga grandemente el bienestar de toda la población. Las noticias al respecto aterran a todo el que escuche lo que está pasando.  La clase política culpa a los que cometen actividades ilícitas, y la población culpa a las autoridades por permitirlo.  Ha habido intentos de organización colectiva por parte de la sociedad civil para detener esta turbulenta ola de violencia y exigir seguridad a las autoridades. Hay llanto, dolor, desesperanza y resentimiento por el sufrimiento de sentir, ver y ser víctimas de la impunidad y la ilegalidad casi absoluta respecto a la justicia. Sin embargo, ante el optimismo o pesimismo de las personas en relación a esta complicada situación sería muy conveniente conocer, entender y aplicar el legado de la filosofía para poder entablar diálogos y proceder a la justificación de propuestas, de soluciones y movilizaciones que racionalmente den una perspectiva para salir de esta etapa difícil de la historia de la sociedad mexicana.

  Desde la perspectiva de la historia de la filosofía como disciplina que ejerce un papel fundamental en la transformación ideológica y social del mundo, tomaremos como objeto de estudio el valor de la fraternidad, promovido ampliamente en el ámbito filosófico desde los tiempos de la Ilustración en el S. XVIII. Junto con la libertad y la igualdad, la fraternidad es el lema que mueve a la promoción de la Revolución Francesa, cuya chispa se enciende en 1789 en la nación gala y por aquéllas latitudes no solamente se inicia una lucha armada, sino toda una transformación que políticamente representa el punto de partida de la modernidad en Occidente (1).  Esto se da por consecuencia del ocaso de los regímenes absolutistas, cuyas administraciones ejercían acciones sumamente opresivas con las grandes mayorías. La Revolución Francesa alcanza su máxima expresión cuando lo que propone llega a impactar los movimientos sociales e históricos de todo el mundo. Es este proceso de cambio ideológico el que da las pautas para la expansión de la democracia como sistema de gobierno en Europa y, por consiguiente, en América.

  Si bien la igualdad y la libertad, como garantías y derechos individuales, eran muy necesarios y anhelados en esa época por quienes vivían bajo la monarquía absoluta, la fraternidad fue el vehículo de movilización que apoyó que la Ilustración y su exaltación a la dignidad del ser humano trascendiera de los libros: hasta los Parlamentos y Congresos es la tradición política que domina en Occidente hoy día. La fraternidad social, como acción de unirse con el objeto de cambiar y propiciar una mejora en nuestras vidas a nivel colectivo fue muy bien recibida y puesta en práctica en la Europa dieciochesca y en las colonias iberoamericanas (2).  La razón de esta magna relevancia y amplia aceptación de la fraternidad en nuestras naciones hispanas se debe, según Antoni Domenech, al urgente deseo de emancipación por parte de los que allí vivían. El orden político feudalista y paternalista de la Europa medieval fue implantado por los conquistadores aquí, lo que provocó, como sabemos, profundas injusticias sociales y durante aquellos tres siglos de dominación se crearon grandes inconformidades de aquellos que por su origen eran incapaces de ascender en la escala de la sociedad.

  La idea de fraternidad, a nivel filosófico y político no sólo implica ser cercanos unos con otros con una causa en común, sino implica que a un nivel colectivo todos seamos iguales ante la ley para tener potestad de actuar como ciudadanos en una jurisdicción. Por la alta jerarquización social que se da en el sistema paternalista, en donde los rangos y privilegios de la clase dominante contrastan con la de la mayoría, el concepto de un verdadero estatus de igualdad ante la ley es desconocida en estos regímenes. De ahí la popularidad que gozó este concepto de fraternidad a partir del S.XVIII.

 Aunque generalmente destacamos las consecuencias ideológicas de la Revolución Francesa, el periodo de lucha armada también está preñado de un tremendo significado histórico y filosófico. Maximilien Robespierre puntualiza la diferencia entre las guerras entre naciones y las luchas revolucionarias. Mientras que las primeras se deben a intereses político-económicos, las otras, sostiene Robespierre, son necesarias para cumplir los propósitos de cambio social.  Según el jacobino, no es posible tener un acontecimiento verdaderamente transformador para todos sin que haya violencia a favor de esa causa (3). Como la Revolución Francesa triunfó estableciéndose en los sistemas gubernamentales de Europa occidental, una consecuencia de este proceso fue la adopción generalizada del liberalismo político, que tomando las ideas de los Ilustrados y del legado de la lucha de la fraternidad para salir del esquema absolutista-paternalista, buscaba crear condiciones más justas y una verdadera participación ciudadana.  

 Con el periodo conocido como la Revolución Industrial, fue evidente que si bien el liberalismo había cambiado quién hacía las leyes y quiénes eran los que gobernaban, las condiciones económicas y de trabajo seguían siendo muy precarias para las mayorías. Fue en este tiempo, en el que "la máquina sustituyó al hombre", cuando el sistema económico capitalista se instaló y los campesinos emigraban de sus tierras hacia las grandes urbes en Europa para aspirar a convertirse en obreros de aquellas fábricas que eran propiedad de los nuevos "señores feudales". Después de la opresión feudal-paternalista de muchos siglos, el capitalismo que la fisiocracia defendió ardientemente pareció una excelente solución racional en términos económicos para las naciones. Sin embargo, la inconformidad por los salarios reales insuficientes de las masas populares generó amplios descontentos. Como una crítica a las consecuencias del capitalismo como sistema económico surge el socialismo. Su fundador, Karl Marx, provee una visión integral de la historia de la humanidad en términos de la perenne desigualdad de los rangos sociales y cómo estos se han necesitado uno al otro a lo largo de la historia: la lucha de clases y el materialismo dialéctico. En 1848 publica el "Manifiesto Comunista", en cuyo párrafo final dota de una clara alusión a la fraternidad: "trabajadores del mundo, uníos".

  El marxismo ganó muchos seguidores, tanto entre la élite intelectual como entre los menos favorecidos. El hecho del discurso socialista de igualdad y la propuesta de unirse para expandir la idea de un sistema en donde los trabajadores fueran los dueños de los medios de producción, dio un vuelco en la manera en que se llevaba la relación entre los patrones y los asalariados. Había mucha unión por parte de los estratos laborales de menor rango para exigir y lograr mejores condiciones de trabajo. Lo hacían por medio de unas instituciones que por mucho tiempo fueron vetadas en Europa: los sindicatos. Estos gremios fueron ampliamente popularizados por las asociaciones con pensamiento socialista, cuyo concepto de fraternidad es parte medular de su credo político. La fraternidad fue y ha sido el vehículo que potencializó los grandes movimientos sociales en la historia. Las principales revoluciones, las protestas sindicales, las diversas huelgas, el activismo para lograr el sufragio femenino, el pueblo buscando cambios de régimen y la cohesión social armónica han sido todas producidas por la fraternidad en un grupo de personas sinceramente comprometidas y unificadas en un solo objetivo: el bien común.

   Aunque en la cuestión histórica la resistencia colectiva social, basada enteramente en la fraternidad hacia el bien común ha modificado grandemente el curso de los hechos, ha habido casos de "falsa fraternidad", como es la práctica del corporativismo, tan común en muchos regímenes del siglo XX como la Alemania Nazi, la Unión Soviética y hasta nuestro país. Esta asociación forzada de personas en diversos gremios a lo único que conlleva es al beneficio de ciertas personas en las cúpulas de poder, cuyos objetivos son completamente ajenos al bien común y a la transformación social. Más bien perpetúan un statu quo que deriva en el letargo y la impotencia de las mayorías porque éstas se sienten alienadas de poder ser protagonistas de cualquier cosa dentro de su entorno. Esto suele anular por completo cualquier esperanza de una verdadera fraternidad.

 En el caso de México, aunque haya un desánimo y un escepticismo generalizado de que las cosas puedan cambiar, son las injusticias inminentes y la poca disposición que las autoridades demuestran por representarnos y velar por nuestros intereses las que inician la inquietud de defender lo propio, de pelear la causa de la dignidad, de obtener condiciones óptimas para incrementar el nivel de vida, de soñar con un futuro donde seamos capaces de recuperar las virtudes del "deber ser", de retornar a nuestra herencia y la esencia de nuestra civilización occidental basada en lo que la Revolución Francesa postulaba, peleaba y dejó como legado.

  En nuestro país, aunque las amistades y la unión entre los núcleos familiares son bastante efusivas e íntimas, se estima que más del 80% de los mexicanos nunca ha colaborado en proyectos para resolver problemas en la comunidad y, con excepción del voto, no ha habido mucha participación cívica en nuestra sociedad.  (4)

   Los plantones, las marchas, las huelgas, los diálogos entre los servidores públicos y la ciudadanía y hasta las guerrillas han formado parte de nuestra historia reciente. Eso nos dice dos cosas: la primera es que la manifestación de protesta colectiva y masiva es indicador de una demanda generalizada que brota de la injusticia brutal y de la realidad social cuyos factores son, para muchos, verdaderamente opresivos y asfixiantes. La segunda cosa es decepcionante y visible: si la fraternidad con un proyecto sistematizado, con planes de seguimiento e intereses definidos no se mantienen en un movimiento social, las causas no prosperan, no despegan y al poco tiempo, todo se olvida ante más retos, más abusos y más injusticia.

  Ante el panorama de tristeza, frustración y temor que nos causa la violencia actual, necesitamos replantearnos como país. Salir y darnos valor para que la fraternidad cobre nuevamente sentido en nuestras vidas, para que en vez de asociarnos por interés personal, dejemos que otros nos ayuden y podamos ayudarlos nosotros. Hagamos un plan de movilización para que racionalmente propongamos soluciones que nos restauren a todos con igualdad, que resarzan el daño que nos hemos hecho con la indiferencia, con el silencio y con el miedo a cambiar. Soluciones que no se queden en los blogs de Internet ni en conversaciones casuales. Propuestas que verdaderamente nos dirijan a buscar otro rumbo y una transformación real, no a ser partícipes de una demagogia del cambio que busque cotos de poder para beneficiarnos. Como Hegel dejó claro en la Filosofía del derecho el orden político no se agota en el mero corporativismo, en tanto que somos seres sociales. Seres que buscamos regenerar el tejido social sangrado y nocivo que nos hemos permitido aguantar, no personas que con nuestra hipocresía empeoremos la situación.     

  Realmente, como nación, como pueblo, como mundo nos beneficiaría darnos cuenta del enorme potencial que nuestra efusividad representa, de la enorme e inspiradora historia de lucha social de movimientos que sí han trascendido y sí han impactado en nuestro México, de que a la luz de la verdadera fraternidad podemos aprender, ayudarnos todos y nuevamente soñar... Tener el sueño de los héroes que con su vida en las revoluciones, protagonistas de los cambios reales y cuyos actos hicieron la historia que hoy gozamos, tener el sueño de aquellos que se unen y se salvan, aquellos que como seres sociales que son buscan fraternidad para unir su capacidad y vivir en plenitud la vida que los humanos por naturaleza buscamos: la comunidad.

Bibliografía

(1)  Ávila, Mariano, "Entre Dios y el César: Líderes Evangélicos y política en México 1992-2002". Editorial Libros Desafío, Grand Rapids, EE.UU.; 2008.

(2)  Domenech, Antoni, "El eclipse de la fraternidad": Una versión republicana de la tradición socialista. Editorial Crítica, Barcelona, España; 2004.

(3)  Zizek, Slavoj, "Robespierre: virtud y terror". Editorial Verso, Madrid, España; 2007.

(4)   Bohórquez, Eduardo: "En qué creen los mexicanos", Revista Contenido, México, D.F. Julio 2011.

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