Diciembre del 2010

Soy - Soneto alejandrino invertido

Por Juan Cervera Sanchís - 31 de Diciembre, 2010, 0:03, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Soy un cabo de vela con vocación de estrella.
Soy un suspiro iluso y una lágrima lenta.
Soy sólo un sueño efímero que se pierde en el viento.

Soy apenas la sombra de una huella sin huella.
Soy la furia callada de la oculta tormenta.
Soy un oscuro esclavo preso del desaliento.

Soy la voz dolorida del más doliente anverso.
Soy un clamor de espejos e imágenes fallidas.
Soy el llanto sangrante de incontables heridas.
Soy el rostro sin rostro y amargo del reverso.

Soy la más vulgar prosa disfrazada de verso.
Soy la muerte más muerte y a la vez soy mil vidas.
Soy la causa perdida de las causas perdidas.
Soy el hombre, el desastre mayor del universo.


          Juan Cervera Sanchís
          México D. F., 7 julio 2006

2011 - Los buenos deseos y los milagros ya no se realizan

Por Chobojo Master - 30 de Diciembre, 2010, 23:41, Categoría: LAS NOTAS DEL CHOBOJO MAYOR

Imagen recibida en el buzón del Chobojo Master via Fun on the Net

Para las pasadas fiestas decembrinas, la navidad incluída, este Chobojo Mayor no publicó nada, absolutamente nada, relacionado con los tradicionales buenos deseos que en estas fechas se acostumbran. No hubo tarjetita virtual en el Blog; no se hizo referencia a los hombres de buena voluntad que todavía deben existir, aunque sean escasos; no se habló de tradiciones, muchas de ellas ya perdidas; no se le deseó a chobojo alguno felicidades, así como tampoco se interrumpieron las guerras, la de Felipe menos… él se fue a Acapulco a vacacionar sabrosamente.

Los buenos deseos son milenarios, la petición de milagros también, no importa qué religión se profese ni en qué deidad se tenga puesta la fe. En las celebraciones se elevan plegarias para tener un poco de bienestar y dicha y se pide, a veces con extrema modestia, ser aliviados de los males y las carencias que en el día a día se vuelven insoportables. El Diablo mismo y la Santa Muerte no se quedan al margen de las abundantes y afanosas solicitudes.

Pero, finalmente, y eso es lo que importa, no hay resultados.

Peor aún, la realidad nos demuestra que todos los males parecen agrandarse, incluso multiplicarse y año tras año, por más que le deseemos a nuestro prójimo bienestar, abundancia y prosperidad, el asunto parece marchar a la inversa… con excepción, siempre la hay, de los actuales "Divinos"; me refiero a los grandes capitalistas, los políticos, los traficantes de armas, los dueños de los medios de comunicación, de los medios de producción, etcétera, a quienes les va de poca madre, a quienes la prosperidad les llega a raudales alejándose  cada vez más de esa mayoría donde los buenos deseos sirven para maldita la cosa.

Es probable, casi seguro, que aquellos de la clase media acomodada sigan pensando que "esos" están pobres porque quieren; están enfermos por negligentes porque ya hay "seguro popular"; no vacacionan porque no ahorran, todo se lo emborrachan; son malvivientes; no estudian; no quieren salir de su agujero; son… como son…

Este Chobojo Mayor no es augur, no es necesario, pero aunque no lo quiere, les recuerda que el año próximo (estamos a unas horas de llegar al 2011), será de la rechingada: seguirán los muertos; los aumentos a las gasolinas, al gas de uso doméstico, al pan, la tortilla, los cigarros, de hecho a toda la canasta básica, los servicios públicos; la corrupción que se ha enraizado en los altos niveles del gobierno no disminuirá (no hay que olvidar que la iniciativa privada es la que hace los negocios con ellos); la cosa esa llamada soberanía seguirá quebrantándose; la pleitesía que le rinden los gobernantes a los gringos seguirá por el mismo camino; los grandes, grandísimos, negocios seguirán haciéndose con los cuates y los extranjeros, y… eso sí: los discursos desde el poder y los rollos desde las grandes televisoras nos hablarán de puras maravillas -que hasta la fecha nadie ha visto-, de marcas históricas alcanzadas por el desempeño "eficientísimo" de nuestros incólumes, casi próceres, funcionarios públicos.

Habréis de constatar, una vez más, que existen dos mundos chobojamente opuestos: el del discurso político y el de la vida diaria.

Por todo lo anterior, chobojos ¿qué os puedo desear? ¿un Feliz y Próspero 2011?

Llévensela suavecito para no quedar hechos pedazos: Chobojo Master

Fin de la guerra al Narco. México

Por Chobojo Master - 29 de Diciembre, 2010, 1:10, Categoría: HUMOR GRÁFICO

Imagen recibida en el buzón del Chobojo Mayor



Esto debió publicarse ayer, 28 de diciembre, Día de los Inocentes

Si mi abuelita tuviera ruedas... Chobojo Master

El vino

Por Luis Alfonso Villalobos Guerrero - 28 de Diciembre, 2010, 23:51, Categoría: VERSOS LIBRES

Siempre ausente, lejano e irreverente
como puede adormecerte un juramento;
al calor de ese vino que en tu vientre
borracheras dediqué a tu sentimiento.

Y al probar lentamente el aguardiente
que tu boca derramó sin miramiento
el delirio me volvió tu dependiente
y en tu amor enloquecido pensamiento.

Esta sed de amanecer en tu tormento
y de probar de tus mieles nuevamente
me condena a beber sin miramiento.

Borracheras trasnochadas al momento
que es el precio a pagarte permanente
por un poco de amor en mi aposento.

          Luis Alfonso Villalobos Guerrero.
          Diciembre 12 de 2010.

Nacimiento, Belén, con la Virgen María embarazada

Por Alonso Marroquín Ibarra - 28 de Diciembre, 2010, 23:40, Categoría: ARTESANIAS MEXICANAS

Nacimiento, Belén, con la Virgen María embarazada. Toma 1

Nacimiento, Belén, con la Virgen María embarazada. Toma 2

Fotografías: Alonso Marroquín Ibarra

Amanecer de Reyes

Por Juan Cervera Sanchís - 28 de Diciembre, 2010, 23:18, Categoría: CUENTOS Y MICROCUENTOS

Por Juan Cervera Sanchís

Él quería seguir creyendo en los Reyes Magos. A sus diez años sabía ya de sobra que éstos no existían, pero... pues, ¿por qué no creer en los milagros?

Benito se fue a la cama con la imaginación rebosante de sueños. Había visto una película en la TV donde sucedían hechos maravillosos. Él sabía que en las películas se daban por hechos lo que en la realidad eran puras fantasías.

Aquella noche...En fin, que se metió en la cama queriendo de creer que al amanecer tendría junto a sí la bicicleta que tanto deseaba.

Benito vivía con su madre, su abuela y dos hermanitas pequeñas en un estrecho y feo cuarto de azotea en la colonia Guerrero de la ciudad de México.

Ignoraba por completo quien había sido su padre, si vivía o ya estaba muerto.

Del padre jamás se hablaba allí. Una vez que se puso impertinente haciendo preguntas sobre el particular, su madre le gritó:

-Niño, cierra el hocico y no hagas preguntas pendejas-. Y tras decirle esto le soltó un manotazo en plena boca.

Desde entonces, Benito, ya no volvió jamás a preguntar por su progenitor. Los niños, que son terriblemente sinceros, en la calle, cuando se enojaban con él no lo bajaban de "hijo de puta".

Él no acababa de entender muy bien lo que le significa aquello de "hijo de puta", pero sentía que era algo insultante.

Él sabía que su madre trabaja hasta altas horas de la noche en el Jardín de San Fernando, ahí a la salida del Metro Hidalgo. Algunas veces no retornaba al cuartucho en toda la noche. En varias ocasiones llegó golpeada y mentando madres y diciéndole a la abuela:

-Es que me tocó un gran cabrón. Ojalá se pudra el maldito.

-¿Y si quiera te pagó? - preguntaba la abuela.

-No chingues, mamá, ¿cómo crees?. ¿Acaso no estás viendo como vengo?

Benito recordaba conversaciones como éstas y pensaba:

"Cuando sea grande buscaré a esos hijos de la chingada y vengaré a mi madre".

Aquella noche, cuando se fue a la cama, su madre no había llegado, lo que era muy natural para él.

Benito soñó y soñó con su bicicleta, que había visto en el escaparate de en una tienda del Centro Histórico.

En el fondo de su corazón sabía que los Reyes Magos no existían, que era un cuento más de tantos como los mayores les cuentan a los niños.

Ya su madre, el año anterior, por esas mismas fechas, la víspera de Reyes, en que llegó de su trabajo encabronadísima, le dijo:

-Hijo, me ha ido de la puta madre estos días, de manera que este año no hay Reyes.

Benito entendió que los Reyes Magos no eran más que la realidad de su madre, quien platicando con su abuela le comentó:

-Con el miedo al SIDA la gente coge menos y este negocio cada vez está peor.

Benito recordaba todo aquello sin entender muy bien nada de nada y así se quedó profundamente dormido.

Apenas amanecía cuando despertó sobresaltado. Oyó ruido y a su madre que cantaba. Seguro que venía embriagada. Los despertó a todos. Su hermanitas comenzaron a llorar, pero su madre les gritó:

-No lloren cabronas, que les traigo unas muñecas y unas bolsas de dulces. Y tú, Benito, aquí tienes tu bicicleta. Yo sabía que querías una bici, ¿no?

Benito saltó de la cama y vio y acarició la bicicleta. No podía creer que todo aquello fuera realidad. Dudó de ella y se dijo para sí:

-Debo estar soñando, ¿no?

Su madre estaba feliz a rabiar y le decía a la abuela:

-Mamá, tú también tienes tus Reyes. Aquí tienes este vestido y unos zapatos.

La abuela estaba feliz, y decía:

-¿Tan bien te fue, hija?

-Sí, muy bien, me bailé en Garibaldi a un gringo que me pagó en dólares. Espero que no sea transmisor del SIDA, ¡Ay, qué miedo!, porque me cogió sin condón. Espero en Dios que no me pase nada.

La felicidad, por lo pronto, reinaba en aquel cuartucho de azotea, donde todo era presente y el futuro no parecía importarle a nadie.

Benito sentía que jamás olvidaría, mientras viviera, aquel amanecer de Reyes


Rodrigo Gamio, el poeta perdido (Homenaje sentimental)

Por Juan Cervera Sanchís - 28 de Diciembre, 2010, 22:57, Categoría: LETRAS Y GARABATOS


Por Juan Cervera Sanchís

Allá, durante los primeros años del siglo XX, hubo un poeta de cuyo nombre, al menos yo, no quisiera olvidarme. Vivió este poeta en la ciudad de México y hay testimonios de que escribió bellos y fluidos sonetos. Dejó esta vida, o mejor dicho, se la quitaron, a muy temprana edad. No contaba más allá de veinticinco años cuando los hados siniestros le salieron al paso y, de un certero navajazo, le partieron el corazón en dos, desangrándose en plena calle. Aquel poeta tenía nombre y amigos. Era, además de poeta, periodista. Su trágico e inesperado fin fue noticia. Dolorosa noticia. Una pluma amiga escribiría:

Rodrigo Gamio se fue de entre nosotros cuando nadie lo esperaba. Sorprendióle una puñalada de pícaro de la muerte en plena juventud."

Su circunstancial asesino no dejó ni rostro ni nombre. Julio Manuel Vicente Sesto, el periodista español (1879-1960), que dejara en México su huella en un recuento estremecedor y sentido de artistas desgraciados, recogidos en un libro titulado: "La bohemia de la muerte –Biografía y anecdotario pintoresco de cien mexicanos célebres en el arte, muertos en la pobreza y el abandono.", editado por El Libro Español, ciudad de México, 1929, relata lo siguiente al referirse a Rodrigo Gamio:

"Era de la carpanta de El Imparcial, de los de mi tiempo y de Adolfo Méndez, Rivera de la Torre, "Chano", Pedro Malabear..."

Nombres, subrayo yo, que hoy no nos dicen nada, pero que fueron célebres y admirados en el periodismo mexicano de su tiempo. A lo ya dicho añadiría Sesto:

"Grupo capitaneado por el doctor Lara Pardo."

Esto nos orienta respecto al tiempo en que vivió Rodrigo Gamio, dado que el doctor Luis Lara Pardo, médico cirujano y periodista de gran renombre en el México que le tocó vivir, fue jefe de redacción de El Imparcial durante el primer lustro del siglo XX y, a partir, de 1906, dirigió El Mundo Ilustrado.

Rodrigo Gamio por aquellas fechas y bajo la tutela del brillante y prestigiado doctor Lara Pardo, era ya un joven periodista y poeta muy leído. La verdad sea dicha, no cualquiera entonces podía darse el lujo de pertenecer a la exigente y prestigiosa redacción de El Imparcial.

A más de sus artículos, Gamio, publicaba en las páginas de El Imparcial sus excelentes sonetos. En aquellos tiempos los periódicos estaban abiertos, con recuadros muy leídos, a la poesía. Los lectores seguían y admiraban al joven Gamio. De sus sonetos se dijo:

"Están vestidos de púrpura y elegancia y confirman una maestría consumada en tan joven bardo".

Se elogiaba también de Rodrigo Gamio, en mitad de aquella bohemia desarrapada, "el buen gusto de ser siempre acicalado cuando tantos creen que el periodismo y la poesía es ir luciendo lámparas en las solapas y la camisa y, para mayor desfachatez, en la corbata". Abundando en este pormenor de la pulcritud de Gamio se escribió:

"Resulta un muchacho agradable y de buen estilo y no de aquellos que huelen mal desde lejos, cuantimás de cerca. Rodrigo Gamio se deja leer y ver y se platica con él sin sufrir agresiones al olfato, cosa que no se puede decir de oros poetas de hoy."

Sí, se elogió de Gamio sus buenas disposiciones como periodista y como poeta y su higiénica afición por el jabón y el agua, dado que esto último, entre no pocos hombres de su tiempo, consagrados a las letras, era más bien una rareza.

Su violenta y súbita muerte dolió en el alma a sus amigos y lectores. Desafortunadamente sus sonetos no llegaron a recogerse en libro, aunque algunos de ellos sobreviven al paso del tiempo en las hojas amarillas de las colecciones de El Imparcial que, aún todavía, se niegan a morir en hemerotecas y bibliotecas particulares muy selectas.

Pensando en Rodrigo Gamio, nosotros, a nuestra manera, queremos aquí y ahora rendirle un sencillo y sentido homenaje con un soneto de nuestra autoría. Éste:

ME MORIRÉ SIN MÁS UN POBRE DÍA
Y HABITARÉ POR SIEMPRE EN EL OLVIDO
CON MI VERSO DE AYER, HOY DESVALIDO
Y REDUCIDO A TINTA SECA Y FRÍA.

NADIE SABRÁ QUIÉN FUI NI COMO ARDÍA
FRENTE AL PAPEL MI PULSO TRASCENDIDO
CUANDO MI CORAZÓN ENFEBRECIDO
POR LA SED DE MI PLUMA SE EXPANDÍA.

ME MORIRÉ, SONETO ENAMORADO,
EN EL PAPEL ANCIANO Y YA SIN BRILLO,
COMO UN ECO TRISTÍSIMO DE TOSES.

DESCANSARÉ POR FIN DE ESTAR CANSADO
Y SERÉ VERSO INÚTIL Y AMARILLO
EN LAS HUELLAS QUE DEJAN LOS ADIOSES.

Rodrigo Gamio, hoy, aquí y ahora, frente a tus ojos, lector amigo, y contra el olvido y la indiferencia de la desmemoria, gracias a los testimonios de los custodios de nuestra tradición literaria y periodística, tú y yo sentimos que de ninguna manera murió del todo al recibir aquella mortal puñalada, que le partió el corazón en dos y lo dejó desangrado en mitad de la calle, para horror de sus amigos y familiares, y aquellos sus lectores, que lo buscaban en las páginas de El Imparcial, donde dejó lo mejor de sí mismo en prosa y verso.


Graffiti mexicano 43

Por Alonso Marroquín Ibarra - 18 de Diciembre, 2010, 19:21, Categoría: GRAFFITI MEXICANO



Graffiti mexicano - Afiladuría

Fotografía: Alonso Marroquín Ibarra

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