Julio Ruelas, su muerte en París

Por Juan Cervera Sanchís - 1 de Abril, 2010, 14:14, Categoría: LETRAS Y GARABATOS

Por Juan Cervera Sanchís

 

La obra pictórica del zacatecano Julio Ruelas, con el paso del tiempo, ha ganando más y más admiradores. Cada vez se reafirma con mayor fuerza su indiscutible genio.

Hoy se cotizan en una fortuna los libros que ilustró, que fueron tres: "El éxodo", "Las flores del camino" y "Jardines interiores", del poeta Amado Nervo. No se diga sus óleos, pasteles y grabados.

Ruelas fue también ilustrador de la "Revista Moderna". Nació en Zacatecas el año de 1870. Estudió en el Colegio Militar. A causa de la publicación de un pasquín escrito por José Juan Tablada e ilustrado por él fue, junto con el poeta, expulsado a la vida civil.

Este incidente lo llevó a la Academia de San Carlos. Ahí fue alumno de Rafael Flores. Más tarde, de 1891 a 1895, estudió en la Escuela de Arte de la Universidad de Karlsrühe, Alemania. En Francia estudiaría grabado con Cazin. Hoy podemos admirar una buena parte de la obra de Ruelas en la Galería Nacional de Pintura y en la Secretaría de la Defensa Nacional. Son famosos sus cuadros "Ahuehuetes de Chapultepec". "El sátiro ahogado", "La escalera del dragón", "Fuegos fatuos", "La medusa" y su autorretrato, entre otros.

El águila

Julio Ruelas vive en su obra. Los grandes artistas mueren, si es que mueren, cuando sus obras desaparecen. Lo que se dice morir físicamente, Julio Ruelas, murió de una manera harto peculiar una madrugada del año 1907 en París, Francia.

Dio pues su último estertor en lecho ajeno. Cuentan que una noche de dispendios, y copas y más copas, en extremo, se fue con una chica de las que mariposean por ciertas calles de la Ciudad Luz y la Parca lo sorprendió entre sus brazos mientras consumían unas botellas de rubio vino. Tan hasta la coronilla se pusieron la "griseta" parisina y el artista zacatecano que la muchacha no advirtió la muerte de su acompañante y se durmió tan tranquila junto a él hasta el siguiente día en que descubrió el horror de su cuerpo gélido.

Debió ser espantoso para ella y, para él, como ni cuenta se dio, una feliz manera de traspasar la frontera metafísica del ser al no ser, o lo que sea eso de dejar de vivir. El pequeño cuerpo de Julio Ruelas, pues era lo que se dice breve de estatura, según los que lo conocieron, se reía de tieso e indiferente ante las tribulaciones de la pobre mariposilla.

La desdichada chica comenzó a gritar presa del pavor y como sucede en estos casos rápidamente intervinieron las autoridades forenses. Se hicieron pues las correspondientes averiguaciones y demás trámites que en tales casos se hacen. Conocida la identidad del occiso se notificó su deceso a la Embajada de México y se le dio cristiana sepultura.

Días después llegaría la noticia de su muerte a México y el cómo y el dónde de la misma, lo que desató todo un cúmulo de comentarios. La historia y la leyenda crecerían en torno al genial artista.

No todos tienen una muerte como la suya. Julio Ruelas al morir contaba con 37 años de edad. El destino no quiso que traspasara la barrera de los cuarenta. Tal vez, como decían los griegos, "fue un elegido de los dioses", dado que lo alcanzó el silencio de la eternidad siendo un hombre relativamente joven.

Los periódicos de la época en la ciudad de México derrocharon la tinta y el papel escribiendo notas y más notas sobre la inesperada y heroica muerte de Julio Ruelas, pues para más de uno las circunstancias de su muerte, en especial para los bohemios, que entonces abundaban, tenía algo de heroica, y no se diga de poética. Entre lo mucho que se escribió destacaron frases como éstas:

 "Una muerte igual a un dibujo hecho por su mano. Un asunto como buscado por él para redondear un aguafuerte".

Y también se escribiría:

"La muerte de Julio Ruelas, si es verdad como la cuentan, resultó una muerte digna de un dios: una muerte dionisíaca y faunesca a un tiempo, además de una muerte artística."

Y añadían los cronistas:

 "Sólo individuos como Anacreonte, Petronio y Alcibíades, hubieran gustado morir así."

No cabe duda que los periodistas de aquel tiempo en México eran muy cultos y eruditos e ilustraban a los lectores con lujo de datos históricos y enciclopédicos:

 "En París ha estado de moda ese modo de morir desde que un Presidente de la República Francesa falleció de esa manera en el lecho de una hermosa mujer".

Se hacían y hacían elogios a dicha forma de morir, subrayando:

"Realmente es el más alto tributo a la belleza."

El siglo XX era joven todavía. Apenas contaba con siete años de edad. Era como un niñito y, el mundo, nuestro mundo, era muy otro al de hoy en día. La posible realidad de las cosas, que tampoco hoy nadie puede decir que estén muy claras, se apreciaban desde otra óptica y la muerte de Julio Ruelas se vio y se comentó como si hubiera sido la de un gran torero a la hora, como se dice, de la suerte suprema, por lo que se podría afirmar que, el genial artista zacatecano, murió entrando a matar.

 

Permalink ~ Comentar | Referencias (0)
Etiquetas:

El Blog

Creative Commons License
Esta obra está bajo una
Licencia de Creative Commons.

Calendario

<<   Abril 2010  >>
LMMiJVSD
      1 2 3 4
5 6 7 8 9 10 11
12 13 14 15 16 17 18
19 20 21 22 23 24 25
26 27 28 29 30   
 
Proyecto Cultura Chobojos - Chobojos
 
 Proyecto Cultura Chobojos - Vida sin fin
 
Proyecto Cultura Chobojos – Fotografía 366
 
Proyecto Cultura Chobojos – El círculo azul
 
Proyecto Cultura Chobojos – La Jauría
 
Proyecto Cultura Chobojos – Toma Todo
 
Proyecto Cultura Chobojos - Chistes x Kilos
 
 

Baja gratis el PDF de:

Baja la versión digital de Toma Todo

Suscríbete a CHOBOJOS


Suscribir con Bloglines

Archivos

Sindicación RSS

Add to Technorati Favorites

BloGalaxia

Directorio de Weblogs

Culture Blogs - Blog Catalog Blog Directory

The House Of Blogs, directorio de blogs

blog search directory

Directory of General Blogs

Casinos

blog rating and reviews

BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - Agrega tu Blog

Blogarama - The Blog Directory

TopOfBlogs

terrenos

Blog Ping

Alojado en
ZoomBlog