Por Alonso Marroquín Ibarra
Mire, son valores entendidos. Una cadena de favores que, de una u otra manera, trae beneficio para todos. Sí, sí, ya sé que me va a decir que las cosas han llegado al extremo. Sé que puede usted argumentar que la política se ha vuelvo un verdadero cochinero; pero esas no son más que palabras dichas por los opositores, tanto que han perdido su valor: a nadie le dicen nada, carecen de significado. ¿Cree acaso que nos quita el sueño que la prensa nos señale como ladrones, corruptos, vende patrias, y toda esa retahíla de calificativos que nos enjamilgan?
Ya parecemos medalleros con todo lo que nos cuelgan. No señor, nosotros servimos al pueblo, sin excepción, y le voy a decir una cosa: no se puede tener contentos a todos, siempre existirán los inconformes. Somos un gremio de dirigentes; tenemos que tomar decisiones minuto a minuto; tenemos que estar a las vivas porque no se sabe, nunca se sabe, de donde vendrá el mandarriazo. Cualquiera en nuestro caso actuaría igual, o ¿qué? ¿usted permitiría que otros hicieran negocios, mientras lo convierten en chivo expiatorio? ¡No, señor! ¡Faltaba más! Estar adentro es aceptar y jugar con las reglas del juego. Hay de tres sopas: le entra y se convierte en un ganón; no le entra y se calla, pero participa o, simplemente, se va a la calle, calladito también, por supuesto. ¡Esa es la ley! ¡No hay más!

Fotografía de guardianas.mforos
Siempre tengo presente aquello de "el que esté libre de culpa, que tire la primera piedra", y ¿sabe qué?, nadie, absolutamente nadie puede tirar la dichosa piedrita. Aquí entra el otro dicho de las colitas "todos tienen, tenemos, cola que les pisen... que nos pisen, pues". Pero, para qué le explico... si no tiene mancha en su vida política, pues se le puede inventar, hay mil maneras de hacerlo. La cuestión es que, como le dije, estando dentro, lo que se debe hacer es apechugar y jugar para ganar.
¿Dónde, dígame usted, va a encontrar fuentes de dinero como las que brotan en el gobierno? Esos son negocios de a de veras, en grande; y no lo van a estar esperando para la segunda vuelta: es ahora o nunca: éntrale, apoya y cállate. ¿Nunca supo usted por qué al último año de cada sexenio se le dice el Año de Hidalgo? Si sabe, ¿verdad? ¿No? Pues se le dice así para que rime con "Chingue a su madre el que deje algo". Si usted enfoca con realismo el asunto, sabrá que nadie le puede garantizar repetir en el privilegio del puesto; todo puede pasar, pero lo que no se puede dejar pasar es la oportunidad. El que venga después ya sabrá como hacerse de nuevos recursos, y si no sabe, ese será su problema. La cosa es que la rueda no se puede detener. Como dicen en el medio del espectáculo: "el show debe seguir".
¿Qué, dije algo malo? Me mira usted como si fuera yo un criminal, un vulgar ampón, y no es así. Sólo cumplo con mi función pública y acato las reglas.
La cosa no es tan complicada. Le voy a poner un ejemplo extremo, para que quede claro. Si le vienen a pedir a una madre, que vio a su hijo asesinar al vecino, que declare en contra de él, nunca lo va a hacer. Al contrario, jurará y perjurará que estaba en su casa cenando unos frijolitos con tortillas calientitas. Los parientes harán declaraciones semejantes, incluso los vecinos que le tuvieran cariño. La esposa, la comerciante de la cuadra, todos los cercanos lo apoyarán. ¿Me entiende? No importa si él matón le iba al América y los demás al Guadalajara. So-li-da-ri-dad. Esa es la clave. Esa es la ley.
Ya no me pregunte si tal o cual diputado, senador, ex presidente, edil, juez, ministro, secretario de estado, o quien sea, va a ser investigado de manera derecha. Eso es lo que quiere y gritan los opositores. Por último, sólo le voy a decir que parte de nuestra fuerza es aquello otro de "hoy por ti, mañana por mí".
Aquí nadie es culpable de nada, mientras no rompamos nuestras reglas, y ¡háganle como quieran!