Por Jackeline Cendejas
Wusterhaus

Elena estaba sola, era una mujer joven, pero sabia que pronto seria
vieja.
Le preocupaba crecer tanto como vivir; no por su aspecto, si no por que no
quería cambiar.
Decidió
dejar atrás todo su pasado, todo lo que ella había sido. Era suficiente con los
recuerdos que guardaba en su mente y corazón.
Deseaba
muchas cosas de la vida, pero su pasado la atormentaba día y noche, su
felicidad y su desgracia... todo la torturaba. Estaba sola, no formaba parte de
un presente ni de un pasado y no había creado un futuro.
Sólo
era sombra, ceniza y abandono dentro de su inmensa oscuridad, hasta el día en
que decidió asesinar su propio sufrimiento y morir durmiendo, para poder vivir
de verdad.
21 de abril de 2008