Por Alonso Marroquín Ibarra
Percibo mi olor
80 kilos de carne respirando
transpirando
Por ahí anda mi nahual
haciendo subir el termómetro
Cuando nos hallamos, por la noche,
duermo
y no quiero verlo
quiero que me cuide y que me enseñe
En la tempestad me encuentro un rayo
y me nutre de luz espectral
La lluvia se vuelve mar y me baño
Por ahí anda mi nahual
siempre cuidando
exponenciando mis fuerzas
buscándome el sol
La mantis religiosa
espera y mata
la nauyaca, la cascabel
esperan y matan
Los zopilotes aguardan
Pero mi nahual me cuida
me acompaña
evitándome el embrujo del monte
del verde de a de veras verde
tratando siempre que tenga la mente clara
porque hasta la luz, el sol, matan
Mi nahual me acompaña
atenuando por las noche
las notas de las chicharras
para que duerma en calma
para que despierte fuerte
para que crezca mi alma
Yo tengo mi nahual
espíritu de noche y agua
duende cantarín
que usa una magia extraña
misterioso animal con planta
naturaleza pura
pura simiente agreste y brava
Sólo cuando quiero mi nahual descansa
se queda quietecito
como que no respira
y duerme tranquilo
porque sabe que lo cuido
porque somos como el río al agua
como el fuego al sol
como el aliento al aire
como el son a la guitarra
como el silencio a Dios
Duerme mi nahual
escucha cómo respira...
descansa, descansa
Mañana haré mis maletas
y será otro día.
Septiembre de 1997
El Pichi, Tabasco