Por Juan Cervera Sanchís
El Sol llora.
¡Ay, cómo llora el Sol!
Llora el Sol.
Llora el Sol
viudo de la luz
y sediento de amor.
Lloras tú, vida mía.
Lloro yo.
Lloro yo
y el Sol,
y el Sol,
y el Sol,
que el Sol es una lágrima,
una lágrima,
una sentida lágrima de Dios.
Café Jekemir
Calle Artículo 123, México D. F.
5 Marzo 2008