Por Juan Cervera Sanchís
Ante el cúmulo de frases hechas que oía por todas partes decidió taparse los oídos y rendir culto a la sordez.
Estaba más que hastiado de oír expresiones como "de alguna manera", "la voluntad popular", "a ciencia cierta", "cabe destacar" o "científicamente hablando".
Frente aquella fraseología hueca optó por la sordera y la mudez , descubriendo la riqueza incuestionable del silencio.