Hace algunos días, al ver en un restaurantito una película sabatina, presentada por televisión abierta, un comensal hacia el siguiente comentario:
–¡Ese señor no necesita publicidad, si su trabajo lo anuncia sólo!–. Pero el hecho es que, tan necesitaba esa publicidad que ahí la estábamos viendo.
Se transmitía una película, en la que a cada corte a comercial había una invitación a escuchar a Don José Gutiérrez Vivó, conductor y Director del concepto radiofónico "Monitor", y en efecto, resulta lógico exclamar un ¡cómo!, por una personalidad con tanto arraigo en el medio radiofónico, que a pesar de que en la radio se vende publicidad, éste a su vez, se anunciara en televisión.
Por fortuna, en ese momento su publicidad funcionaba, ya que aquél comensal formulaba el mencionado comentario, y aquí está también su servidor en este espacio, comentándoles la anécdota.
Todo esto me hizo recordar que hace algún tiempo yo pensaba lo mismo, hasta que en cierta ocasión platicando con José José, y motivado por los anuncios de tele, en los que promovía el disco que en ese momento era su más reciente grabación, le pregunté si con toda su trayectoria aún requería de publicidad para vender sus discos. El me respondió:
–Mira, está bien que el disco es redondo, pero si uno no lo gira, pues… éste no da vueltas–.
Con esta afirmación aprendí la importancia de la publicidad y que ésta no sólo sirve para dar a conocer un producto o servicio, sino para mantenerlo vigente en la mente de los consumidores.
De la misma manera recuerdo lo que respondió Marco Antonio Muñiz a Joaquín López Dóriga al final de una entrevista, en que López Dóriga le dijo:
–Mi querido Marco, te agradezco que hayas venido a platicar con nosotros un ratito–, respondiendo el llamado Incontenible
–Al contrario gracias a ti por permitirme decirle a tu público querido que por aquí seguimos todavía–.
López Dóriga hizo de inmediato la aclaración de que eso es lo que identifica a un grande y no como los chamacos de ahora que cuando se les invita, creen que hacen un favor al acudir a una entrevista.
El hecho es que, como el chipote con sangre, sea chico o sea grande, el negocio que se tenga o servicio que se ofrezca, sea del tamaño que sea, requiere por lo menos de la "publicidad de oídas" para mantenerse.
José Antonio González Villanueva