Noviembre del 2007
Alejandra Silis Soto, una vida llena de libertad
Llena de libertad fue construyendo su vida, y este sábado 24 de noviembre a las 14:20 horas se fue sin decir nada, resignada por el diagnostico de su débil cuerpo, aceptando sin chistar a la muerte. Sin mas, cerro su ojos.
A ti, entrañable compañera de tantos ayeres, de tantas aventuras con complicidad verdadera; para ti, mi querida amiga Alejandra Silis Soto, elevo mis oraciones para que descanses, agradeciendo a Dios el privilegio de haber compartido tantas y tantas cosas juntas.
Nos ganaste la partida, pero estoy cierta que desde donde estés, estarás gozando de tu nueva vida. Despliega tus alas y vuela como siempre quisiste. Hasta pronto amiga, hasta pronto. Con cariño, te recordaré siempre.
Adela Canales noviembre 2007
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Deleite interno
Deleite interno Heriberto Martínez Cisneros (Fotógrafo)
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Enseñanza
Enseñanza Heriberto Martínez Cisneros (Fotógrafo)
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El gran héroe
El gran héroe Heriberto Martínez Cisneros
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Sonetos Vegetales - El aguacate
El aguacate
Gustoso y sin igual, el aguacate, que tantas vitaminas acaudilla, es una mantecosa maravilla y, por sus propiedades, un magnate.
De ninguna manera es un dislate si ante él, uno, humilde, se arrodilla y fervores le rinde con sencilla devoción de modesto y noble vate
Ya que, sin duda, es satisfactorio rendirle al aguacate mil honores y rendirse sin más a su sabor.
Que el lauráceo aguacate es un emporio de nutrientes y suma de valores, ya que en sí el aguacate es un amor.
Juan Cervera Sanchís
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Sonetos vegetales - El nopal
El Nopal
Me inclino ante el nopal y reverencio, que reaviva el nopal mil emociones en mi alma y me viste de canciones el corazón a golpes de silencio.
No obstante sus espinas me aquerencio con el nopal, en vilo de ilusiones; pues ante el árbol de los corazones sus múltiples virtudes evidencio.
Que en el nopal sin duda se evidencia la vegetal riqueza del planeta, que sin arte y sin ciencia moriría.
El nopal, que es un cúmulo de ciencia, antes los ojos niños del poeta, es, a la vez que ciencia, alta poesía.
Juan Cervera Sanchís
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Mágica flor de sábila
Mágica flor de sábila Alonso Marroquín Ibarra
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El Mantel de la Abuela
Ni Juan ni Jimena conocían, a ciencia cierta, el método mediante el cual su abuela conservaba, en excelentes condiciones, aquel hermoso y fino mantel. Año con año, celebración tras celebración, ahí estaba de nuevo decorando la mesa, casi intacto, como si se acabara de comprar. Cuando eran niños, varias veces lo mancharon con diversas substancias: leche, agua de Jamaica, mole, salsa de tomate, mayonesa, merengue y demás La abuela nunca se enojó con ellos, es más, ellos dos eran los únicos autorizados para manchar aquella tela inmaculada, nadie más de la familia podía ni siquiera dejar caer la menor gota de cualquier cosa sobre él porque se ponía histérica y repartía bastonazos a diestra y siniestra; de hecho, estuvo a punto de desheredar a uno de sus hijos una noche en que, inmerso en la algarabía de la reunión, soltó, sin intención, una copa llena con vino tinto y ensució el preciado mantel.
Juan, el mayor de los nietos, taciturno e introspectivo, llegó a obsesionarse durante algún tiempo en el secreto de la blancura y buen estado del mantel de su abuela. Después de infinidad de deliberaciones, sacó las tres conclusiones que le parecieron más viables: a) existían varios manteles idénticos; b) la tela del único mantel existente tenía algún componente especial que ya no se fabrica hoy en día, y c) el mantel, de plano, era mágico.
Jimena, vivaracha y generalmente despreocupada, sólo le daba una explicación al asunto: la abuela engañaba a todo el mundo, les hacía creer que siempre era el mismo mantel, pero, en realidad, fue adquiriendo varios parecidos en el transcurso de los años. No podía ser de otra manera, porque el mantel, "según la leyenda", ya existía desde hacía más de 100 años y era absurdo pensar que pudiese continuar en las magníficas condiciones en la que se encontraba. Todos creían los relatos referentes a él, sin más, o le daban por su lado a la anciana para no hacerla enojar. Cosa más importante e interesante era encontrar la razón de su peculiar tolerancia, con respecto a sus nietos, que contrastaba con su radical irascibilidad con los hijos.
Juan y Jimena eran primos, pero se consideraban hermanos y adoraban a su abuela. Sus respectivos padres, siendo hermanos, apenas se dirigían la palabra, y ninguno de los dos recordaba una muestra de ternura por parte de su madre durante la infancia; la querían, claro está, pero no la amaban. Los afectos tenían una radical contradicción.
Jimena estaba muy preocupada últimamente porque estaba embarazada. Todos en la familia lo sabían, menos la abuela. Jimena, expresamente, les había dicho que no le mencionaran nada, quería ser ella quién le diese la noticia en la próxima cena navideña. Para Jimena, el maravilloso mantel podía irse al diablo, le tenía sin cuidado; lo verdaderamente esencial era saber cómo reaccionaría la voluble señora ante la llegada de una nueva generación con su sangre en las venas. ¿Tolerancia o intolerancia para los biznietos? ¿Una mezcla de ambos? ¿Una agudización de su cariño o de su desprecio? No había forma de saberlo mediante la reflexión…
Leonel Puente Noviembre del 2007
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Mujer perfecta
Me llené de sus ojos y su piel, de sus formas y deseos; todo el aire que respiraba era el de ella, y me aromaba cada mañana con sólo recordarla; estuve preso, hasta el aturdimiento, de tantas atenciones y complacencias; las noches se llenaban con la suavidad de sus curvas y la tersura de sus senos, mientras el sueño me invadía llevándome a un hermoso recoveco casi de vientre materno. Ella era perfecta… Macho y hembra: casábamos; hombre y mujer: crecíamos. ¡Me dio tanto miedo! Hoy me duele demasiado esta inútil y estúpida soltería.
Constantino Pol Letier
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Gio - poema de Julio Torres
Esta mañana al despertarme sentí el fresco roce de tus labios sobre mi piel
Qué emocionante sensación, mil y un recuerdos llegaron a mi mente: tu infatigable búsqueda del amor en mí, tu suave deslizar del pensamiento atrapado entre tus manos y las mías tu fascinante ternura y candidez cuando en la pantalla exhibían "El Cóndor" bajo la suavidad de tus besos, algunas veces titubeantes...
Con el tiempo, algunos recuerdos desaparecen, otros, se quedan impregnados en la piel, en la mente, en el espíritu; son las improntas que el tiempo no borra y que gota a gota van dejando marcadas nuestras vidas
Tú eres una de ellas en la mía, porque ahora, después de tantos años, casi 30... vuelvo a sentir tu cercanía y aquella ternura con que me cobijabas, ya en el trolebús, cuando íbamos de regreso a casa, ya en el lecho, cuando te alojabas
Hemos sido y seremos los eternos amorosos aquellos que más allá de la muerte, estaremos unidos por un extraño lazo de amor, de amistad, de deseo, de insondables sentimientos de advertidas contradicciones.
Julio Torres Jiménez
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Con el cristal con que se mire
Con el cristal con que se mire Alonso Marroquín Ibarra
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Cuando ya no esté
Cuando ya
no esté
recuerden la importancia de la flores,
y el poder de la palabra…
transmítanla también;
recuperen el sentido de la vida
y extiendan la mano a sus hermanos;
vuelvan a escuchar el canto de los pájaros,
y cuiden de los animales,
que ellos también son el símbolo de la existencia.
Cuando ya no esté
les pido que canten y brinden
porque el ciclo, en el último viaje, se cierra y se abre
y habré de volver en luz, en lluvia, en estrellas;
suelten sus lágrimas sinceras,
dejen que se vayan los odios acumulados
porque sólo salan el espíritu hasta volverlo estéril.
Cuando ya no esté
festejen, bailen, sueñen;
emprendan el camino verdadero,
el que le dé sentido a sus vidas
y no olviden que la semilla que siembren…
se multiplicará.
Alonso Marroquín
Ibarra año 2007 y corriendo
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Siete leguas, el caballo...
«A"i, nomás, tras lomita» es una expresión del campo, cuyo uso es cada vez más escaso. Era una respuesta obligada, cuando se le preguntaba a un paisano, dónde estaba o cuánto faltaba para llegar a un lugar preciso. La parte simpática -y el desencanto-, se presentaba cuando "la gente de la ciudá", al escuchar un diminutivo en la respuesta, imaginaba que la distancia por recorrer era poca y, para su sorpresa, tenían que seguir caminando por horas antes de llegar a su destino. Otra respuesta semejante a la misma pregunta es: «a pocas leguas de aquí donde estamos, siñor»
El asunto es que la legua, desde sus orígenes, hace referencia a la distancia que puede ser recorrida en una hora, variando su equivalente en kilómetros dependiendo del terreno que se camine. En el campo cualquier loma o lomita, por cercana que esté, puede significar varias leguas antes de ser alcanzada; así pues la respuesta del campesino es correcta y no engaña a nadie. Nuestra ignorancia como citadinos es la que nos impide darnos cuenta de la veracidad de la respuesta o dimensionar adecuadamente el camino por andar.
Aquí se cuela el titulo de este artículo, ya que Siete leguas, fue el nombre con el revolucionario mexicano Francisco "Pancho" Villa bautizó a su caballo y es de imaginar las cualidades extraordinarias del equino, ya que en promedio general un hombre pueden recorrer a pie 4 kilómetros en una hora y eso nos lleva a concluir –hipotéticamente, claro está- que el cuaco de Don Francisco recorría 28 kilómetros en ese tiempo.
En los tiempos revolucionarios fueron compuestos muchos corridos para Pancho Villa, cuyo nombre real era, aprovechando el viaje, Doroteo Arango, y existe uno para el famoso caballo del carismático personaje. Lo comparto con ustedes.
Siete leguas
Siete leguas, el caballo que Villa más estimaba, cuando oía silbar los trenes, se paraba y relinchaba; Siete leguas, el caballo que Villa más estimaba.
En la estación de Irapuato cantaban Los Horizontes. Allí combatió formal la brigada Bracamontes. En la estación de Irapuato cantaban Los Horizontes 1.
Como a las tres de la tarde silbó la locomotora ¡Arriba! ¡Arriba muchachos! ¡Pongan la ametralladora! Como a las tres de la tarde silbó la locomotora.
Oye, tú, Francisco Villa, que dice tu corazón. ¿Ya no te acuerdas, valiente, cuando tomaste Torreón? ¿Ya no te acuerdas, valiente, que tomaste Paredón?
Adiós, torres de Chihuahua; adiós, torres de Cantera. ¡Ya llegó Francisco Villa a quitarles lo pantera! ¡Ya llegó Francisco Villa a devolver la frontera!
Alonso Marroquín Ibarra año 2007 y corriendo
1 Los Horizontes era un conjunto de cantores de la época. En algunas versiones de este corrido se altera, inadecuadamente, este verso.
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Imponente
 Imponente Heriberto Martínez Cisneros (Fotógrafo)
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Ritmo a los santos
Ritmo a los santos Heriberto Marínez Cisneros (Fotógrafo)
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Las musas
 Las musas Heriberto Martínez Cisneros (Fotógrafo)
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Centro de Acopio de mentadas de madre
La idea no es original de este Chobojo Mayor. La vi hace algunos días en una caricatura del monero Magú y hace referencia a un centro de acopio de mentadas de "máuser" contra… el clima; con eso de que el presidente de México culpó al clima por la inundación de Tabasco, a nadie más… En rigor, el maestro del lápiz tiene razón: si el clima es el culpable, pues: "chifle a su máuser el clima" y en el centro de acopio pues… ahí se van juntando.
Otro centro de acopio - Magú
El problema empieza cuando –imaginando, claro- los que clasifican las mentadas de madre contra el mal nacido clima, empiezan a encontrar que han llegado mentadas por verdaderas carretadas, y siguen llegando sin interrupción. La sorpresa crece cuando ven que los costales de cartero, que traen las mentadas escritas, están a rebozar, que las líneas de teléfono, para las mentadas audibles, no dejan de sonar, que ya son muchos gigabytes los que ocupa el correo electrónico con mentadas no precisamente virtuales… El problema empieza, decía, cuando se dan cuenta que hay muy pocas "rayadas de jefa" para el clima; que casi la totalidad están dirigidas a otros destinatarios. Y se preguntan
«Qué hacemos con este "chingamadral" de mentadas de madre? ¿Las remitimos a quienes están destinadas? »
Porque eso sí, chobojos -y en todos los medios ya se escribió demasiado sobre ello-, con la inundación del Edén Tabasqueño, salió a flote, una vez más, –siempre flota- la podredumbre, la tranza, la desviación de fondos por miles de millones de pesos, la corrupción de cuantos gobernantes ha tenido el estado; la responsabilidad también es federal, por supuesto.
El asunto es que nadie ha quedado convencido más que de una cosa: se ha aprovechado, una vez más, una catástrofe de dimensiones impresionantes donde a la población "se la llevó Pifas", para hacer spots de televisión promocionales para vender un producto fabuloso, que es en este caso… bueno, ya saben quién: el señor presidente de nuestro país, dirigiéndose a los tabasqueños como "amigos" –él le llama "amigos" a todos los mexicanos. Es su palabra favorita.
A muchos días del inicio de la tragedia –que continúa de manera severa-, el asunto poco ha cambiado y el panorama es desolador, aparecen los cadáveres por todas partes, humanos y animales, la podredumbre extiende su olor a todas las zonas, el alimento no llega a los estómagos de los habitantes, falta el agua potable, las enfermedades empiezan a presentarse y los bienes de toda una vida… pasará mucho tiempo para que se recuperen.
Dice el gobernador del estado «Las pérdidas ascienden a más de 50,000 millones de pesos (mdp)» Dice el señor presidente «7,000 mdp para "los amigos" de tabasco», mientras para su imagen personal ha gastado 2,650 mdp *.
Sobre las reservas federales acumuladas ¿para qué "chispiajos" sirven, si no se utilizan para una emergencia de estas dimensiones? Muchos han escrito ya demasiado sobre esto y "Jelipe no responde".
Las reservan ascienden a más de 70,000 millones de dólares (700,000 mdp), y por su administración, el gobierno mexicano le paga a las instituciones de los gringos una buena cantidad anual; porque si no lo sabían chobojos, la lana de las dichosas reservas se encuentra allá. O sea, el gobierno paga por que le administren esa feria pero no saca nada para ayudar a su pueblo, porque… ¿Por qué? No me toca responderlo a mí. Eso lo debe contestar "el amigo" Calderón.
«¿Entonces qué? ¿Qué hacemos con todas las mentadas de madre que no son para el clima?» Grita desesperado uno de los voluntarios del Centro de Acopio
«Mándaselas a sus destinatarios» Contestó otro.
«¿En serio?»
«En serio. Qué no ves ves que casi la totalidad de las mentadas de madre son para ellos?».
Los demás se carcajean, porque así somos los mexicanos, aunque nos esté cargando el diablo, hacemos sorna, soltamos la broma, a todo le encontramos un chiste… Un desquite muy pequeño, ¿no?
Por cierto ¿alguien sabe cuáles de las superempresas favorecidas por el gobierno ha dado algo para ayudar a los tabasqueños y con cuánto se cayeron? Porque la raza siempre ayuda. ¿Y ellos? De ellos sabemos que siempre reciben.
Chiflándola, despacito, bien entonada y recio: ¡Tátata tata!: Chobojo Master
*Rayuela. La Jornada. 7 de Noviembre 2007
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