Ha muerto uno más de mis amigos: Raúl González Rodríguez, "El Particular". Se resistió al asalto y le metieron un balazo. La versión de un testigo que declaró en la delegación ofrece otra perspectiva. Se subieron varios individuos a su automóvil, lo golpearon y ya en retirada, uno se regreso y le metió un balazo en la cabeza. Así nada más.
El hombre después de casi dos años sin trabajo, se llenó de deudas y de angustias, su segundo matrimonio estaba al borde de la ruptura –o llegó a ella-, con sus dos hijos y otros dos que abrazó de un matrimonio anterior. Antes de encontrar un nuevo trabajo de medio pelo, conseguía el sustento con chambitas de todo tipo, que hacía donde fuera y donde se pudiera. La carrera de diseño gráfico y tantos años de experiencia en ese campo, le sirvieron para maldita la cosa: llegó al pecado involuntario de arañar la frontera de los cuarenta. Se convirtió en un viejo laboral, en el receptor de los "no", ante cualquier solicitud de empleo. La caída fue brutal y cuando parecía que las cosas empezaban a enderezarse…
Raúl, inicialmente compañero de trabajo y después Chobojo apreciado y querido de muchos años, a pesar de su carácter tosco, los que le conocimos supimos de su buen corazón. Hombre honrado, recto, trabajador, así se paseó Raúl por este mundo, que de golpe le lanzó una andanada de golpes bajos que no lo quebraron, hasta que unos infelices le quitaron lo verdaderamente irremplazable: su vida.
Con un moño negro más y verdadera pena: Chobojo Master
