La entrevista con el mesero

Por Leonel Puente - 26 de Febrero, 2018, 7:43, Categoría: MISCELÁNEA

Entrevista con el mesero.

En el marco de un bello recinto –el restaurante Cordon Blue ubicado en la Casa de Francia de la colonia Juárez—y después de un  exquisito almuerzo,  tuvo lugar una interesante conversación con Ubaldo Reyes, mesero de profesión. He aquí un resumen de aquella grata entrevista:

LP. – Vamos al grano, te haré la pregunta más importante: ¿te gusta tu trabajo?

UR. – Sí, claro, me gusta bastante; además te da la oportunidad de conocer a gente de todos los niveles sociales y de diferentes culturas.

LP. - ¿Cuántos años llevas trabajando como mesero?

UR. - ¡Újule!, más de 20 años, pero empecé como auxiliar de barman, lavando vasos. Luego pasé a ser auxiliar de comedor, el famoso garrotero, y luego obtuve el puesto de mesero.

LP.- ¿Cuántos tipos de servicio conoces?

UR.- El francés, el americano, el inglés, el ruso y el servicio de buffet.

LP.- ¿Cuáles son las cocinas mejor reconocidas a nivel mundial?

UR.- La francesa, la china, la española, la italiana y, por supuesto, la mexicana.

LP.- ¿Qué tiene tan especial la gastronomía francesa para ser considerada por muchos como la mejor del mundo?

UR.- Pues el gusto se rompe en géneros, como dice el dicho; pero sí, algo hay de eso porque tiene una gran variedad de platillos y vinos con los cuales se pueden armar excelentes maridajes.

LP.- A ver… defíneme que es un maridaje, con palabras sencillas.

UR. – Es una combinación armónica entre un platillo y un vino.

LP. - ¿Consideras que ser mesero es un oficio, una profesión un arte o, simplemente, una "chamba" para ganarse honradamente la vida?

UR.- Es todo eso a la vez, depende del grado de compromiso, de capacitación y habilidad del mesero; hay quienes solamente acarrean platillos y bebidas rumbo a las mesas.

LP.- ¿Cuál es la diferencia entre un servicio de restaurante y uno de banquete?

UR.- Pues bastante: en general, el servicio en los restaurantes es más minucioso y personalizado; uno tiene que recomendar y hasta cierto punto vender los productos que ofrece el establecimiento. Pero también hay algunos servicios de banquetes o de buffet muy elegantes, lo que llaman "catering".

LP.- ¿Has recibido algún tipo de capacitación o te formaste "sobre la marcha"?

UR.- Sinceramente, al principio, me formé "sobre la marcha", como dices; pero luego tomé un curso de capacitación gratuito de 6 meses en la Asociación Civil SERVIR BIEN. Posteriormente, tomé otro curso de 8 meses aquí, en este restaurante donde te cité (Cordon Blue), que también es una asociación civil y que incluso otorga becas a quienes aprenden un idioma extranjero. Fueron dos cursos de capacitación que me sirvieron muchísimo en mi desarrollo profesional y sigo muy agradecido con ellos. También tomé el curso de DISTINTIVO H, que es un sistema normativo de higiene para la preparación y manejo de alimentos. Posteriormente, tomé un curso de cultura turística para conocer las zonas de interés para visitar; existen infinidad de sitios interesantes en toda la República Mexicana y en el mismísimo Distrito Federal.

LP.- ¿Cuáles consideras tu que son las características de un buen mesero?

UR.- Pulcritud. Puntualidad. Disposición de servicio (y con esto me refiero a ser servicial y útil, no servil y encimoso, porque entonces denigras la profesión y también te denigras como persona). Ser respetuoso. Un cierto grado de cultura para conversar con los clientes si se da la oportunidad.

LP.- ¿Has sido alguna vez encargado de personal?

UR.- Sí, en una ocasión, en un salón de banquetes, durante dos años. Me gustó la experiencia, pero es muy difícil compaginar el compañerismo y el trabajo.

LP.- ¿Es duro el ambiente en este ramo?

UR.- Sí, especialmente los horarios: uno tiene hora de entrada, pero no de salida; a veces hay que cubrir, repentinamente, turnos extras o, en ciertas ocasiones, uno trae graves problemas personales y aun así hay que atender con toda amabilidad y eficiencia porque los clientes no tienen la culpa.

LP.- ¿Piensas o has pensado alguna vez cambiar de empleo?

UR.- No. Mientras mis condiciones físicas y mentales continúen bien, seguiré en esta profesión que elegí.

LP.- ¿Crees que el mesero tiene algo de psicólogo?

UR.- Sí, de hecho mucho, porque tiene que tener buen tacto para tratar con las personas y la perspicacia necesaria para captar sus estados de ánimo; debe ser oportuno sin invadir el espacio ni el tiempo de sus comensales.

LP.- ¿Crees que el trabajo del mesero es valorado en México?

UR.- Yo creo que no… o bueno, ya lo dije… espero no meterme en problemas por esta opinión. Hasta cierto punto tiene reconocimiento, pero eso va más allá de una buena propina. Yo no conozco Europa, pero he sabido que por allá si se considera una profesión, incluso entre los propios meseros; aquí eres mesero y ya; más bueno o más malo, pero simplemente un sirviente en general.

LP.- ¿Qué hay de cierto en que los meseros son muy borrachos, peleoneros y mujeriegos?

UR.- ¡Ja, ja, ja! Mejor pasemos a la siguiente pregunta, no quiero comprometer a nadie.

LP.- Una última y nos vamos. ¿Crees que las propinas son el reflejo directo de un buen desempeño?

UR.- Sí. Es una gratificación que el cliente te da con frecuencia cuando se siente bien atendido; pero estoy consciente de que no es una obligación y que lo más importante es que se vaya contento. El mismo marketing lo dice: se deben establecer relaciones cordiales y duraderas con el cliente, eso es lo más importante; las propinas llegarán solitas si uno ama verdaderamente su trabajo.

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DESTINO

Por Rodrigo Marroquín - 7 de Febrero, 2018, 5:23, Categoría: PICOS Y QUIMERAS

Prepárate para perder todo lo que tienes y aventurarte en lo que podría ser tu vida, acostúmbrate a enfrentar situaciones desagradables, convierte el dolor en el amigo que te acompañará en la travesía.                        

Olvídate por completo del confort, del calor de hogar o de la tranquilidad que se puede encontrar en los brazos de una mujer.                                                                                                                                

Tira el lastre. No te distraigas.                                                                                                                    

En este momento, te encuentras ante la entrada más grande y tenebrosa que nunca antes habías visto, las piernas se te paralizan, los brazos se tornan pesados, la angustia te abruma cuando descubres la inscripción que se ubica en el marco superior de aquel portal: Destino.                                                                          

Destruye por completo el ideal de felicidad que construiste, pierdes el tiempo si sólo te dedicas a "la buena vida", porque, ser valiente, intrépido, duro, fuerte, digno y vencedor no tiene relación alguna con esos caminos que te llenaron de satisfacción precoz. Desconfía de las comodidades, te vuelven débil y promueven la rendición frente al miedo.
                                                                                                                    

Después de cruzar aquella entrada, descubrirás que no estabas listo para enfrentar lo que ahí encontrarás; mas no te preocuparás por eso ya que nunca estuviste preparado para nada, la vida siempre te tomó por sorpresa, ya no será novedad. Te volverás fuerte, te harás grande ante el inminente fin, rugirás como un león furioso y librarás la batalla más grande de tu historia. Irremediablemente caerás en silencio como nunca otro había caído, te despedirás de este mundo como un guerrero, como un héroe, como un titán, como el único; se harán cantos en tu honor que la tierra estremecerá y sobre ti se escribirá, cuando ya no estés.


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Max

Por Leonel Puente - 16 de Enero, 2018, 8:59, Categoría: NO SON CUENTOS

 

Pensé que era un tipo pesado y payaso, pero resulta que no, que simplemente uno se hace juicios gratuitos y se imagina mil cosas sobre las personas a partir de la primera impresión. De hecho, antes de ir a su librería, llamé para preguntar si me podían comprar algunos libros escritos en francés. ¿Yo para qué quiero libros en francés si apenas y puedo con el español?

-Bastaría con que me den para pagarme un cocktail "vuelve a la vida" y un café decente...Eso pensaba mientras marcaba el teléfono de la Librería Jorge Cuesta.

No sé quién contestaría, pero me respondió que, por el momento, no se estaban comprando libros, PERO QUE PODRÍAN HACERME UN CAMBIO DE MATERIAL.

Ok, pensé yo, aplicaré aquella vieja y antigua máxima: "MÚEVETE Y EL CAMINO APARECERÁ".

Tenía mucho que no tenía un domingo completamente para mí, para hacer lo que se me diera la gana y, antes de ir a aquella librería, fui a la Sinagoga Histórica de la calle Justo Sierra a escuchar una plática sobre la Kabbalah. Muy interesante el asunto, pero demasiado erudito para mi cerebro, demasiada información que ya no cabe en mis neuronas. A estas alturas de mi vida, a mis 48 años, me doy cuenta de que abusé en mi primera juventud de muchas cosas: del tabaco, del alcohol, del trabajo, de las relaciones destructivas...y, entre otras cosas, de la lectura indiscriminada, desde los cuentos de Kailmán a los aforismos Kafka, desde el Libro Vaquero hasta las Obras Completas de Freud, pasando por Cioran, Nietzsche y el máximo poeta mexicano que, sin lugar a dudas, es José Alfredo Jiménez. "Nada me han enseñado los años, siempre caigo en los mismos errores..." ¡Qué Eterno Retorno ni que la chingada!

Comí cerca de la Alameda Central, ¿por qué cruzo caminando la Alameda Central cuando la Señora Depresión anda rondando de nuevo mi casa? A mitad de la comida, le llamé al Doctor Óscar Zamora, pero no para pedirle terapia, sino para preguntarle si acaso, entre sus múltiples libreros saturados, tendría algunos que me quisiera donar. ¡Me dice que sí, que me traiga unas dos mochilas porque ya no le caben en su casa!

El próximo domingo quedó la cita, incluso me invita a comer. ¿Habíase visto tanta generosidad en psicólogo alguno? Por este individuo, me regresa el respeto por la psicología y la esperanza en el ser humano.

Alrededor de las 5pm llegué a la librería de Max Ramos y no había casi gente, le mostré los libros que traía y me dijo que podía "consumir" 400 pesos de libros.

-¿Los que yo quiera?

-Sí, pero si te pasas de esa cantidad, lo tendrías que pagar en efectivo.

Me pareció justo el trato; elegí 3 libros y me pasé por 50 pesos, que sí tuve que pagar. Antes de irme, se me ocurrió decirle:

- Yo también vendo libros, pero no tengo un local, los vendo por internet...

Comenzó una plática que se prolongó cerca de dos horas, incluso me invitó a sentarme un rato a un lado de su escritorio, al fondo de la librería y repleto de libros. Algunos otros clientes o alguno de sus empledos cortaron el flujo de la plática, pero en ese lapso de tiempo pude conocer varias anécdotas de su trayectoria como librero, algunas muy dignas hasta de ser convertidas en un cuento, una crónica o mínimo de quedar plasmadas en un texto bloguero.

Me despedí, agradecido por el cambio de libros en lenguaje que si podría descifrar y, mucho más, por su tiempo y sus experiencias. Aparte, me regaló un libro, más bien un poemario de su autoría. Yo casi no leo poesía, pero le "echaré un ojo". Sí fuera narrativa tendría más elementos para apreciar su regalo, sin embargo, haré un esfuerzo para tratar de captar el mensaje.

Iré de nuevo, para que me repita algunos detalles de las vivencias que me relató para no inventar de más, como es mi costumbre. Mientras tanto, durante esta semana, la Señora Depresión y su hermana la Señora Melancolía, bien pueden ir a rondar otras calle que no sea la mía.

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Maravilla arquitectónica y cultural

Por Leonel Puente - 15 de Abril, 2017, 21:03, Categoría: ANDANZAS

Desde la entrada, el paraguas de piedra monumental te sugiere que estás a punto de experimentar una aventura de conocimiento a través del tiempo y del espacio. El diseño, a cargo del talentoso arquitecto mexicano, Pedro Ramírez Vázquez, es en sí ya una garantía. "En la Antiguedad, la aspiración del arquitecto era construir una Catedral, mi sueño era hacer el Museo Nacional de Antropología". Ubicado anteriormente en la calle de Moneda, en el Centro Histórico, las nuevas instalaciones fueron construídas a un costado del Bosque de Chapultepec en un periodo récord de 19 meses gracias a la promoción de Jaime Torres Bodet y el apoyo del presidente López Mateos. "Quisiera que fuera tan atractivo, que la gente pregunte a algún pariente o amigo: ¿ya fuiste al Museo?, igual que ¿ya fuiste al teatro? Quisiera que los mexicanos al salir de él se sientan orgullosos de serlo".

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Noticias desde el Oriente del Planeta Tierra.

Por Eugenia Roldán Vera - 2 de Enero, 2016, 10:46, Categoría: POLÍTICA Y OPINIÓN

Diciembre 2015. Las piedras en Jerusalén tienen una energía de dogma y de muerte, de conflicto, de muros, de lamentos y de sangre. El cristianismo, el islam y el judaísmo son herencias demasiado pesadas que, más que convivir, acentúan las diferencias de los habitantes de la ciudad ya de por sí partidos por muros y leyes. Es difícil elevar el espíritu ahí. En Belén, la energía es de madre tierra, cálida, acogedora, muy sencilla. En las montañas de Jericó la roca contiene al espíritu que quiere salirse y volar. En el valle, entre el desierto y el oasis, se alza el monumento palestino al retorno. El mar muerto, donde las piedras flotan antes de caer al agua, no es de nadie; es de la sal y de la neblina y del aire. Todo en esta tierra está transido por el dolor y la esperanza, la historia que no termina, el amor, el odio y la injusticia.

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La literatura como mercancía

Por Leócrates - 31 de Diciembre, 2015, 11:35, Categoría: POLÍTICA Y OPINIÓN

(30/XII/2015) Hoy si ha estado muy mal la venta: tan solo un libro y muy barato. De repente decido a darle rienda suelta a una idea que ya traía y me pongo a buscar varios libros con precios entre 45 y 75 pesos. Dicen que no hay cosa peor que un idiota con iniciativa, pero hoy amanecí con algunos gramos de autoestima. Una vez que tengo tres docenas los amontono cerca del aparador con un letrero que dice $50 pesos. Para no verme gandalla con mi empleador, "dono" tres libros míos algo maltratados, uno de Eco y dos de García Márquez (para también correr riesgos y pagar mi parte de responsabilidad). En menos de lo que aletea un colibrí, El nombre de la rosa pasa a otro dueño. El nuevo dueño, en cuestión, es un muchacho de unos 20 años que venía buscando "algo que leer". Le platico someramente la trama de la famosísima novela de Eco y le brillan los ojos, saca su billete y sale disparado; conozco ese comportamiento, hace tiempo yo era así y me devoraba los libros con un hambre de niño de hospicio intelectual.

Viene un señor de edad y me pide algo de algún ganador del Nobel, le ofrezco los de García Márquez y me dice que no, que ya le perdió el gusto, no el respeto pero sí el gusto. Me viene a la mente Solschenitzin para recomendárselo, pero no digo nada. Entre el montón de libros de 50 pesos encuentra uno que se títula Cinco novelas clave de la literatura hispanoamericana de un tal Antonio Sacoto, lo hojea un poco, ve el índice y me dice: -"Este". -"Las he leído todas, sabe usted...creo que va a ser interesante conocer la opinión de otra persona sobre estas maravillosas obras". Le respondo que sí, que seguramente va a ser muy interesante porque "no sólo son cinco novelas clave de la literatura hispanoamericana sino de la literatura universal". Entablamos charla entonces sobre las exquisiteses de las letras y terminamos hablando sobre El Quijote. Me dice:-"Nunca he podido pasar de los molinos de viento". -"Yo sí, pero nunca he llegado al final...¿Sabía usted que en este año se cumplen 400 años de la publicación de la Segunda Parte del Quijote?...¡No! Pues así es, en un inicio, El Quijote no era tan largo como lo fue después y, de hecho, es posible que sea la primera novela propiamente dicha en donde los personajes principales tienen un desarrollo psicológico complejo, antes de eso, los Míos Cid y los Roldanes eran cantares de gestas, siempre de los personajes de la nobleza y siempre de los vencedores...a Don Quijote y a Sancho Panza, el choque con la realidad los va moldeando, los va transformando a lo largo de la trama de sus singulares aventuras, no terminan siendo como eran...".

La presencia de un nuevo cliente me detiene de mis desquiciadas disertaciones y me tengo que despedir del cliente anterior. No me molesto, al fin de cuentas mis esquizofrénicas opiniones no deben ser fomentadas por más de algunos minutos. Me dispongo a atender a otra persona con no sé qué gustos, intereses o manías. Y resulta ser un individuo muy chistoso y muy grosero; me pregunta por un título que no está y luego me pide que le recomiende algo "interesante de a de veras". A todo lo que le sugiero dice que no de forma tajante y altanera. La neurosis ajena me divierte mucho, por eso digo que es muy chistoso, pero después de un rato de intentar atenderlo me comienzo a impacientar tratando de que no lo note. Casi a punto de sacarme de quicio, abruptamente decide irse y yo vuelvo a respirar a todo pulmón. ¿Y esos corajes quién me los paga?

Llega una señora, pone dos bolsas llenas de libros sobre aparador y me pregunta a quemarropa: -"¿Cuánto me da...? Y tenga en cuenta que ya soy clienta...". Reviso el material. Nada extraordinario, sólo una que otra cosa de interés general. De hecho, le devuelvo más de una tercera parte porque son libros de texto escolar, carísimos en su temporada, pero comercialmente insignificantes después de su uso. Hasta abajo encuentro Caballo de Troya 1 y 2 junto con Azteca de Gary Jennings (que se lee en México mucho más que La visión de los vencidos de León Portilla). No es literatura que me atraiga, pero esos tres títulos están en la lista de "cotizados". Le digo: -"Le doy $50"-"No; quiero $100 de menos, fíjese que vienen dos caballos de Troya y un Azteca...". No sé porque carambas, pero me surge un impulso que no puedo detener y con toda la intención de hacerla enojar le pregunto irónicamente: "¿Están buenos? ¿De qué se tratan?". Se me queda viendo como si yo fuera marciano. Me carcajeo para mis adentros, pero no se lo hago notar...-"Le doy 60". -"70 y órale!". -"Va que va". Le pago y me dice: -"El otro señor me daba más". No le creo en lo absoluto, yo apenas soy aprendiz en esto de comerciar con libros y sé que precisamente ese es el negocio de los libros usados: comprar lo más barato posible y vender lo más caro que la demanda de los clientes y la moda lo permita. Pero total, no lo hice tan mal para ser la primera vez.

Llevo los libros al área de nuevas adquisiciones, anoto el gasto y una brevísima descripción del lote comprado; acto seguido, pongo el Caballo de Troya I en el aparador y casi me lo arrebata un cliente. Como está muy maltratado, se me ocurre decirle: -"$70". El individuo saca el dinero y paga sin chistar y se va. ¡Ver para creer!

¿Y yo de qué me quejo si, hace algunos años, para conquistar a una ladie pseudointelectual me tuve que echar tres libros de Coelho al hilo y decirle que eran una maravilla? Además me la pasé muy bien con ella y los libros los canjeé después con un amigo por Las variedades de expériencias religiosas de William James. La vida es muy corta como para asesinar a todo aquel que no haya leído a Nietzsche.

Hablando al chile, también hay veces en que me la creo que el universo entero conspira para que yo logre mi leyenda personal. Nomás que en mi caso, el azotón con la vida real cada vez es peor. Lo que sí es indiscutible es que existe una enorme demanda de literatura como moda, como mercancía en el mercado de las personalidades. Pero aquí no estoy para juzgar las lecturas de nadie, cada quien puede tener las patologías literarias que le vengan en gana y la simple estrategia de venta dio resultado y salvo el día. Mañana otro día será.

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MEXI-SONETO

Por Juan Cervera Sanchís Giménez y Rueda - 14 de Junio, 2015, 14:29, Categoría: JUAN CERVERA: VIDA SIN FIN

Por la palabra México transito

y en la palabra México, cautivo,

soy libre y, como México, revivo

y con México canto y resucito.

 

México siempre bello y exquisito

y a la vez violento y compasivo.

México humano, mágico y creativo.

México deslumbrante e infinito.

 

México de los máximos  extremos

y de un extremo a otro fascinante.

México colorido y misterioso.

 

México donde todos, Dios, cabemos.

México, casa abierta al caminante.

México siempre noble  y generoso.

 

JUAN  CERVERA  SANCHIS Y GIMENEZ Y RUEDA

 

2015

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MONSTRUOS

Por Jesús Leonel Puente Colin de Anda y Álvarez - 22 de Mayo, 2015, 5:01, Categoría: General

Para Rodrigo Marroquín Posada, cada vez menos hijo de mi Master y más mi gran amigo.

Asistí al primer encuentro del proyecto EL AULA DEL ESPECTADOR de la UNAM y quedé maravillado con el resultado.

Algunas veces he escrito reseñas de libros, de películas o de algún evento cultural de diversa índole; sin embargo, con el teatro nunca me aventuré a reseñar --¡mucho menos o criticar!-- porque más que los libros, el cine, u otra actividad artística; para mí, desde niño, el teatro (especialmente el bien hecho), tiene mucho de misterio, tiene algo de sagrado, mucha magia e infinidad de mounstruos...¡Sí, mounstruos! Así llamó Sergio Jiménez a los actores (a los buenos actores) en el prólogo que escribió para el libro Teoría y praxis del teatro en México.

Copio aquí literalmente la cita (citar, como bien se sabe, es la manera más elegante de plagiar, pues muchos solo se roban las ideas de otros y a veces hasta las patentan):

"Los actores sudan, se desgarran las vestiduras y las gargantas. Lloran. Durante 25 siglos ¡cuántas lágrimas se han derramado sobre este misterio! Los MONSTRUOS* pierden su propio rostro, modifican sus hábitos; aprenden cómo se fuma pipa y se adiestran en diversos métodos para asesinar. Practican esgrima y entrenan su voz. Estudian para comprender los estados de la santidad o las alternativas de la sexualidad. Y los monstruos sufren. ¡Ah, cómo sufren!"

Y así pues, siguiendo el texto de Jiménez, uno cae en la cuenta de que, en las puestas en escena realmente valiosas, sublimes, los monstruos se despersonalizan y más que representaciones realizan encarnaciones (un mal actor nomás sale a ganarse los aplausos, equívoco alimento que puede empacharlo o envenenarlo si es falso, burocrático, obligado o acrítico).

Me atrevo ahora, con mucho temor, a escribir sobre el teatro; no como un estudioso, porque disto mucho de ser un experto en nada y menos en teatro, pero, precisamente, llegué a El aula del espectador gracias a que soy un miembro de la comunidad Entusiastas del teatro y hasta tengo mi número, el 238. De vista conozco a algunos asiduos al teatro, también ubico a Enrique Singer, director universitario de todo este asunto de los Hamlets y de las Antígonas, de los Faustos y de los Godots, de las Medeas y de los Don Juanes... No sé qué clase de persona será en realidad, pero nomás por ser quien dirige esta especie de religión pagana, TITÁNICA Y EFÍMERA a la vez, le tengo un cierto aprecio y mucho respeto.

El primer encuentro del Aula del espectador se realizó el martes 19 de mayo de 2015 en la Sala Carlos Chávez del Centro Cultural Universitario, locación que de suyo también tiene una belleza, una magia y un misterio muy especiales para mí, desde niño (y ya ven lo que dijo Freud acerca de que la infancia es Destino).

Este primer encuentro versó, paradójicamente, acerca de la obra El último encuentro, de Christopher Hampton. Basada en una novela de Sándor Márai. Adaptación y dirección de Raúl Quintanilla. El dramatis personae Sergio Klainer (Henrik), Javier Díaz Duenas (Konrad) y Martha Matiella (Nini, quien a sus 83 años realizó su debut, cosa que requiere un grandísimo valor).

La sesión constó de tres partes:

1. Anécdota de la obra por parte del coordinador, Luis Conde

2. Charla con el actor principal, Sergio Klainer, y el director de la obra, Raúl Quintanilla.

3. Retroalimentación con el público.

Muchas ganas de participar tuve yo, pero afortunadamente me contuve porque casi estoy seguro que hubiese dicho alguna barbaridad por lo contento y emocionado que estaba.

Y bueno, ahorita ya es de madrugada y mi cerebro no da para más...

En unos días continúo con este texto y, espero, con varios otros...

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